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Una cooperante española resulta gravemente herida en Chad al recibir un disparo cuando le robaban el coche

Madrid / Johanesburgo

Silvia Gaya, barcelonesa de 37 años que trabaja como cooperante para Unicef en Chad, resultó herida en la noche del viernes en Abeche, al este del país. Ayer por la tarde estaba previsto su traslado al hospital parisino de Bercy. Su estado es "crítico, pero estable" y el pronóstico, "grave", según confirmaba por teléfono desde Yamena, Emma Pacios, cónsul honoraria de España en el país africano.

La cooperante recibió un disparo en el hombro cuando unos ladrones se disponían a robarle el todoterreno que conducía, algo cada vez más habitual desde el pasado mes de noviembre en la conflictiva zona de Abeche, según relatan fuentes de la cooperación española en la zona. La familia de Silvia Gaya, que ha preferido ser "discreta", según fuentes humanitarias, tenía previsto ayer viajar a París para reunirse lo antes posible con su hija.

Silvia Gaya formaba parte del personal esencial y por ello, pese a que la zona es cada día más peligrosa, no había sido evacuada. Se dedicaba a asegurar el suministro de agua en esta localidad fronteriza con Sudán donde hay cerca de 200.000 refugiados sudaneses, según la Intermón Oxfam. El ataque contra la cooperante se produjo cerca de las oficinas de esta ONG en Abeche.

El traslado desde el hospital de campaña de la base militar francesa en Yamena fue recomendado por los médicos, que estimaron que las labores de reconstrucción debían ser abordadas por cirujanos franceses.

Según Unicef, era la única española que quedaba en esta zona de la que han sido evacuados muchos cooperantes extranjeros en las últimas tres semanas. La situación se ha vuelto particularmente peligrosa desde el último ataque guerrillero del 13 de abril en Yamena y éste es el ataque más grave contra personal humanitario registrado hasta la fecha.

Situación insostenible

"Muy maja, muy simpática y muy activa en su trabajo". Así la definía la cónsul española en Yamena mientras aguardaba ayer por la tarde la llegada del avión para el traslado a París. La situación en Abeche se ha vuelto insostenible, según una cooperante basada en Yamena. En esta ciudad, auténtico cuartel general humanitario en Chad, los grupos armados, faltos de medios, recurren al robo de vehículos de modo creciente, al tiempo que la delincuencia común aprovecha la situación.

Abeche hace frontera con la región sudanesa de Darfur, donde se vive una cruenta guerra civil que ha dejado más de 200.000 muertos en los últimos tres años. Como consecuencia de este conflicto en el vecino país, Chad ha visto la llegada de unos 200.000 refugiados sudaneses, según fuentes consulares.

Silvia Gaya llevaba año y medio trabajando en Chad. Como ingeniera, se encargaba del aprovisionamiento de agua, una de las tres funciones esenciales (junto con el aprovisionamiento de comida y la atención sanitaria) que las organizaciones han mantenido a pesar de la inseguridad creciente en esos campos de refugiados ubicados en zona desértica. El disparo que recibió, según fuentes consulares, procedía de un fusil kaláshnikov.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de mayo de 2006