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Japón no logra apoyos para facilitar la caza de ballenas

Japón no logró el sábado recabar los apoyos necesarios para relajar las normas internacionales sobre la caza de ballenas, como viene intentando desde que, en 1986, la Comisión Ballenera Internacional (IWC, compuesta por 70 países) impusiera una moratoria sobre esa actividad. Japón respeta la moratoria desde entonces, aunque sigue cazando ballenas "para uso científico", aprovechando una fisura en el tratado.

Las negociaciones han tenido lugar en St Kitts and Nevis. La relajación de la norma, que permitiría a los barcos japoneses cazar ballenas cerca de su costa, hubiera requerido el apoyo del 75% de los países representados en la comisión. Aunque nadie esperaba un porcentaje de adhesiones tan abultado, los negociadores japoneses sí confiaban en poder apuntarse una "victoria moral" -una mayoría simple de 36 países-, pero se han quedado cortos por un solo voto. Con todo, el comisionado japonés Joji Morishita celebró el resultado como un "empate".

"La forma en que han buscado la mayoría simple es inmoral", afirmó la jurista Kitty Block, de la Humane Society International, en referencia a las informaciones de que Japón utiliza sus ayudas internacionales para presionar a los estados africanos, caribeños y del Pacífico. Japón, sin embargo, niega esas acusaciones, y subraya que las mismas sospechas recaen sobre países contrarios a la caza de ballenas como Australia y Nueva Zelanda.

Un abismo

Akira Nakamae, un alto funcionario del Departamento de Pesca japonés, dijo el sábado que la IWC se había vuelto "inoperativa" por el abismo infranqueable entre las dos partes, y abogó por que la comisión sea "normalizada". Por normalización, los negociadores japoneses entienden el retorno a la estructura que tenía la IWC cuando fue creada, en 1946, para regular la actividad ballenera.

Nakamae propuso una reunión de aquellos países que defienden una explotación sostenible de las ballenas, que tendría lugar antes del próximo encuentro de la IWC, programado para el año 2007. La propuesta encendió una acalorada discusión en la reunión. En cualquier caso, los países contrarios a la caza de ballenas admitieron que la comisión no funciona de forma satisfactoria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de junio de 2006