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Los productores de cava dan por superada la bajada de ventas

El aumento de la facturación en un 6% confirma el fin del boicoteo

El boicoteo afloja. Los productores de cava han vendido 66,6 millones de botellas en España en los nueve primeros meses del año, y ello implica un incremento del 5,85% respecto al mismo periodo de 2005 que les permite augurar una buena temporada de Navidad y un punto final a la campaña contra los productos catalanes a raíz de la crispación política. El Consejo Regulador del Cava da por "totalmente superado" el boicoteo.

"El boicoteo se da por totalmente superado, el clima ha mejorado y no hay preocupación, cuando el año pasado a estas alturas el mercado interior había bajado un 3%", destaca el presidente del Consejo Regulador, Gustau García Guillamet.

Las ventas de las campaña de Navidad, que concentra la mayor parte de la demanda de este blanco espumoso, revelarán si se puede dar el carpetazo definitivo a un conflicto que ha lastrado el negocio de las compañías catalanas, que aglutinan el 95% del sector. Según las cifras del Consejo Regulador del Cava, a los 66,6 millones de botellas vendidas en el mercado español hasta septiembre se suman los 76,5 millones correspondientes a las exportaciones (con Alemania como principal destino), con un aumento del 3,5%. Así, en total, el sector ha crecido un 4,7% en lo que va de año, hasta vender 143 millones de botellas.

El año pasado, a estas alturas, el panorama era muy distinto, según García Guillamet: "Había preocupación entre los productores". La crispada negociación del Estatuto catalán y polémicas declaraciones como la del líder de ERC, Josep Lluís Carod, contra la candidatura olímpica de Madrid generaron un clima de animosidad que se saldó con una campaña contra el consumo de productos catalanes. Y el cava se llevó la peor parte, pues es uno de los más característicos. El resultado fue una caída de las ventas del 6,59% en España que se pudo compensar con las exportaciones. El efecto anticatalán asoma en el hecho de que las ventas de cava del resto de España casi se doblaron.

Freixenet, la primera cavista española, también considera que lo peor del boicoteo ya ha pasado. "Somos optimistas y creemos que las ventas de este año serán superiores a las del anterior", opinó esta semana el presidente ejecutivo de la compañía, Josep Lluís Bonet, quien también confió en que el nuevo Gobierno tripartito, recién reeditado en Cataluña, "no cometa errores del pasado y haga una política correcta".

Con todo, las últimas cuentas de Freixenet, que corresponden al ejercicio fiscal mayo 2005-abril 2006, aún delatan los daños de la crispación política: la venta de botellas del espumoso catalán cayó un 6% en España, hasta 33,8 millones de botellas, pero la compañía logró mejorar beneficios (16,7 millones, un 2,45% más) por la buena marcha del vino y la subida de precios.

Codorníu, el otro grande del mercado, también se vio castigado por el boicoteo y sus ingresos cayeron en España el 4,37% en su último ejercicio, cerrado el 30 de junio de 2005, hasta situarse en 145,81 millones. La nueva patronal del sector, Pimecava, que une a pequeños productores, es a su vez optimista. El presidente de la entidad, Xabier Nadal, sostiene que "el ambiente está tranquilo, aunque las cosas no se acaban de un día para otro".

Más allá de trifulcas puntuales, los problemas a los que se enfrenta el cava son la estacionalidad del producto -el consumo se asocia con la Navidad y las celebraciones, en lugar de percibirlo como un vino blanco más-, el endurecimiento de las normas de tráfico sobre el consumo de alcohol y la alargada sombra del champán en la batalla internacional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de noviembre de 2006