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El ex secretario del partido de Lula le acusa de corrupción

El presidente brasileño encabeza los sondeos pese a la crisis de su partido

Silvio Pereira, ex secretario general del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil -segundo hombre en la jerarquía del partido, sólo tras el ex presidente- declara en una larga entrevista en la edición de hoy del diario conservador O Globo que toda la cúpula del partido conocía la corrupción en el partido, con lo que implica al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. Hasta ahora, Lula ha logrado quedar al margen de los problemas de su partido y encabeza las encuestas ante las elecciones de octubre.

Las afirmaciones de Silvio Pereira cayeron anoche como una bomba en el mundo político brasileño y los analistas empezaban a preguntarse por las repercusiones ante la cita electoral del próximo mes de octubre. El candidato del principal partido de la oposición, el socialdemócrata (PSDB), Geraldo Alckmin, está muy lejos de Lula en los sondeos y sus colaboradores esperan que las declaraciones del ex secretario general del PT sirvan para recuperar terreno.

Sin embargo, el impacto no está tan claro: el prestigio de Silvio Pereira está por los suelos y se ha convertido en una de las principales caras de la corrupción del PT, que nunca ha afectado a Lula. El Palacio do Planalto, sede de la Presidencia, rehusó ayer hacer comentarios. El presidente pasa el fin de semana descansando en una hacienda fuera de la capital.

Silvio Pereira asegura que "los cuatro que mandaban en el PT sabían todo lo que ocurría", en referencia directa a Lula; al ex ministro de Gobierno José Dirceu, cuyo poder lo transformó en una especie de virtual primer ministro; al entonces presidente del PT, José Genoino, y a Aloizio Mercadante, actual líder del partido del Gobierno en el Senado.

Desde que estalló el escándalo, Lula da Silva ha perdido a sus más poderosos ministros, y a cerca de 40 personas que ocupaban puestos de alta relevancia. El partido ha sufrido un duro golpe que puede costarle caro en las elecciones de octubre.

Silvio Pereira, además de relatar con detalles cómo se produjo el proceso de corrupción, dice que, a determinada altura del partido, el mismo PT perdió totalmente el control sobre el empresario del sector de publicidad Marcos Valerio. También agrega que "el esquema [de corrupción] continúa, ahora sin Valerio", y por primera vez admite que "el sistema de recaudación de fondos para la campaña de 2002 era conocido por Lula, José Dirceu, José Genoino y Mercadante".

Según Silvio Pereira -que fue forzado a renunciar a la secretaría general del PT cuando se descubrió que había aceptado un todoterreno Land Rover de segunda mano, regalo de una empresa que presta servicios a la estatal de petróleo Petrobras al final de la campaña que en 2002 que llevó Lula da Silva a la Presidencia- el partido tenía una deuda de 50 millones de reales (en aquel momento, alrededor de 14 millones de euros) que fue cubierta por Valerio. El publicista empezó a ganar cada vez más espacio y poder dentro del partido y del Gobierno. Por primera vez, un ex alto dirigente del PT admite que funcionaba un esquema que reunía un grupo de empresas (cuyos nombres se rehúsa a revelar) para lograr contratos con el Gobierno y asegurar la lealtad de parlamentarios por la vía de las propinas.

"Cuando empezaron las denuncias, originadas por un aliado no satisfecho con lo que había logrado [en referencia al ex diputado Roberto Jefferson], la culpa se desplomó, entera, sobre el PT", dice Silvio Pereira, quien añade que algunas de las dinámicas corruptas prosiguieron: "Si ya no existe aquél [Marcos Valerio] operando, existen otros 100 actuando en las sombras".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de mayo de 2006