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Francia comienza a expulsar a estudiantes en situación irregular

Una joven es devuelta a Malí mientras la justicia paraliza otras tres deportaciones

El Gobierno francés ha comenzado a expulsar a los primeros estudiantes en situación irregular, aunque la presión que ejercen los colectivos sociales que se oponen a esta medida dificulta, e incluso paraliza, las repatriaciones. Una estudiante de 19 años, original de Malí, fue expulsada ayer tras haber permanecido dos semanas en un centro de internamiento.

Las gestiones de miembros de la Red de Educación sin Fronteras (RESF) consiguieron que un tribunal decretara la liberación de dos alumnos de origen chino, también internados en un centro para ser expulsados de Francia.

Asimismo, la justicia francesa anuló ayer la orden de expulsión que pesaba sobre Sabah Hamiouni, una mujer marroquí de 26 años en situación irregular que el lunes, tras ser detenida, fue separada de su bebé de cinco meses. Un tribunal de Nantes ordenó a la prefectura del departamento que otorgue a Hamiouni un permiso de residencia provisional hasta que su caso sea revisado. Hamiouni había entrado de forma legal en Francia en 2002 por estar casada con un francés de origen marroquí, pero ahora ya no está casada con esta persona, por lo que ha perdido el permiso de residencia.

El caso de esta mujer, cuya situación no tiene nada que ver con la del colectivo de las familias en situación irregular con hijos escolarizados en Francia, muestra claramente que el Ejecutivo de Dominique de Villepin, y más concretamente, el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, está dispuesto a escenificar este verano un pulso contra la inmigración ilegal y mostrar claramente que las autoridades francesas están capacitadas para expulsar del país a quienes hayan entrado de forma irregular.

En París, también gracias a las gestiones del colectivo RESF, otro tribunal ordenaba la liberación de Fengxue Cai y Zhiyian Ni, ambos de 19 años, que permanecían detenidos en el centro de Vincennes a la espera de ser repatriados. Un numeroso grupo de personas se había concentrado en las dependencias del aeropuerto Charles de Gaulle, de la capital, cuando corrió el rumor de que iban a ser expulsados. El tribunal les ha permitido trasladarse a la casa de sus padres, aunque en condición de detenidos.

Aminata Diallo, de 19 años, alumna del un instituto de la localidad de Sarreguemines, en la región del Mosela, fue trasladada ayer desde Estrasburgo, ciudad en la que estaba detenida, hasta París, donde fue embarcada en un avión con destino a Bamako, la capital de Malí. Aminata nació en Francia, pero según el Ministerio del Interior, "pasó su infancia y su adolescencia en su país de origen" y no volvió a su tierra natal hasta el año pasado, "con un visado turístico". La nota oficial indica que "la situación de esta joven adulta llegada a Francia hace menos de un año no cumple ninguna de las condiciones de la circular del 13 de junio" fijadas por Sarkozy para regularizar a las familias de aquellos niños que no tuvieran ninguna relación con su país de origen. El martes, el ministro del Interior anunció que se expulsará a "varios miles de familias" de las que intentan acogerse a esta norma.

Apadrinamiento

El movimiento de solidaridad con los inmigrantes irregulares en peligro de expulsión no da señales de apagarse. Las manifestaciones, por un lado, y las acciones de "apadrinamiento republicano", por las que ciudadanos franceses acogen en sus casas a estas personas, son constantes. Ayer, un nutrido grupo ocupó la vieja catedral de Saint-Denis, lugar simbólico que en 2002 se convirtió en centro de la lucha de los sin papeles.

El Gobierno, sin embargo, parece poco dispuesto a mostrarse generoso, pese a que Sarkozy insiste en que se estudiará "caso por caso" cada expediente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de julio de 2006