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Coyuntura agraria

El precio de los cereales alcanza niveles récord a pesar de la abundante cosecha

La escalada lleva la preocupación a la industria alimentaria y al sector ganadero

El precio de los cereales alcanza niveles récord. La cebada, el maíz, el trigo forrajero y el trigo duro se pagan ya en origen a un mínimo de 16 céntimos de euro por kilo y a un máximo de 19. La escalada se produce a pesar de las abundantes cosechas, y tanto la industria alimentaria como los ganaderos advierten de las consecuencias negativas: para su actividad y para el bolsillo de los consumidores. España registra así el mismo fenómeno que otros países. En Italia, la industria alimentaria ha advertido de que el cultivo de cereales para elaborar biocombustibles encarecerá los precios de algunos productos básicos.

Avanzada la recolección de la campaña de cereales de invierno, con una producción esperada de alrededor de 19 millones de toneladas, las cotizaciones en el campo, a pie de máquina o en las eras, se mantienen muy firmes, en niveles casi históricos.

Esta situación está provocando un clima de preocupación entre las organizaciones ganaderas por lo que suponen de incrementos en los costes de producción. Igualmente inquieta la situación en el sector de la industria alimentaria ante su repercusión a corto plazo en la más que probable subida de precios de los productos transformados.

Los precios de los cereales en origen, que al inicio de campaña habían iniciado una ligera rebaja, han vuelto a experimentar importantes subidas para colocar los mismos en una media de 0,16 euros en cebadas, los trigos forrajeros en 0,17 euros y los trigos duros y el maíz a entre 0,18 y 0,19 euros por kilo. Ante las expectativas de nuevas subidas, el mercado se halla prácticamente paralizado por el rechazo a vender en la producción.

Importaciones

Por su parte, en medios de los operadores y comerciantes de cereales, se estima que esta situación de carestía y expectativas que paralizan el mercado se romperá en las próximas semanas. Será cuando se hagan en los puertos las ofertas de importaciones desde otros países comunitarios en precio y volumen una vez se generalice la recolección en esos países.

En España, frente a una cosecha de 15 millones de toneladas en la campaña anterior en las producciones de trigo, cebada, avena y centeno, espera que la recolección llegue a más de 19 millones de toneladas. Del total, algo más de 11 millones de toneladas serán de cebada; más de cinco millones, de trigos blandos; 1,5 millones, de trigos duros; y más de un millón de toneladas de avena. A estas cifras de producción, más que notables, se sumarían otros cuatro millones de toneladas de maíz. En este cultivo, durante esta campaña se ha producido una cierta recuperación de las superficies de cultivo.

Pero los datos de producción de cereales se ven acompañados por cifras espectaculares en la industria ganadera. Y ambas producciones están íntimamente interrelacionadas.

España ha desarrollado en la última década una gran cabaña ganadera. Así se ha convertido en el segundo productor de porcino comunitario, con 3,4 millones de toneladas, y el segundo en avicultura de carne, con 1,4 millones de toneladas, y una producción de vacuno al llegar a las 750.000 toneladas.

Este crecimiento de la cabaña ganadera se ha traducido en una fuerte dependencia exterior en la disponibilidad de materias primas como trigo, cebada, maíz y soja. Por ello, España es uno de los principales importadores de materias primas del mundo para alimentación animal.

Organizaciones agrarias

Dada la situación del mercado y de los precios de los cereales, todas las organizaciones ganaderas señalan la necesidad de lograr una mayor regulación de este mercado. La idea es lograr una reducción en los precios de esta misma campaña y evitar la desaparición de explotaciones ante la fuerte subida de los piensos, entre un 15% y un 30%.

Para la sectorial de porcino Anprogapor, entre las medidas más urgentes que deberían adoptar las autoridades comunitarias para frenar la subida de los precios estaría la rebaja de los aranceles a la importación, hasta hacerlos desaparecer.

En su opinión, Bruselas debería también dar luz verde a la posibilidad de reutilizar proteínas animales para la alimentación como se hacía antes de la enfermedad de las vacas locas. Esta posibilidad, no obstante, choca con las recomendaciones sanitarias comunitarias y con las estadísticas sobre salud animal que muestran cómo la incidencia de la enfermedad de las vacas locas ha descendido desde la prohibición de utilizar harinas animales.

Para los productores de carne de pollo, la oferta a la baja está permitiendo buenos precios en origen y beneficios. Pero consideran que, si bajan los precios, el sector no podrá asumir unos incrementos en los piensos de casi el 30%.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de julio de 2007