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Entrevista:MARÍA ANGÉLICA PRATS | Hija del general chileno asesinado Carlos Prats

"El Ejército no ha tenido el valor del Gobierno en el funeral de Pinochet"

Una bomba bajo el automóvil, colocada y detonada por la mano ejecutora de muchos de los crímenes de la dictadura, la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), el organismo que rendía cuentas a diario al dictador Augusto Pinochet, segó en 1974, en pleno centro de Buenos Aires, la vida de sus padres, el general Carlos Prats y Sofía Cuthbert. Después del crimen, Pinochet no permitió que Prats tuviera un funeral con los honores militares que le correspondían a quien había sido comandante en jefe del Ejército durante la mayor parte del Gobierno de Salvador Allende. Una de las hijas del matrimonio asesinado, María Angélica Prats Cuthbert, hoy gerente de una fundación educacional, se ha dedicado, como sus hermanas, a buscar justicia para un crimen del que responsabiliza a Pinochet y del que, como todos los demás, escapó de ser juzgado.

"La gran esperanza que nos queda es que la muerte de Pinochet implique el cierre de una etapa muy dolorosa de la historia del país"

"Hay gente que se mantiene en la estricta idea de que Pinochet fue un libertador, pero son personas que no han visto más allá"

Pregunta. ¿Quién es Augusto Pinochet para usted?

Respuesta. Es el responsable de la muerte del general Prats y de su señora, es decir, mis padres. Esto está probado en la investigación que se hizo en Argentina. Pinochet fue una persona muy cercana a nuestros padres y hemos vivido lo que pasó como una fuerte traición.

P. Pinochet además le negó a su padre los honores militares de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas que él ahora ha recibido.

R. Tal vez haya habido razones políticas por parte del Gobierno para haberlo aceptado y puedo entenderlo. Pero lo que no se entiende es la inconsistencia del Ejército, que cuando se está haciendo un gran esfuerzo por reinstaurar valores como la democracia, la honestidad, la probidad, el respeto a los derechos humanos y la lealtad, haya rendidos honores a quien representa exactamente lo contrario. Es verdad que Pinochet no permitió rendir honores al general Prats, pero el año pasado, el general Cheyre [Juan Emilio, jefe del Ejército por aquel entonces], precisamente para resaltar el respeto a la democracia del general Prats, lo hizo. Mi padre recibió honores con 30 años de retraso. Lo que ha hecho el martes el Ejército es un retroceso. No ha tenido el valor que tuvo el Gobierno.

P. ¿Cómo valora el salivazo que su sobrino Francisco Cuadrado Prats lanzó contra el cadáver de Pinochet?

R. Creo que él quiso representar el rechazo a la persona que asesinó a sus abuelos y le resultaba inconcebible no expresar su sentimiento ante eso. Por otro lado, creo que en ese gesto también hay un fuerte sentimiento -compartido por muchos chilenos- al ver el tipo de homenaje que rindió el Ejército.

P. ¿Le han sorprendido las manifestaciones de apoyo a Pinochet y que en ellas se han gritado palabras como "libertador" o "salvador de Chile"?

R. Es parte de la realidad que vivimos en Chile. Hay gente que se mantiene en la estricta idea de que Pinochet fue un libertador, pero son personas que no han visto más allá. Pienso que el país está mucho más representado en lo que han sido las elecciones que se han celebrado en estos años y que han indicado claramente que no es esa la línea que Chile quiere seguir.

P. ¿Sigue teniendo sentido el pinochetismo? ¿O con el entierro del martes se cierra definitivamente una etapa de la historia chilena?

R. Ésa es la gran esperanza que a muchos nos queda. Que la muerte del general Pinochet implique el cierre de una etapa oscura, muy dolorosa, de la historia del país y que liberados de su presencia podamos proseguir adelante y conseguir la reconciliación que todavía tiene mucho dolor presente.

P. ¿La desaparición de Pinochet puede ayudar a que sigan adelante las causas abiertas por actos cometidos en la dictadura o se corre el riesgo del carpetazo?

R. Seguramente la muerte de Pinochet va a liberar a muchos para que cuenten lo que ha pasado y los que han participado. Lo que es lamentable es que Pinochet no haya sido finalmente sentenciado en ninguna de las causas en las que estaba imputado. En el caso de la muerte del general Prats, la jueza argentina María Servini de Cubría recopiló suficientes pruebas para asegurar que Pinochet es autor, cómplice o encubridor del crimen. Sin embargo, la justicia chilena denegó la posibilidad de juzgarlo debido a razones de salud mental, cosa que después fue absolutamente descartada en los juicios siguientes. De modo que en la justicia chilena hay una tremenda inhabilidad para juzgar realmente a las personas.

P. Una parte de la población apoya el golpe de 1973 ¿Qué es necesario para cerrar la herida de la dictadura en Chile?

R. La ausencia de Pinochet es un aporte a esto y en cuanto a los demás, todos tenemos que hacer un tremendo esfuerzo en dar un paso adelante y buscar salidas y situaciones de encuentro. Desde luego en este Gobierno se dan iniciativas de grupos de personas que desde diferentes opiniones y maneras de pensar tratan de dar soluciones en diferentes temas, como se ha visto con la Comisión de Educación o la Comisión de la Primera Infancia. Es una manera de encontrarnos en soluciones a problemas reales del país y en eso estamos caminando.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de diciembre de 2006