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Rajoy lleva al Congreso cuatro millones de firmas en contra del Estatuto catalán

El PP pretende que se celebre un referéndum para "que España siga siendo una única nación"

El PP escenificó ayer su rechazo al Estatuto catalán con la entrega en el Congreso de los Diputados de 4.028.000 firmas en las que ese partido pide la celebración de un referéndum en toda España con la siguiente pregunta: "¿Considera conveniente que España siga siendo una única nación en la que todos sus ciudadanos sean iguales en derechos y obligaciones, así como en el acceso a las prestaciones públicas?". En la puerta del Congreso, y con las cajas que portaban las firmas como decorado, Mariano Rajoy clamó: "Vamos, sin que nadie entienda por qué ni para qué, a menos España".

El PP alquiló una decena de furgonetas, las decoró con el logo de su campaña a favor del referéndum que ha desarrollado desde enero por toda España, las llenó en la sede de su partido, en la calle de Génova, con 400 cajas que portaban más de 450.000 pliegos con sus cuatro millones de firmas (de las que 1,1 millones fueron recogidas por Internet y 40.000 procedían de Cataluña). Las llevó en caravana al Congreso de los Diputados y aseguró que ha eliminado 270.000 firmas por diferentes fallos, sobre todo por duplicaciones y falsedades detectadas en las firmas de Internet. Los populares descargaron varias cajas al lado de la escalinata de los leones de la puerta principal del Congreso y, entre ellas, Mariano Rajoy expuso sus motivos para el referéndum.

"Lo que es España no lo pueden decidir 17 Estatutos de autonomía diferentes, sino que tienen que decidirlo el conjunto de los españoles", aseguró el líder popular. Según él, el proyecto de Estatuto catalán (que, en principio, se someterá a referéndum el 18 de junio en Cataluña) decide "que España no sea ya un Estado autonómico sino que sea una confederación de Estados". Tal cosa ocurre, según el PP, por la incorporación del término nación en el Preámbulo del proyecto catalán, porque éste fija "distintos derechos y deberes del conjunto de los españoles, blinda determinadas competencias y establece un sistema de bilateralidad en las relaciones entre el Estado y Cataluña".

Rajoy resumió así estas criticas: "Ahora surgen nuevas naciones, se habla de realidades nacionales y cada uno toma decisiones sin contar con el conjunto de los españoles. Se aprueban títulos de derechos distintos según las distintas comunidades autónomas, con lo cual los españoles ya no somos iguales en derechos y deberes". El líder del PP no sólo cargó contra el proyecto catalán. Incluyó el andaluz en su censura. "El Título I del Estatuto de Cataluña o el de Andalucía son auténticos disparates en contra de los intereses generales de los catalanes, de los andaluces o de la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles", aseguró.

Rajoy insistió en que él y su partido defienden el modelo de España acordado en la Constitución de 1978. "Si en 1978 dijimos que España era una nación, que los españoles éramos iguales y que todos teníamos los mismos derechos y deberes, y el mismo acceso a prestaciones públicas, si queremos decir lo contrario, eso lo tienen que decir todos los españoles. Quiero que sobre esto opinen todos y no sólo una parte de los españoles, sean catalanes, andaluces o madrileños".

Esta petición será debatida y rechazada en el Pleno del Congreso el próximo martes o el siguiente con una proposición no de ley que defenderá el propio Rajoy.

El líder popular mantuvo ayer que esa "iniciativa la ha presentado el PP, pero no es ni de derechas ni de izquierdas ni de centro. No es una iniciativa ideológica, es una iniciativa en defensa de las reglas de juego que nos dimos todos los españoles en 1978, en defensa de la nación española y de la igualdad de los españoles".

La primera y principal crítica del PP al método de negociación y pacto del Estatuto catalán es que ha dejado fuera al PP porque sus votos no eran necesarios. Rajoy insistió ayer en que "es la primera vez, desde 1978, que se rompe el consenso entre los dos grandes partidos nacionales, que representan a más del 80% de los españoles". El líder popular abundó en esa tesis: "Ese consenso no lo rompió ni Adolfo Suárez, ni Leopoldo Calvo Sotelo, ni Felipe González, ni José María Aznar. Es [José Luis Rodríguez] Zapatero el primero que rompe el consenso en un tema tan importante".

El resultado del nuevo modelo territorial, según Rajoy, es que España va "hacia un Estado débil, menguado, sin competencias, sin recursos y sin dinero. Un Estado que no va a poder cumplir sus funciones en defensa de la igualdad, la solidaridad y la cohesión nacional". Los efectos, dijo, se verán "dentro de 10 o 15 años, pero ya será demasiado tarde". Rajoy puso la reforma constitucional que proyecta a Alemania como ejemplo para solucionar esos futuros problemas. Ya ha anunciado que presentará su plan para esa reforma constitucional tras el verano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de abril de 2006