El Gobierno adapta el protocolo catalán de la lipoatrofia para prevenir nuevos casos

Osalan estudia nueve casos de esta nueva afección, seis de ellos en el sector público

El Gobierno vasco ha adaptado, en colaboración con el Servicio de Dermatología del Hospital de Cruces, el protocolo catalán contra la lipoatrofia para prevenir nuevos casos de esta enfermedad leve que provoca pérdidas de tejido adiposo sobre todo en las mujeres. El Gobierno está ya sobre la pista de nueve posibles casos, cinco de ellos en el edificio que el Ejecutivo tiene en San Sebastián, tres en una empresas de Amorebieta y otro en el Ayuntamiento de Vitoria. Cataluña, con 619 de los 650 casos de España, presentó el protocolo en julio, y Euskadi hace escasos días.

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El protocolo adaptado consta de 21 folios en los que se incluyen dos cuestionarios para que los servicios de prevención puedan aportar las características clínicas y de las condiciones de trabajo de los casos que se presenten. El protocolo vasco, al igual que el catalán, -28 folios en total, incluidos cuatro anexos- tiene como objetivo explicar tanto a los médicos como a los trabajadores de las mutuas como proceder ante un posible caso de lipoatrofia. Primero les instruye para que sepan reconocer la enfermedad, y por lo tanto diagnosticarla y tratarla como accidente de trabajo.

Finalmente, les proporciona los formularios para el seguimiento y el estudio de las condiciones de los puestos de trabajo. Las autoridades sanitarias vascas lo están aplicando con ligeras modificaciones, -han completado algunos aspectos del diagnóstico- ya que los médicos catalanes son los que más experiencia tienen de la enfermedad.

No en vano ellos han diagnosticado 619 de los 650 casos de toda España. En Euskadi son nueve los posibles casos, seis en el sector público y tres en el privado. De los seis del sector público, cinco corresponden el edificio del Gobierno en San Sebastián, y afecta a funcionarias del departamento de Educación, mientras que el sexto posible caso está en el Ayuntamiento de Vitoria.

Los tres posibles casos del sector privado corresponden a tres mujeres que trabajan en un pabellón de oficinas de nueva planta en la zona de Boroa, en Amorebieta. La lipoatrofia semicircular ya está reconocida como accidente laboral, aunque no entra dentro del catálogo de enfermedades profesionales debido a que no aparece en el catálogo de enfermedades profesionales que entró en vigor el pasado primero de enero.

El protocolo recomienda a las empresas a garantizar unos valores de humedad relativa del aire de un 50%, en aquellos casos en que haya problemas de cargas electrostáticas en las oficinas. Recomienda también evitar la influencia de las instalaciones eléctricas sobre las mesas de trabajo, mejorando el aislamiento del cableado e instalando tomas de tierra.

El nuevo protocolo obliga a las empresas a buscar nuevos casos, -una vez diagnosticado el primero-, y si se produce la aparición de un segundo caso, especifica que "hay que avisar al área técnica del servicio de prevención para que inicie la evaluación de la exposición, y a Osalan". El Instituto de Salud Laboral deberá dirigirse a la empresa y cumplimentar un cuestionario médico y otro sobre las condiciones de todos los puestos de trabajo susceptibles de estar afectados.

"Ante la sospecha de etiología laboral, dada por la presencia de más de un caso en el mismo lugar y tiempo de trabajo, el paciente debe ser derivado a la Mutua para la valoración de la contingencia profesional", cita el protocolo vasco

Las recomendaciones de los protocolos catalán y vasco se han incorporado después de una investigación de 190 casos. El 90% de los estudiados habían estado en contacto con superficies, como mesas, donde se concentra la mayor carga de energía electrostática. La mayoría de los casos se han producido en edificios cerrados, donde la ventilación no es natural.

UNA ENFERMEDAD PROFESIONAL

La lipoatrofia semicircular es una afección que genera pérdida de tejido adiposo en las piernas y molestias leves por esta misma causa.

Afecta más a las mujeres, ya que suelen tener más tejido adiposo en las piernas.

Los expertos consideran que la pérdida de este tipo de tejido puede deberse a la conjunción de dos factores: la sequedad del ambiente y la acumulación de campos de energía electrostática o eléctrica.

En Cataluña ya se considera una enfermedad profesional, aunque la dolencia no es grave y no requiere coger una baja.

Es suficiente con dejar de exponerse a los campos electrostáticos para experimentar una mejoría, aunque a veces se pueden utilizar corticoides.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0020, 20 de agosto de 2007.

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