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Empresarios cubanos en el exilio proponen una transición económica

Los opositores creen que la prosperidad de los isleños facilitará la apertura democrática

El Cuba Study Group (CSG) dice ser una organización sin fines de lucro y apolítica que propone un camino para facilitar la transición de Cuba a la democracia: el crecimiento económico. Son 18 empresarios en el exilio y creen que conceder microcréditos a los emprendedores cubanos permitirá recuperar la maltrecha economía de la isla y evitar un cambio político traumático. "Lo que nosotros ponemos sobre la mesa es la posibilidad de que Cuba apueste por la microempresa, porque creemos que es una buena forma de sanear una economía que no da más", dice Carlos Saladrigas, codirector del grupo.

"Con el alto nivel de educación de los cubanos no tenemos dudas de que las iniciativas financiadas con los microcréditos serán un éxito. Ya nos hemos asociado con el banco Compartamos para que gestione el proyecto si el Gobierno cubano lo permite. Aparte de estos préstamos por valor de 50 millones de dólares [35 millones de euros], que serían financiados por bancos privados, queremos crear un fondo empresarial de 300 millones de dólares con la participación de los Gobiernos estadounidense y europeos para asistir a las empresas que destaquen", añade.

El grupo cree que Raúl Castro, el hermano de Fidel, es suficientemente pragmático como para alentar el cambio. "Ya hay un debate interno que permite a los jóvenes expresar su visión de futuro... Raúl no puede legitimar su poder ni en el carisma, como su hermano, ni en la lucha contra Estados Unidos, ni en los logros de la revolución como la sanidad y la educación, ambos bastante deteriorados. Él sabe que a su poder sólo lo legitimarán los resultados de su gestión: la economía tiene que cambiar", dice el empresario.

Los tres exilios

Saladrigas dice que el cambio sólo puede hacerse desde dentro, que tiene que empezar por los cubanos que viven en la isla, no por los de fuera. El empresario defiende el final del embargo y las restricciones a los viajes y envío de dinero a Cuba. "Aislar a un régimen totalitario es darle oxígeno", explica. "Hay tres exilios cubanos en Miami, el de los sesenta, minoritario y apasionado; el de los ochenta, que son la mayoría -tienen familia en la isla, envían dinero, son apolíticos-, y los que nacidos y educados en el exterior, digamos los pragmáticos, como yo mismo, queremos un cambio sí, pero no traumático", dice.

Respecto al papel de España en el futuro de Cuba, Saladrigas, que ayer se encontraba en Madrid, respalda la política de diálogo y cooperación del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero porque "no es el momento de la confrontación". No obstante, el empresario critica la falta de apoyos "claros y públicos" a la oposición cubana. "En la diplomacia se usan los gestos y símbolos", añade, en referencia a la polémica por la no invitación a disidentes a la Embajada española en La Habana. "Es una ofensa a la soberanía española que otro Gobierno les diga a quién pueden o no invitar. España está en su derecho de decidir cómo quiere tratar el tema de los disidentes, pero nos parece insólito que el Gobierno cubano dicte cómo deber hacerse", opina Saladrigas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 2007