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Reportaje:

"Estar flaca no es estar enferma"

La atención de la primera jornada de los desfiles de moda se centra en el aspecto de las maniquíes

Al finalizar el desfile del valenciano Francis Montesinos, una modelo hinchó sus mofletes, guiñó un ojo y sacó la lengua al público. Fue un gesto burlón pero también rabioso, y que resumía perfectamente el efecto que ha tenido la medida tomada por la Comunidad de Madrid de pesar a las profesionales que desfilan durante esta semana en la 44ª edición de la Pasarela Cibeles. La semana de la moda de Madrid arrancaba ayer en una carpa instalada en el parque del Retiro. La Plataforma Ciudadana en Defensa del Parque del Retiro protestó -"el parque es para el ocio, no para el negocio", decían-, pero apenas fueron escuchados. La atención de la jornada inaugural estaba puesta desde el primer momento en una medida que para algunos es ofensiva y restrictiva ("una injerencia en la intimidad de las modelos") y para otros es una norma pionera y ejemplar.

De las 68 modelos preseleccionadas para desfilar en Cibeles, cinco fueron descartadas por no tener las medidas adecuadas y estar demasiado flacas. La organización exige para este año un índice de masa corporal que no sea menor de 18%. Eso significa unos 56 kilos para una estatura de 1,75.

Ayer, entre rincones dedicados al champán de lujo y otros con botellas de oxígeno de colores para entonarse entre desfile y desfile, la polémica decisión era la inevitable comidilla de los pasillos. "No sé muy bien qué me parece, la verdad", señalaba la modelo Eva Sanz, una de las seleccionadas de este año. "Sólo puedo decir que si a la gente le importa tanto la anorexia, éste no es el lugar para hablar de ella. Que se informen mejor". Para Sanz, la prueba de la báscula (realizada el pasado sábado por la mañana frente a cuatro endocrinos) no fue agradable: "Me trajo recuerdos dolorosos, como cuando se metían en el colegio conmigo porque era delgada. Me ha despertado mis complejos de niña. En este país nadie señala a los gordos".

Otra modelo, Bimba Bosé, añade: "Si es una norma y la Comunidad de Madrid es la principal patrocinadora de Cibeles tendremos que acatarla. Pero se tendría que haber tomado con mucha más antelación. Me parece una medida política. Querían hacer campaña y han aprovechado Cibeles para hacerla. No me molesta que me pesen porque yo vengo aquí a trabajar, pero creo que muchas de mis compañeras se han sentido bajo presión. Estar flaca no es estar enferma. La anorexia es una enfermedad muy minoritaria en el mundo de la moda. Además, cualquier psiquiatra sabe que las responsables no somos las modelos, sino las madres".

Para otra de las modelos más espectaculares de esta edición, la alemana de origen asiático Caroline Duong, la medida, simplemente, es exagerada en las formas: "Me dio igual pesarme, pero era innecesario. Conozco modelos delgadísimas que comen mucho. El aspecto saludable de una modelo es algo estético que se ve perfectamente sin necesidad de pasar por ninguna pesa o prueba médica".

Muchos de los invitados que ayer pasaron por Cibeles se negaron a hablar del asunto. Rosario Nadal (musa de Valentino y rostro popular de la prensa del corazón) aseguró que no sabía nada de lo ocurrido: "Prefiero no opinar". Tampoco se pronunció el diseñador Ángel Schlesser. "De eso no hablo", zanjó el santanderino. Uno de los dos diseñadores de Ailanto, Aitor Muñoz, insistió en que era un asunto "delicado". "Ha sido muy precipitado y nadie sabía que tenía que pesarse. A mí no me parece una medida tan violenta, pero puedo entender que a ellas sí. Las tallas tienen algún sentido y hay que tener cierto control. Pero todo este revuelo me resulta más mediático que real, se ha sacado de quicio. Al final es lo de siempre: lo que menos importan son las colecciones".

Para la directora de la pasarela, Leonor Pérez Pita, se había llegado a un punto en que muchas modelos eran "puro hueso, un esqueleto". "Y no nos gusta esa imagen. Queremos chicas altísimas y delgadísimas pero con buen aspecto. No les hemos pedido nada raro y nos hemos acogido a las normas que marca la Organización Mundial de la Salud. No ha sido una sorpresa y no hay malestar".

Esperanza Aguirre y Ana Botella acudieron al primer desfile de la mañana (Antonio Pernas). Una colección chica yeyé que encantó a las dos. La ministra de Cultura, Carmen Calvo, se apuntó al de Montesinos. Abanico en mano, fue muy elogiosa con el espectáculo. Las tres coincidieron en aplaudir la decisión de controlar la talla de las modelos que desfilaban. Una medida "puntera", señaló Calvo. "Queremos dar ejemplo y nos alegra saber que la decisión ha tenido eco en mi homóloga en Inglaterra, Tessa Jowel, y en la alcaldesa de Milán, Letizia Moratti", añadió. "He cumplido mi compromiso con las asociaciones de padres y madres de niñas con anorexia y bulimia, que ya no podrán escudarse en el mal ejemplo de la moda", afirmó Esperanza Aguirre.

El debate sobre el aspecto de las modelos ha llegado también a la semana de la moda londinense, que se inauguró ayer. Sus organizadores se mostraron contrarios a tomar medidas al respecto. "Las prohibiciones y las leyes no son el camino que vamos a seguir", declaró Stuart Rose, presidente del British Fashion Council, como respuesta a la ministra británica, que pidió que siguieran el modelo de Madrid, informa France Press. Las pasarelas de Nueva York y París también se han negado a tomar medidas de este tipo. Milán podría seguir por una vez la estela de Cibeles."Las prohibiciones y las leyes no son el camino que vamos a seguir", afirman los responsables de la Semana de Londres

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de septiembre de 2006