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La presión occidental fuerza la creación de un Gobierno en Serbia

Kosovo será el gran problema del Ejecutivo

Los partidos democráticos del presidente serbio, Borís Tadic, y del primer ministro, Vojislav Kostunica, acordaron ayer bajo una intensa presión occidental la formación de un Gobierno de coalición que cierra el paso a los ultranacionalistas y evita la celebración de elecciones anticipadas (el plazo legal concluía el próximo lunes). Ambos partidos llevan negociando desde el 21 de enero, tras unos comicios dominados por la posible independencia de Kosovo.

Velimir Ilic, un hombre de Kostunica, fue lacónico en su anuncio de ayer: "Los partidos del bloque democrático han alcanzado un acuerdo. Espero que el nuevo Gobierno... recupere el tiempo perdido y agote su mandato". Una fuente del Partido Democrático de Tadic confirmó el compromiso, pero admitió que todavía no es completo: ambos líderes siguen negociando.

Casi cuatro meses de conversaciones estuvieron a punto de fracasar esta semana, cuando el Partido Democrático de Serbia de Kostunica apoyó al vicepresidente del Partido Radical, Tomislav Nikolic, como presidente del Parlamento. Los demócratas de Tadic les acusaron de traición y de capitular ante los extremistas. El plazo para la formación de Gobierno expiraba 14 de mayo. De no conseguirlo, las elecciones anticipadas resultarían inevitables. Según las encuestas, en ellas los radicales serían los grandes beneficiados del descontento.

La UE calificó la elección de Nikolic de "regreso a los días más negros" y exigió a Kostunica y Tadic poner fin a su enfrentamiento. EE UU advirtió de que habría serias consecuencias.

El acuerdo de Gobierno alcanzado ayer -que al parecer incluye la sustitución de Nikolic-, ha provocado reacciones de alivio en la UE y en Alemania, que ostenta la presidencia rotatoria. "En la UE estaremos muy contentos si Serbia forma un Gobierno con los partidos democráticos y proeuropeos", dijo la canciller federal Angela Merkel. "EE UU da la bienvenida al nuevo Gobierno que no incluye al Partido Radical", dijo el número dos del Departamento de Estado, Nicholas Burns.

El control de los servicios de seguridad, hasta ahora en manos del nacionalista moderado Kostunica, será ahora compartido. Tadic, el más europeísta, lo quería para sí con la excusa de que el primer ministro no había hecho lo suficiente para capturar a los principales criminales de guerra serbios en Bosnia-Herzegovina, Ratko Mladic y Radovan Karadzic. La UE suspendió en otoño las conversaciones de asociación con Serbia, por esta falta de cooperación. Ahora, con el nuevo Gobierno, del que aún no se saben todos los detalles, el comisario de la Ampliación, Olli Rehn, se mostró dispuesto a suavizar las condiciones para reanudar las negociaciones.

La principal labor del nuevo Gobierno será la de aceptar y digerir el espinoso asunto de Kosovo. Según informa Sandro Pozzi desde Nueva York, EE UU y los países europeos del Consejo de Seguridad tienen listo un primer borrador de resolución para que se sienten las bases para la independencia supervisada de Kosovo. Rusia se opone y propone un texto alternativo, en el que pide que se deje más tiempo para que Serbia y Kosovo sigan hablando.

Independencia

El Consejo analizó el jueves el informe de la misión enviada a Belgrado y Pristina, reunión en la que quedaron patentes las dificultades para poner de acuerdos a serbios y kosovares. "Las tesis son irreconciliables", dijo el embajador francés ante la ONU, Jean-Marc de la Sabliere. Su homólogo estadounidense, Zalmay Khalilzad, afirma que "dar más tiempo no cambiará la polarización". Por este motivo, desde Washington, París y Londres se considera "inevitable" que se avance hacia la independencia bajo supervisión internacional, como propuso Martti Ahtisaari.

Khalilzad advierte de que un retraso puede "elevar el resentimiento y el estancamiento económico", y desestabilizar la provincia y los Balcanes si Pristina opta por una independencia unilateral.

Moscú ya advirtió en el pasado que se opondría a este camino no era aceptado por los serbios. Rusia tiene poder de veto, lo que obliga a EE UU, Francia y Reino Unido a negociar un texto de compromiso. En este sentido, el borrador de las potencias occidentales incluye la sugerencia rusa de crear un enviado especial que garantice los derechos de la minoría serbia en Kosovo. Pero el embajador Vitali Churkin ha dicho que hay puntos del borrador que no puede aceptar.

Por otra parte, Serbia preside este mes el Consejo de Europa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de mayo de 2007