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CARTAS AL DIRECTOR

Reivindicación de Duran Jordà

En EL PAÍS del pasado 5 de febrero, se publicaba un artículo de Andrés Aguayo sobre la figura de Norman Bethune, un médico canadiense al que se llama doctor sangre. Su contenido tiene un cierto tono hagiográfico referido a un personaje que tuvo sin duda sus rasgos polémicos. En el texto se hace una referencia colateral a Duran Jordá del que se dice fue "quien puso el primer banco de sangre en Barcelona". Creo que esta escueta referencia es notablemente injusta y puede llevar a los lectores a concluir erróneamente sobre el papel histórico de Bethune y de Duran Jordá en la creación de los bancos de sangre en España.

Frederic Duran Jordá era un médico catalán que había creado el primer banco de sangre de toda España en un hospital de Barcelona. Creó además un sistema de conservación de la sangre que permitía su traslado y fácil administración en el mismo frente de batalla. Así lo hizo desde los primeros meses de la guerra en el frente de Aragón para tratar a los soldados de las columnas que allí combatieron. Acudiendo a la misma fuente que Aguayo, el libro de Moisés Broggi, Memòries d'un cirurgià (2001), "en el mes de noviembre, cuando llegó a España, pasó por Barcelona y conoció el servicio de Duran Jordá que se encontraba en pleno funcionamiento" y después fue a Madrid donde realizó la primera transfusión sanguínea a finales de 1936, cuando Duran había salvado cientos de vidas con su banco de sangre. En el mes de marzo de 1937 Bethune se enfrentó con las autoridades sanitarias republicanas hasta que decidió irse a China, lo que provocó el colapso del llamado Servicio Canadiense de Transfusión de Sangre.

Cuando empezó la batalla de Brunete el 6 de julio de 1937, Bethune ya no estaba en España y el banco de sangre que había creado tenía serias dificultades en funcionar. En palabras de Broggi, "Saxton [médico inglés de las Brigadas Internacionales] avisó de que, desde la partida de Bethune, el servicio de transfusiones del Centro no funcionaba debidamente, cosa que produjo la consiguiente alarma. Afortunadamente, el servicio de Duran Jordá disponía de abundante material y estaba perfectamente organizado, de tal manera que a los dos días teníamos en El Escorial el célebre camión frigorífico procedente de Barcelona y dispuesto a suministrar toda la sangre que fuese necesaria." Y así fue hasta casi el final de la guerra, pues Duran Jordá no salió de España hasta enero de 1939 para trasladarse al Reino Unido donde participó en la organización de los bancos de sangre que tan útiles fueron poco después.

En los años siguientes su gran contribución fue silenciada, como ocurrió con la de tantos españoles que dieron lo mejor de sí en el lado republicano. Bethune estuvo apenas seis meses en España. ¿No sería justo dedicar a Duran Jordá algo más que dos líneas en una página a cinco columnas? ¿No deberíamos reconocer también a nuestro doctor sangre autóctono?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de febrero de 2006