Reportaje:

Argentina vuelve a sonreír a Telefónica

La filial, que no repartía dividendos desde 2001, aprueba una devolución del 60% de su capital

Telefónica de Argentina, tras un lustro de sequía, vuelve a proporcionar ingresos a su matriz española, que controla el 98% de su capital. Los accionistas de la operadora aprobaron hace unos días una devolución del 60% del capital de la compañía, 268,8 millones de euros, en vez del tradicional reparto de dividendos. Una fórmula de retribución, con el argumento de una mayor eficiencia en la estructura de su capital, que ha puesto sordina a las críticas de la prensa argentina.

"La reducción de capital ha sido una forma elegante de llevarse la caja sin provocar una reacción en contra de la prensa", dice un analista

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Por primera vez desde 2001, tras varios años de crisis, Telefónica de Argentina volverá a girar fondos en 2006 a su matriz española Telefónica, SA (la empresa que preside Cesar Alierta cuenta, a través de participaciones directas e indirectas, con el 98,03% del capital de la operadora latinoamericana), y a los socios minoritarios (1,97%). Esta vez no les pagará dividendos, sino que les devolverá el 60% del capital original, unos 266,5 millones de euros.

Analistas del mercado interpretan que es un "dividendo extraordinario" de Telefónica de Argentina, la operadora de telefonía fija que da servicio a medio país, y lo juzgan como una prueba de que la recuperación de la economía local, que comenzó en 2003, está dando sus frutos incluso en las empresas más perjudicadas por la devaluación del peso y la congelación de tarifas vigente desde 2002.

El pago de 261,1 millones de euros a la casa matriz y a sus sociedades controladas y de 5,4 millones de euros a los accionistas minoritarios se ha decidido en unos momentos en los que se avanza, aunque lentamente, hacia una normalización del contrato de prestación del servicio con el Estado argentino.

En Telefónica de Argentina niegan que sea una "retribución" al accionista. "Ésta es una reducción voluntaria del capital social (de la filial)", dice el director corporativo de Comunicaciones Externas de la subsidiaria, Ramón Ponce Gil. "No es una retribución porque", asegura Ponce con el diccionario en la mano, "eso significaría una recompensa o pago de algo, y en este caso está devolviéndose parte del capital original". Sin embargo, esa práctica es muy similar a la devolución de prima de emisión, que el propio grupo sí considera como una forma de remuneración a sus accionistas.

El Consejo de Administración de Telefónica de Argentina anunció el mes pasado la convocatoria a una asamblea extraordinaria de accionistas para votar una fuerte reducción de capital de la sociedad, de 444,2 millones de euros a 175,4 millones. Para justificar el recorte de 268,8 millones de euros, equivalente al 60% del activo, los directores argumentaron que buscaban "una estructura de capital más eficiente" y "recobrar una parcialidad del aporte originario", según consta en actas. La junta aprobó la reducción de capital el pasado 7 de septiembre.

Telefónica de Argentina ha optado por la reducción de capital en lugar del pago de dividendos, según el analista Rafael Ber, de Argentine Research, porque esa última opción hubiera requerido una autorización especial de los acreedores, dado que la empresa mantiene obligaciones negociables por valor de 535,2 millones de euros. Además, el Banco Central de Argentina impone controles de cambio que dificultan el pago de dividendos, según Ber.

"Por eso", agrega el analista de Argentine Research, "Telefónica de Argentina diseñó una operación que reduce capital. La empresa permanece estable en el negocio de telefonía fija. Crece por el servicio de banda ancha, pero el negocio de celulares (móviles) está fuera de la sociedad. Por tanto, no necesitan capital para hacer frente a un fuerte crecimiento. Van a mantener su posición en el mercado".

Para concretar la operación, Telefónica de Argentina contaba con la ventaja de ser una de las pocas empresas de servicios públicos privatizados que no suspendieron pagos por la devaluación de la moneda nacional y la congelación de tarifas. De ahí que tuviera una de las calificaciones de riesgo crediticio más alta de la tercera economía latinoamericana. La agencia de calificación Fitch estudió la reducción de capital y después confirmó la misma nota para las deudas de la compañía en moneda extranjera (B+) y en pesos (BB-). "Telefónica de Argentina puede devolver capital propio y manejar la deuda sin inconvenientes", opina Rafael Ber. "Podría haber reducido deuda, pero la devolución de capital luce mejor a los ojos del holding".

"La reducción de capital ha sido una manera elegante de llevarse caja sin provocar una reacción en contra de la prensa", señala Guido Bizzocero, de la sociedad de Bolsa Allaria Ledesma. En la opinión pública argentina, las compañías privatizadas han perdido popularidad después de que diversos Gobiernos les achacaran parte de la responsabilidad en la aguda y prolongada crisis que ha atravesado el país por su apoyo a la cuasi dolarización de la economía vigente en Argentina hasta 2001.

La remisión de fondos a Telefónica no ha influido prácticamente nada en la cotización de las acciones del grupo español, según reconocen analistas del mercado de valores en Madrid. En Buenos Aires, en cambio, la acción de su filial Telefónica de Argentina ha más que duplicado su valor desde que se anunció la operación, pero ese incremento tampoco ha tenido grandes repercusiones en la Bolsa porteña, porque sólo el 1,2% del capital de la operadora cotiza aquí (el restante 0,77% de su capital se negocia en Nueva York).

El último pago de la filial argentina a sus accionistas se remontaba a noviembre de 2001, dos meses antes de la devaluación del peso y de la congelación de las tarifas telefónicas. En ese entonces se pagaron 149,8 millones de dólares. Desde su creación en 1990, Telefónica de Argentina retribuyó a sus dueños entre 1991 y 2001 unos 2.355 millones de dólares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 16 de septiembre de 2006.

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