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Argentina y Uruguay debaten en Madrid sus diferencias sobre las papeleras

Tras dos días de negociaciones en Madrid las delegaciones argentina y uruguaya no lograron acabar ayer con la guerra de las papeleras. El único acuerdo, apadrinado por el embajador español en Naciones Unidas, Juan Antonio Yáñez-Barnuevo, fue el de volver a negociar dentro de un mes.

El ministro de exteriores argentino, Jorge Taiana, pese a no lograr un acuerdo, mostró ayer su "satisfacción" por reestablecer el diálogo. "Saco una conclusión positiva, han sido unas conversaciones francas e intensas y ahora vamos a ir paso a paso", dijo ayer Taiana tras agradecer la mediación española y especialmente la labor del embajador Yáñez.

Reinaldo Gargano, ministro de Exteriores de Uruguay recordó que su país defenderá "las inversiones uruguayas" y que espera que las conversaciones lleguen "a buen puerto". Tras mostrarse optimista sobre un futuro acuerdo, Gargajo recordó que los tratados internacionales entre dos Estados "son ley en cada país y corresponde a cada nación denunciar las irregularidades". Gargano hacía referencia al tratado internacional firmado por ambos países en 1975 y que impone la notificación previa de cualquier uso del caudal. Argentina había denunciado en junio del año pasado ante el Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) con sede en La Haya, que no había sido informada de la construcción de la papelera, que rechaza por sus peligros para el entorno.

Argentina considera que la fábrica de pasta de celulosa, propiedad de la empresa finlandesa Botnia, situada en el margen uruguayo del río Uruguay, es peligrosa para el medio ambiente de la zona. Buenos Aires teme que los vertidos al río Uruguay contaminen su territorio al dibujar la corriente la frontera natural entre ambos países.

Cierre de la frontera

La papelera de la empresa finlandesa Botnia, de 60 hectáreas, se encuentra prácticamente construida en la ciudad de Frai Bentos y se prevé que entre en funcionamiento el próximo septiembre, un mes antes de que se celebren las elecciones presidenciales argentinas. El presidente argentino Néstor Kirchner ha hecho del conflicto una de sus banderas.

Tras la negativa de Montevideo de retirar la papelera, que supone la mayor inversión privada en la historia de Uruguay, Argentina respondió permitiendo que los ecologistas argentinos bloquearan de forma casi permanente todos los pasos fronterizos entre ambos países.

El cierre de los pasos ha perjudicado a Uruguay tanto en el negocio turístico como en el paso de mercancías. El futuro de la papelera de Botnia, el cierre de los pasos fronterizos y el futuro del río volverán a centrar las próximas conversaciones en las que España seguirá ejerciendo su mediación, pese a que desde el Ministerio de Asuntos Exteriores prefieran el término "misión de buenos oficios".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de abril de 2007