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Inquietud en las Bolsas

Trichet hace un llamamiento a la calma

Los mercados de valores vuelven a caer por la crisis hipotecaria y el temor a una desaceleración

"Normalidad". Ésa fue la palabra más utilizada en la declaración emitida en la tarde de ayer por el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, para enviar un mensaje de serenidad a los mercados tras varios días de gran volatilidad. "Estamos presenciando una evolución de las condiciones del mercado monetario que supone un progresivo retorno a la normalidad", afirmó Trichet horas después de que el BCE, por cuarta jornada consecutiva, inyectase dinero en el mercado bancario con el propósito de calmar la ansiedad creada por la falta de liquidez y las pérdidas en el mercado hipotecario de Estados Unidos. A pesar del mensaje de la máxima autoridad monetaria de la zona euro, los mercados bursátiles cayeron tras una acumulación de malas noticias.

"Insto a todas las partes afectadas a mantener la serenidad", dijo Trichet en su mensaje, tras afirmar que lo sucedido en los últimos días "podría interpretarse como una normalización de la valoración del riesgo". Es decir, que algo positivo puede sacarse de una crisis provocada en parte por inversiones muy arriesgadas a cargo de entidades de crédito y fondos de inversión en el mercado hipotecario de alto riesgo en EE UU.

La cantidad inyectada por el BCE en el sistema financiero, 7.700 millones de euros, fue muy inferior a la de jornadas anteriores. En otra señal de relativa normalidad, ni la Reserva Federal de Estados Unidos ni el Banco de Japón estimaron necesario intervenir en sus respectivos mercados.

Las palabras de Trichet no impidieron que las Bolsas sufrieran pérdidas generalizadas, atribuidas por los analistas a la ralentización del crecimiento económico de la zona euro y a la persistente incertidumbre sobre los efectos de los préstamos hipotecarios de alto riesgo. El banco suizo UBS dio un motivo más de preocupación a los inversores al advertir de que su cuenta de resultados se verá seriamente dañada si la volatilidad en los mercados de crédito persiste.

El Ibex 35 perdió 178 puntos, o un 1,21%, para cerrar a 14.553. La Bolsa de Nueva York bajó un 1,57%; la de Londres, 1,2%; y la de París, un 1,63%. En los mercados de divisas, el dólar subió a su nivel máximo en seis semanas, frente a la moneda europea.

Nuria Álvarez, de la sociedad de valores Renta 4, pronostica que durante el resto del mes de agosto la volatilidad seguirá siendo la nota dominante. "Las medidas adoptadas por el BCE han sido positivas, aunque el miedo no se ha disipado del todo y no descartamos más noticias de bancos afectados por el mercado hipotecario", dijo Álvarez, quien subrayó que, de ningún modo, estamos ante una crisis profunda o ante un cambio del ciclo económico.

Para Xavier Cebrián, de la firma bursátil Gaesco, las recientes caídas bursátiles son injustificadas y obedecen a la volatilidad que suele dominar los mercados en verano. "Las Bolsas, de fondo, son alcistas. El sector de las hipotecas de alto riesgo tiene muy poco peso en la economía, sólo suponen un 2% del mercado hipotecario de EE UU y hace ya meses que se conoce su situación", declaró.

En Nueva York, los principales indicadores bursátiles cayeron tras conocerse que la sociedad de gestión de fondos Sentinel Management ha solicitado al organismo regulador que le permita suspender los reembolsos a clientes temerosos de perder su dinero. "El miedo de los inversores ha vencido a la razón y ha dado paso a una situación en la que la mayor parte de los activos han dejado de negociarse", afirma la empresa en una carta enviada a sus clientes el pasado lunes.

Tampoco sentaron bien a los inversores estadounidenses las malas perspectivas anunciadas por WalMart, líder mundial de las grandes superficies, y por HomeDepot para los próximos meses. La firma de capital riesgo Blackstone se sumó a la oleada de malas noticias al advertir de que los vaivenes del mercado crediticio harán más difícil que haya grandes adquisiciones de empresas en los próximos meses. A partir de ahora, señaló Blackstone, será mucho más difícil financiar ese tipo de operaciones, que han sido uno de los motores de la Bolsa en los últimos años.

Y en Australia, las acciones de la entidad hipotecaria RAMS Home Loans bajaron un 19% después de anunciar que sus beneficios caerán si no cesan las turbulencias en los mercados.

El sector bancario fue de nuevo ayer uno de los más perjudicados por el retroceso bursátil. Las acciones de Santander y BBVA bajaron, respectivamente, un 1,7% y un 1,5%. Barclays perdió un 3,3% en Londres y UBS retrocedió un 3,81% en Zúrich, a pesar de haber logrado beneficios récord en el segundo trimestre del año.

Santander insiste en que, tal y como dijo su presidente, Emilio Botín, en la última junta de accionistas, el grupo no tiene ningún tipo de riesgo en la crisis de las subprimas, tanto por las entidades que controla en Estados Unidos como por su participación en fondos de inversión vinculados a este tipo de productos. Respecto a los créditos al consumo, que gestiona la división Santander Consumer Finance, el banco señala que el 85% del total de préstamos concedidos está localizado en mercados seguros como España, Italia y Alemania. Su filial estadounidense Drive Financial, que se dedica a la financiación de automóviles en 35 Estados del país, representa sólo el 5,3% del total de créditos concedidos, alrededor de 2.200 millones de euros. No obstante, fuentes del banco subrayan que el índice de morosidad del conjunto de créditos al consumo se sitúa en el 2,7%, "dentro de lo previsto".

BBVA tampoco tiene exposición a créditos de alto riesgo a través de sus entidades en EE UU.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de agosto de 2007