Destruidas 1.600 historias clínicas en un hospital por la rotura de una tubería

El Gregorio Marañón no ha informado aún de la pérdida a los pacientes afectados

Unas 1.600 historias clínicas de pacientes de los últimos ocho años del hospital público Gregorio Marañón, en Madrid, han sido destruidas por una inundación causada por la rotura de una tubería en unas obras. El 20 de enero, el agua inundó el archivo, situado en el sótano, y arrasó un bloque de estanterías que contenía 2.000 historiales. Tras dos meses de trabajo, el hospital ha salvado 400. Ahora estudia emprender acciones contra la empresa que efectuó las obras. UGT denuncia que los responsables del archivo se quejan desde hace años por goteras y filtraciones.

El hospital, que no ha informado a los pacientes afectados de la pérdida de su historial, atribuye el hecho a un "lamentable accidente", aunque ha decidido "reclamar los daños y estudiar si es factible emprender acciones legales contra la empresa responsable de las obras", explicó un portavoz de la dirección.

El sindicato UGT, sin embargo, extiende la responsabilidad de lo sucedido a la dirección del hospital. "Hace al menos 10 años que el archivo tiene goteras y filtraciones de agua. Sus responsables lo han repetido mil veces ante gerencia, pero no se les ha hecho caso", denuncia Miguel Ángel Bodega, delegado de UGT en el hospital. "La rotura es un accidente, pero también es cierto que el agua inundó el sótano con gran facilidad porque el techo está fatalmente aislado. Y esto lo sabía la dirección, por lo que aquí hay que repartir las culpas", añadió.

Plásticos y paraguas

El archivo ocupa el sótano situado bajo las urgencias del hospital y la vía de acceso a ellas para las ambulancias. Contiene unos 600.000 historiales entre los que, en la mañana de ayer, varios trabajadores llevaban a cabo su labor habitual: archivar y recuperar los informes pedidos por los médicos.

Lo sorprendente es que lo hacen, en varios puntos, bajo plásticos y paraguas colocados para evitar que las goteras dañen el archivo. "Esta es la escena habitual desde hace años. El techo está mal aislado y siempre que llueve o hay humedad, hay goteras", explica Bodega.

Los trabajadores del servicio aseguran que sus jefes "denuncian desde hace años las filtraciones ante la gerencia".

Los hechos que han provocado las pérdidas de historias ocurrieron el 20 de enero, cuando los operarios de las obras de ampliación del servicio de urgencias alcanzaron con una máquina una tubería de más de 10 centímetros de calibre. El agua cayó con gran fuerza sobre un bloque de estanterías repleto de historiales, que no resistió la embestida y se rompió.

El resultado fue "una gran montaña de trozos de madera, pelotas de papel informe y restos de placas y documentos médicos", explica un trabajador.

La estantería contenía unas 2.000 historias clínicas de pacientes atendidos en el Gregorio Marañón desde 1998. "Esa parte del archivo contiene los historiales activos", explicó el portavoz del centro. "Las historias son guardadas aquí durante ocho años y, si no son utilizadas, toda la información que contiene es microfilmada y el soporte de papel destruido", aclaró este portavoz.

El hospital afirma que, tras la inundación, recogió los restos y trató de recomponer los historiales. Tras dos meses de trabajo, sólo ha logrado salvar unos 400, según la dirección.

"No ha sido posible recuperar nada más. Ahora trataremos de recopilar la información de los otros 1.600 que exista repartida en los distintos servicios", explicó un portavoz. "En parte, esto será posible porque está en marcha un proceso de digitalización para crear la historia clínica electrónica. Tenemos en soporte informático los informes de alta, por ejemplo, y algunas pruebas de algunos servicios", añadió.

El hospital, sin embargo, admite que se han perdido para siempre las anotaciones manuscritas de los médicos, las radiografías y el resto de documentos de los que no exista copia.

De momento, el centro no ha alertado a ningún paciente de lo ocurrido. "Cuando terminemos el proceso de recopilación, llamaremos a algunos para que puedan facilitarnos los resultados de pruebas o informes de los que puedan tener copia", explica la dirección. Ésta niega que la legislación le obligue a informar a los pacientes de lo ocurrido y que, en cualquier caso, el pasado 20 de enero avisó a un notario para que levantara acta de lo ocurrido.

Mientras, los trabajadores se quejan del "mal estado del archivo y de las deficientes condiciones de trabajo que sufren los trabajadores, con lesiones de espalda y musculares por mover cada día cientos de historiales con varios kilos de peso".

Una imagen del archivo de historias clínicas del hospital Gregorio Marañón, fotografiado ayer.
Una imagen del archivo de historias clínicas del hospital Gregorio Marañón, fotografiado ayer.MANUEL ESCALERA

Derechos conculcados

Las fuentes jurídicas consultadas coinciden en señalar que los 1.600 pacientes del hospital Gregorio Marañón de Madrid que se han quedado sin historia clínica han visto conculcados sus derechos.

"Todo ciudadano tiene derecho a que su historia clínica sea custodiada por su hospital siguiendo el principio de seguridad de los datos contenidos y el deber de hacerlo de forma diligente", explicó una fuente de la Agencia de Protección de Datos de la Comunidad de Madrid. No está claro, sin embargo, la forma en que el paciente puede hacer valer este derecho cuando su historia ha quedado destruida. La ley no obliga al centro a informar a los pacientes de lo ocurrido, según estas fuentes. Tampoco a alertar a la propia agencia de la pérdida.

En todo caso, será el paciente que acuda al hospital y se entere de lo ocurrido, el que podría reclamar por vía administrativa. Entonces deberá dilucidarse hasta qué punto el centro ha sido negligente.

La Agencia de Protección de Datos se negó a valorar el incidente. "No podemos posicionarnos de antemano en casos sobre los que más adelante podemos intervenir. De alguna manera somos jueces e imponemos sanciones, por lo que debemos salvaguardar nuestra objetividad", manifestó la misma fuente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 23 de marzo de 2006.

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