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Un vertido "muy tóxico" avanza por el río Umia camino del mar en Galicia

La mancha arrasa flora y fauna fluviales y se ha prohibido extraer marisco en la ría de Arousa

Una mancha "muy tóxica" de unos tres kilómetros se desplaza río abajo por el Umia, como consecuencia del incendio que el viernes destruyó una factoría de productos químicos en Caldas de Reis (Pontevedra). Los primeros análisis constatan la peligrosidad del líquido derramado, un derivado del petróleo que ha teñido el río de un intenso azul turquesa y arrasa a su paso con flora y fauna fluviales. La Xunta ha prohibido cautelarmente la extración de marisco en casi toda la ría de Arousa. La prioridad es que la mancha no llegue al mar, pero las barreras anticontaminación apenas surten efecto.

Un dispositivo formado por los alcaldes de la zona y los consejeros autonómicos de Medio Ambiente y Pesca intenta detener la mancha antes de que alcance la desembocadura, una rica zona marisquera de Galicia. La llegada del vertido tóxico hasta el mar, en Cambados, supondría una catástrofe ecológica en el interior de la ría arousana. Si los primeros análisis confirmaron la virulencia de los líquidos derramados, su gran volatilidad es la principal esperanza para los afectados. Las autoridades estudian la mejor manera de atacar la mancha, con la ventaja de la lentitud con que se desplaza, alrededor de medio kilómetro cada cuatro horas, por lo que tardaría uno o dos días en llegar al mar, según cálculos de la Consejería de Medio Ambiente

La Xunta ha enviado muestras del vertido a laboratorios de Alicante, Ourense, Santiago y Vigo. Los avances de los resultados han sembrado la preocupación entre los alcaldes de la zona, que ayer se reunieron con los concejeros de Pesca y Medio Ambiente. El regidor de Vilanova de Arousa, Gonzalo Durán, aseguró que el vertido está "arrasando" con todo lo que encuentra a su paso. "Estamos muy preocupados porque son sustancias altamente tóxicas disueltas en el agua, y desde luego muy dañinas para la población", declaró. Entre otros compuestos, la mancha lleva consigo benceno, un producto tóxico y cancerígeno. Durán realizó un llamamiento a la población para que no utilice las aguas del Umia para el baño ni para el riego.

El consejero de Medio Ambiente, Manuel Vázquez, confirmó que las prioridades consisten en "salvar el mar de esta contaminación" y garantizar el suministro de agua potable a las localidades que se abastecen del Umia, que suman una población superior a los 100.000 habitantes. Para ello se estudian dos medidas. La primera consiste en bombear agua desde la parte alta del río, canalizada por debajo de la mancha. Se trataría de un by-pass para ralentizar su desplazamiento y mejorar la calidad del agua destinada al consumo. La segunda, un tratamiento con carbón activo para disolver el vertido tóxico y depositar sus restos en el fondo del río. Las barreras anticontaminación desplegadas por el río apenas surten efecto, ya que el líquido derramado se disuelve en el agua con gran facilidad.

La consejera de Pesca, Carmen Gallego, subrayó ayer el carácter cautelar de la prohibición de la extracción marisquera, aunque reconoció las severas consecuencias que tendría la llegada de los líquidos tóxicos al mar. El vertido afectaría principalmente al banco de O Sarrido, muy rico en bivalvos, como almeja, berberecho y mejillón. Su extensión por la ría de Arousa afectaría a una de las zonas de mayor producción marisquera de Galicia. Desde primera hora de la mañana de ayer, técnicos de la consejería recogen muestras en el mar para conocer si el vertido diluido comienza a llegar a la desembocadura del Umia. Gallego mantuvo una reunión con los responsables de las cofradías de pescadores de Cambados y O Grove, las más afectadas por el vertido, en previsión de se prolongue la prohibición de la extracción.

El vertido es consecuencia del incendio que la tarde del viernes destruyó la factoría en Caldas de Reis de la empresa de productos químicos Brenntag, que obligó a desalojar varias viviendas de la zona y cubrió la localidad pontevedresa bajo una densa columna de humo y gas. El incendio se originó hacia las dos y media de la tarde, mientras un operario descargaba un camión con tolueno en los depósitos de la factoría. El fuego quedó controlado a última hora del día. Aunque en un primer momento se reclamó a la población de la zona que permaneciera en sus casas, fuentes de la Consejería de Medio Ambiente informaron de que las mediciones del aire indican la inexistencia de toxicidad.

Pero el vertido avanza. El titular de Medio Ambiente adelantó que pedirán responsabilidades a la compañía química siniestrada. "La empresa tendrá que dar explicaciones", advirtió Manuel Vázquez. "Es evidente que hay un responsable claro y manifiesto, que es una empresa que comete todo esto", agregó, ya que "tenía que disponer de un plan de contingencia que debería haber evitado que esto ocurriese".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de septiembre de 2006