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Un proyecto que se quedó en el 'limbo' de la Administración

El ensayo de dispensación controlada de heroína en Granada pasó del calvario al limbo de las administraciones. Primero fueron los obstáculos puestos por el Ministerio de Sanidad, entonces dirigido por el PP, para facilitar la droga. Más tarde, los requisitos impuestos para reclutar los voluntarios casi hicieron naufragar el proyecto.

Pero el ensayo, que llegaba avalado por los resultados de pruebas efectuadas en Suiza y Holanda, consiguió finalmente cumplir los nueve meses establecidos. Fue tan positivo que el Gobierno, ya en manos del PSOE, permitió que todos los participantes -tanto los que tomaban heroína como los que pertenecían al grupo de control- siguieran recibiendo la droga. Para ello se consideró que la ingesta de heroína en este ensayo clínico era un "tratamiento compasivo", una manera para autorizar el uso de fármacos cuando no están aprobados.

Pese a este resultado, el Ministerio de Sanidad -al que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero adscribió esta legislatura el Plan Nacional sobre Drogas- ha evitado pronunciarse sobre el trabajo.

Cuando se ha preguntado a la responsable del Plan sobre Drogas, Carmen Moya, ha eludido apoyar esta iniciativa: "Tenemos que esperar a ver qué resultados nos dan y si son aplicables con carácter general. Pero parece ser que la metadona, bien administrada, vigilada y facilitada, no está dando malos resultados. Contribuye a la reducción del daño, de los problemas de infecciones y de salud asociados con el consumo", dijo en la primera entrevista que concedió a EL PAÍS, publicada el 19 de septiembre de 2004. En términos parecidos se ha manifestado otras veces. Este periódico intentó ayer sin éxito hablar con Moya del tema.

"Faltan estudios"

La misma respuesta de que "faltan estudios" y de que "hay que esperar y ver" se repitió cuando el Gobierno vasco quiso iniciar un estudio de dispensación controlada de heroína en la cárcel de Nanclares de Oca (Álava). Al final, este trabajo no fue autorizado. Además de por las causas ya indicadas, se argumentó que era muy difícil seguir el tratamiento si la persona reclusa salía de permiso o cumplía su condena.

También costó que Sanidad aprobara el ensayo con un derivado del cannabis en Cataluña (aunque se probaba un medicamento compuesto por un derivado del hachís, no la planta o su resina). Al final, el trabajo se autorizó. El primer balance, hecho en octubre de este año, mostró que beneficiaba al 65% de los participantes, aunque un 25% lo abandonó por sus efectos secundarios (sequedad de boca, náuseas).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de noviembre de 2006