Los profesionales advierten de que peligra el sistema de salud por la falta de recursos

Varias plataformas sanitarias y sindicatos lanzan una llamada de atención sobre Osakidetza

Osakidetza no funciona mal, pero puede hacerlo mejor. Esta frase sintetiza la sensación con la que viven en la actualidad una gran parte de los profesionales que integran la plantilla del sistema público (cerca de 26.000 trabajadores). A ese sentimiento se une la percepción de que la "mala gestión" actual y la falta de inversión pondrán en peligro el sistema a corto plazo, si no se corrige el rumbo. Después de firmar únicamente con el Sindicato Médico de Euskadi (SME) las condiciones laborales de la plantilla para el periodo 2007-09, las aguas bajan muy revueltas entre los profesionales sanitarios. Un 90% de la representación sindical se ha quedado al margen del acuerdo. Precisamente, los sindicatos han convocado para hoy concentraciones de 15 minutos frente a todos los centros hospitalarios para expresar su rechazo.

"Osakidetza corre el peligro de la no inversión, la mala gestión y la burocratización"

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En los últimos años, se han venido sucediendo en forma de cascada una serie de conflictos en Osakidetza protagonizados por distintos sindicatos y colectivos profesionales. Y ayer fue la Asociación por el Derecho a la Salud-Osalde (que aglutina a 200 profesionales sanitarios, desde médicos a enfermeras pasando por auxiliares), la que saltó a la palestra para advertir de los peligros "de desintegración" que corre el sistema público si no se reconduce la gestión, se aumenta la inversión y se planifica de otra forma.

El diagnóstico y la reflexión de Osalde cuenta con la firma de los sindicatos (menos ELA y el SME) y el respaldo de la Plataforma 10 minutos (integrada por médicos de Atención Primaria que demandan este tiempo como mínimo para atender a los pacientes) y la Asociación de Medicina Familiar y Comunitaria. Es decir, recoge todo el abanico de profesionales que integran la plantilla de Osakidetza, que es de 26.000 trabajadores. Aunque ELA no ha firmado de manera explícita, sí apoya el documento.

Sin recurrir al catastrofismo, el vicepresidente de la asociación, Juan Luis Uría (especialista en salud pública), desgranó los males que en estos momentos aquejan al sistema público. "Osakidetza está todavía entre los mejores sistemas de salud, pero corre el peligro de la no inversión, la mala gestión, la burocratización y [la aplicación de] políticas de salud inadecuadas". Con su toque de atención, Osalde pretende que Osakidetza "se ponga las pilas", porque la sanidad pública se enfrenta a una demanda creciente de los usuarios, con una plantilla sobrecargada, y a la necesidad de grandes inversiones. La disyuntiva a medio plazo será, según los expertos, aumentar de manera considerable el gasto o limitar el catálogo de prestaciones.

Frente a las críticas de Osalde, Sanidad argumenta que el sistema de salud de Euskadi es homogéneo, compacto y no presenta puntos especialmente débiles, aunque reconoce que todo resulta mejorable y que se vislumbran algunos riesgos a medio plazo. En cuanto al gasto sanitario, se ha pasado de gastar 778,7 euros por habitante en 1999 a los 1.160 del año 2005. Osalde replica que el gasto sanitario con relación al Producto Interior Bruto (PIB) deja mucho que desear en comparación con otras comunidades. Ahora es del 4,2% frente al 5,7% de la media de España y el 8% que destina Francia. Para Sanidad, este indicador no resulta válido porque en muchas ocasiones no se compara de una manera homogénea (cada comunidad incluye unos conceptos diferentes y hay que tener en cuenta el potencial económico de cada zona).

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 16 de octubre de 2007.

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