Lula ofrece Brasil para acoger la reunión de Chávez con las FARC

Los dos gobernantes compiten por organizar el encuentro

El mes pasado, el presidente venezolano, Hugo Chávez, se ofreció como mediador entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Gobierno de Álvaro Uribe. La guerrilla pretendía reunirse con Chávez en una zona despejada de Colombia, pero Uribe se negó. Ayer, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, en una reunión con su homólogo venezolano en Manaos, ofreció el territorio brasileño para la cita. La clásica rivalidad entre Lula y Chávez tiene esta vez la paz en Colombia como telón de fondo.

A la carrera por conseguir la paz se sumó el presidente de Ecuador, Rafael Correa, quien tenía previsto reunirse anoche con Lula después del almuerzo de trabajo que éste mantuvo con Chávez.

Hace más de cuatro años que el Gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC intentan ponerse de acuerdo para que sean liberados 45 rehenes en manos de la guerrilla a cambio de 500 guerrilleros presos. Entre los rehenes, una acapara la atención sobre el resto: la ex candidata a la presidencia de Colombia y ciudadana franco-colombiana, Ingrid Betancourt. El nuevo presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, ha hecho de su liberación una causa personal.

Pero las negociaciones entre la guerrilla y el Gobierno quedaron estancadas. Y en éstas apareció Chávez. El 8 de octubre el presidente venezolano se entrevistará con Raúl Reyes, portavoz de las FARC. La reunión tiene como objetivo preparar un encuentro entre Manuel Marulanda, Tirofijo, líder de las FARC a sus 77 años y Chávez.

"Tanto Chávez como Marulanda tienen interés en encontrarse", comentó ayer en conversación telefónica Alberto Consalvi, director del diario venezolano El Nacional. "Ambos son bolivarianos y revolucionarios. Marulanda se declaró bolivariano mucho antes que Chávez. En América Latina, la mediación de Chávez está bien vista. La cuestión es que Chávez no sólo pretende que se produzca el canje humanitario, sino que pretende mediar entre la guerrilla y el Gobierno para lograr la paz definitiva. Chávez no tiene límites".

El conflicto de las FARC con los sucesivos Gobiernos colombianos arrastra más de 40 años y decenas de miles de víctimas. Carlos Malamud, investigador del centro de análisis Real Instituto Elcano, no confía en que vaya a salir nada positivo del encuentro entre Lula y Chávez: "Marulanda no va a ir Brasil, ni a ningún lado. ¿Qué va a ganar Marulanda yendo a Brasil? Nada. Las FARC tienen dos grandes objetivos: primero, lograr que el Gobierno acceda a despejar una zona para realizar el canje humanitario. Y segundo, adquirir legitimidad como parte beligerante, algo que Uribe no va a hacer ni borracho. Para las FARC, el hecho de que Raúl Reyes entre en el palacio de Miraflores [sede del Gobierno venezolano] ya supone un gran reconocimiento".

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El ex presidente colombiano Ernesto Samper (1994-1998) también se expresó ayer en ese sentido, al decir que las FARC pueden recuperar legitimidad política gracias a Chávez. Samper calificó la mediación del presidente venezolano como "un terreno maravilloso para su relegitimación política", informa Efe.

"Mientras tanto, todo el mundo intenta salir en la foto", señala Malamud. Los franceses ya le han dado varios toques a Chávez por su diplomacia televisiva. Le han venido a decir que si de verdad se quiere conseguir algo, las cosas se hacen discretamente, no contando cada paso que da en su programa de Aló presidente".

El analista venezolano Alberto Garrido cree que Chávez es un comodín oportuno tanto para las FARC como para Uribe. "Por más que la propaganda internacional haga ver a Chávez como un aliado de las FARC es falso. La relación de Chávez con las FARC no es la misma que la de Chávez con Castro. La guerra colombiana es colombiana y la van a decidir ellos".

Para Garrido, la intervención de Lula supone para Bogotá una figura más cómoda que Chávez. "El hecho de que Raúl Reyes y Chávez se vayan a reunir el 8 de octubre, día en que asesinaron al Che Guevara, no es por casualidad. Eso tiene implicaciones políticas, que con la llegada de Lula no las tendrá. Lula viene como un salvavidas para el presidente de Colombia", concluye Garrido.

[Colombia extraditó ayer a Estados Unidos al presunto guerrillero Erminso Cabrera Cuevas, hermano de un importante jefe de las FARC, para afrontar un proceso por narcotráfico, informa Efe. Es el tercer miembro de la guerrilla entregado a EE UU desde finales de 2004].

Hugo Chávez (izquierda) conversa con Luiz Inácio Lula da Silva ayer en Manaos.
Hugo Chávez (izquierda) conversa con Luiz Inácio Lula da Silva ayer en Manaos.EFE

Políticas de energías

En la agenda entre Brasil y Venezuela hay varios asuntos que exigen algo más que buena voluntad por parte de Luiz Inácio Lula da Silva y Hugo Chávez. Por un lado está la cuestión energética. Brasil es el mayor exportador mundial de biocombustibles y Venezuela el mayor productor de petróleo en Latinoamérica. Del encuentro en Manaos difícilmente saldrá una política más conciliadora en este aspecto.

Además, ambos países proyectan la construcción del llamado gran gasoducto del Sur, que se extendería 8.000 kilómetros, desde la selva amazónica hasta el Cono Sur. El proyecto ha recibido muchas críticas de las organizaciones ecologistas. Pero ni Lula ni Chávez han dado excesivas muestras de creer verdaderamente en la obra.

El ingreso pleno de Venezuela en Mercosur también es otro asunto candente. Está pendiente de la aprobación en el Senado de Brasil, a quien Chávez acusó de estar subordinado a los intereses de la política de Washington.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 20 de septiembre de 2007.

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