Una científica española gana el premio Paul Ehrlich para jóvenes por un trabajo sobre lesión medular

La científica Ana Martín Villalba (Madrid, 1971), que dirige un laboratorio en el Centro Alemán de Investigaciones Oncológicas (DKFZ, en Heidelberg), recibió ayer el premio Paul Ehrlich para jóvenes científicos por sus trabajos sobre reparación de la lesión medular en ratones. Sus principales resultados se acaban de presentar en Nature Medicine (edición electrónica del 7 de marzo).

La versión adulta del Paul Ehrlich -recibida ayer por los estadounidenses Craig Mello y Andrew Fire- es uno de los galardones científicos más prestigiosos de Alemania. Éste es el primer año que se concede una versión para investigadores menores de 40 años, dotada con 60.000 euros.

Martín Villalba investiga sobre la apoptosis, o suicidio celular, el proceso que permite al cuerpo humano deshacerse de las células viejas, defectuosas o inconvenientes de una manera ordenada y sostenible -esto es, reciclando los componentes-, pero que también suele agravar los daños traumáticos (como la lesión medular) y las enfermedades debidas a la muerte de ciertos grupos de células (como el Parkinson y otras dolencias degenerativas).

"Ya se sabía que en la lesión medular, y también en el derrame cerebral, muchas células mueren por apoptosis después de producirse el daño", explica Martín Villalba desde Heidelberg. "Pero se ignoraba qué moléculas inducen esa apoptosis, y qué ocurre si se desactivan esas moléculas. Eso es lo que hemos aclarado en el trabajo de Nature Medicine, trabajando con ratones".

La científica y su equipo han determinado que la responsable de inducir la apoptosis en la zona de la lesión es una molécula llamada CD95L, y han generado anticuerpos contra ella. Al inyectar esos anticuerpos en un ratón que acaba de sufrir una lesión medular, la apoptosis se bloquea, mueren menos neuronas y los ratones recuperan parcialmente el movimiento que habían perdido (y que hubieran perdido definitivamente de no recibir el anticuerpo a las pocas horas de sufrir la lesión).

En la escena

¿Qué posibilidades hay de que la técnica pueda aplicarse a los humanos en el futuro? "No hay ninguna posibilidad inmediata", advierte Martín Villalba. "Pero, si llegara a usarse en la práctica clínica dentro de 10 años o más, sería posible administrar el anticuerpo mediante una punción lumbar. Y el tiempo sería muy importante: cuanto antes mejor. Lo ideal sería que los paramédicos lo aplicaran en la misma escena del accidente. Y no creo que sirva de nada una semana después de producirse la lesión".

El jefe de la científica -el coordinador de inmunología tumoral del DKFZ, Peter Krammer- ha fundado la firma Apogenic, una spinoff [empresa satélite] dedicada a producir el anticuerpo en condiciones que permitan su uso en pacientes humanos.

"Lo más probable es que este anticuerpo se acabe usando como parte de un cóctel, junto a sustancias que estimulan el crecimiento neuronal como las ensayadas por Martin Schwab, de la Universidad de Zúrich".

Martín-Villalba estudió medicina en la Universidad de Murcia y trabajó en Viena y Leeds antes de doctorarse en la Universidad de Heidelberg e incorporarse al DKFZ. "El dinero del premio es para el proyecto de investigación, pero sobre todo te da un renombre que te ayuda a conseguir más financiación. Estoy muy bien aquí, y no tengo planes de volver a España".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0014, 14 de marzo de 2006.

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