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Las protecciones fallaron al menos una vez

"Comprendo la presión lógica de la opinión pública, pero no sólo debemos trabajar rápido, sino rápido y bien". Antoni Castells, que como consejero de Economía es el máximo responsable de Energía del Gobierno catalán, salió ayer a dar explicaciones sobre qué está haciendo la Generalitat mientras la gente se pregunta cómo es posible que aún no se sepa por qué 350.000 abonados se quedaron sin luz en Barcelona el pasado 23 de julio y si una avería de dicho calibre puede volver a ocurrir. Tras calmar al personal porque "la situación de emergencia está superada", el consejero debió de pensar que un buen ataque sería la mejor defensa, ante las críticas que le salpican debido a la falta de información en relación al gran apagón.

Castells pide unas semanas más de tiempo para concluir su expediente sobre el apagón para "trabajar bien, no como CiU"

Todos los abonados deberán estar conectados al menos a dos subestaciones para limitar el alcance de las averías

La Generalitat detecta "como mínimo" una actuación inadecuada de los dispositivos de seguridad de las subestaciones eléctricas

Castells salió a "dar la cara" aprovechando para disparar contra la gestión que el Gobierno de CiU realizó en el apagón de 2001: "Ellos sí actuaron mal y tarde. Se tardaron dos años en decidir sanciones, que fueron de seis millones de euros, y estaban tan mal hechas que los tribunales las acabaron reduciendo a dos millones".

Pero, por encima de la batalla política y de algunos detalles de calado sobre la nueva ley que en Cataluña regulará la calidad del servicio, pocas novedades pudo aportar el consejero en relación al expediente informativo abierto a raíz del incidente. Éste no concluirá hasta "la segunda mitad de septiembre". Habrá que esperar unas semanas para saber por qué ocurrió lo que ocurrió. Sí hay pistas.

- ¿Qué se sabe de la investigación de la Generalitat? Lo que se sabe es lo que se investiga. En esencia, tres cosas: por qué se cayó el cable de Fecsa-Endesa sobre la subestación eléctrica de Collblanc, si funcionaron las protecciones o dispositivos de seguridad de las subestaciones eléctricas implicadas en el apagón para aislar el problema, y por qué se incendió la subestación de Maragall. El fuego dejó a la mayoría de los 350.000 afectados sin luz.

- ¿Funcionaron las protecciones de las subestaciones? De los análisis realizados hasta ahora no se desprenden "anomalías" en el caso de las protecciones de la subestación de Collblanc, sobre la que cayó el cable de 110 kilovoltios (kV) de Fecsa. Pero se sigue estudiando la actuación del resto de protecciones del sistema de 220 kilovoltios (kV) entre las subestaciones de Collblanc y Badalona. Y es en esta parte de la investigación donde hay una primera novedad. Entre dichas instalaciones (Collblanc, Urgell, Maragall y Badalona) "se ha detectado al menos una actuación no de acuerdo con el diseño de la protección".

Pero no pueden extraerse conclusiones al respecto que culpen a Red Eléctrica. En una subestación, también salen líneas de distribución de Fecsa.

- ¿Por qué se cayó el cable? La Generalitat ha descartado que algún tercero lo rompiera "intencionadamente". La línea de investigación puede volverse tanto contra Red Eléctrica como contra Endesa: tanto incluye "los incidentes producidos en redes ajenas como en alguna causa propia, como efectos de corrosión, mantenimiento o defectos de diseño o montaje".

- ¿Qué relación existe entre la caída del cable y el incendio en Maragall?

Aún no se sabe si lo primero provocó lo segundo (Endesa niega relación entre ambas cosas). Sí está ya claro que la caída del cable ocurrió antes. Se ha comprobado que transcurrieron 16 segundos desde que el cable de 110 kV tuvo su primer impacto sobre el tendido de Collblanc hasta que se activó la alarma antiincendios en Maragall.

- ¿Puede volver a ocurrir un apagón del mismo calibre? La Generalitat reiteró ayer que no. Pero el mensaje tranquilizador es algo relativo. No sólo porque hasta febrero no volverá a la normalidad la subestación de Maragall. Puestos a llamar al mal fario, existe un peligro más inmediato: ¿qué ocurre si la avería no surge en Maragall, sino en subestaciones vecinas como Urgell y Badalona? No será hasta finales de septiembre cuando podrá materializarse un by pass o conexión entre la subestación de Maragall (ver gráfico). "Sería un problema, pero también estamos reforzando Urgell para que no ocurra nada", afirmó el director general de Energía, Agustí Maure.

Si se repitiera una catástrofe que ni las autoridades ni las compañías prevén, Castells también relativizó el compromiso de Fecsa de restablecer el servicio en cuatro horas, limitado a las averías o cortes normales. "Hay que ir alerta con los mensajes que se transmiten", echó una pulla al alcalde de Barcelona, Jordi Hereu.

- ¿Habrá sanciones a las empresas? Sin saber qué ocurrió, es prematuro asegurarlo. Aunque Castells sí dio a entender, aunque no lo dijo, que la investigación derivará en un expediente sancionador contra Fecsa-Endesa, contra Red Eléctrica o contra las dos. "Los datos son bastante obvios como para que todos saquen conclusiones sobre las probabilidades de que haya sanciones", declaró.

- ¿Qué cambiará la nueva ley eléctrica? Garantizará algo esencial: que cada usuario esté conectado a más de una subestación eléctrica, para que si existe una avería en una de ellas, pueda recibir electricidad a través de otra. Es lo más destacado de un proyecto de ley que entrará en el Parlament este mes, y que incluye otras medidas: desde la existencia de subestaciones móviles hasta la potestad de que la Generalitat declare de "interés general" determinadas obras. Los requisitos de las inspecciones, que ahora se realizan cada tres años, se reforzarán y en algunas instalaciones se harán con mayor frecuencia. La Generalitat también reforzará el control que ella ejerce sobre las inspecciones que realizan las compañías. Exigirá inversiones nuevas y de mantenimiento, priorizando las zonas donde la red es más débil (como Girona) y se revisará el diseño de las subestaciones, para ir a instalaciones "más pequeñas y ágiles".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de septiembre de 2007