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Inquietud en las Bolsas

El crecimiento en la zona euro pierde fuelle y añade incertidumbre a los mercados

A la economía mundial le aguardaba un 2007 boyante, al menos en sus grandes cifras. El discreto crecimiento de Estados Unidos sería compensado por la pujanza de India y China, la recuperación de Japón y la fortaleza que ya exhibió Europa en 2006. El pronóstico lo repitieron a principios de año el FMI y la OCDE. Pero los datos expuestos ayer por Bruselas sobre el comportamiento de la zona euro a mitad de año, peor de lo esperado, introducen dudas en estos augurios. Y lo hace en un momento crítico para las Bolsas, rebosantes de incertidumbre por el contagio de la crisis hipotecaria estadounidense al sistema financiero.

El PIB español, con un alza anual del 4%, mantiene un ritmo de expansión sólido sólo superado por Grecia

La crisis de liquidez y la desaceleración incrementan la presión sobre el BCE para que no suba los tipos de interés

Los 13 países de la moneda común registran entre abril y junio la peor evolución trimestral desde finales de 2004

El avance que ofreció ayer Eurostat, la oficina europea de estadísticas, refleja una desaceleración en el crecimiento entre abril y junio. El PIB conjunto de los 13 países de la zona euro aumentó sólo un 0,3% respecto a los tres primeros meses de 2007, cuando los expertos preveían un alza mínima del 0,5%. Se trata del peor dato trimestral desde finales de 2004.

La comparación anual también muestra una evolución menos vigorosa. En los dos últimos trimestres, la zona euro había estado por encima del 3%, tasa que los 27 países de la UE superaron en los últimos cuatro trimestres. Pero la racha se ha quebrado. Entre abril y junio, el PIB de la eurozona se quedó en un crecimiento anual del 2,5%. Y en la UE, alcanzó el 2,8%.

"No estamos preocupados, el nivel de crecimiento es todavía bueno", afirmó un portavoz comunitario, "hay indicadores como el empleo que son positivos". Bruselas recordó que los datos hacen referencia a la primera mitad del año y desvinculó la desaceleración de la crisis de liquidez que ha obligado a intervenir al Banco Central Europeo y la Reserva Federal. Y señaló a la caída de la producción industrial -ha pasado del 4,7% anual al 2,3% en seis meses- como causa del frenazo.

Malestar francés

"Las primeras señales de la crisis en las hipotecas subprima ya se detectaron en febrero", opone Rita Sánchez, del servicio de estudios de Caja Madrid, "pero es difícil evaluar si ha tenido alguna incidencia en la economía real". Sánchez destaca que "hasta ahora, no hay un efecto claro sobre el crecimiento estadounidense, que es donde está centrado el fenómeno". En su opinión, sólo los resultados de los grandes bancos a partir de septiembre darán una pista sobre la dimensión del daño.

Alemania, con una ralentización en el sector de la vivienda, y Francia, con una baja aportación del comercio exterior, dieron la medida del débil crecimiento europeo. El comportamiento de la economía francesa, la peor de la zona euro con un alza de tan sólo el 1,3% anual, está detrás del malestar de los políticos galos con las últimas subidas de tipos de interés aprobadas por el Banco Central Europeo (BCE), más aún cuando la inflación está contenida en la eurozona (1,9%) y, más aún, en Francia (1,1%).

"Nos podemos preguntar si el BCE nos está convirtiendo en prisionero de su estrategia", dijo el ex ministro francés de Economía, Thierry Breton, en una entrevista publicada el lunes por Le Monde. Una aseveración en línea con la creciente presión del presidente francés, Nicolas Sarkozy, para que los Gobiernos europeos influyan en la política monetaria.

Lo cierto es que algunas de las "presiones inflacionistas" que adujo el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, para apuntar a una nueva subida de los tipos de interés en septiembre (del 4% al 4,25%), parecen ahora menos acuciantes: el precio del petróleo ha frenado su escalada, el crecimiento es más débil y la expansión de la masa monetaria, tras la crisis de liquidez de los últimos días, es una amenaza mucho menor.

Decisión prematura

"La clara pérdida de impulso en el crecimiento convierte la decisión del BCE de adelantar un aumento de los tipos de interés para septiembre en algo prematuro", dijo a Reuters el economista jefe en Europa de Bank of America, Holger Schmieding. Otros datos, como la previsión de la OMC de que el comercio mundial crecerá en 2007 un 6%, frente al 8% del año pasado; o el consenso de los analistas sobre la rebaja que hará la Fed estadounidense en los tipos de interés (ahora en el 5,25%), incrementan la presión sobre Trichet.

"La inflación en el segundo semestre aún puede crecer por la comparación con los precios energéticos del año pasado, que bajaron mucho a partir de agosto", matiza un analista de la banca española, que añade que "una bajada de tipos puede ser interpretada como que el banco central prevé más problemas para la economía, y la bola de nieve volvería a crecer".

En todo caso, la Comisión Europea se reafirmó ayer en su estimación inicial: lo más probable es que la zona euro crezca un 2,6% en 2007. Una evolución en la que la economía española tiene un papel destacado. El Instituto Nacional de Estadística confirmó ayer la previsión del Banco de España y situó la expansión anual del PIB en el segundo trimestre en el 4%, una décima menos que en los tres primeros meses de 2007. Es el crecimiento más robusto entre los 13 países de la eurozona, sólo por detrás de Grecia.

El sector exterior es el principal flanco débil de la economía española, como volvieron a poner en evidencia ayer los datos de la balanza por cuenta corriente. El déficit entre enero y mayo superó los 42.500 millones, un 21% más que en el mismo periodo de 2006.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de agosto de 2007