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CAMBIO HISTÓRICO EN ORIENTE PRÓXIMO

EE UU advierte de que no negociará con quien defienda la destrucción de Israel

El Cuarteto exige a Hamás que haga política y que renuncie a la violencia

"No veo cómo un partido puede ser un aliado para la paz si se aboga por la destrucción de un país, y no se puede ser un aliado para la paz si se tiene un ala militar en el partido". George W. Bush celebró ayer "el poder de la democracia" entre los palestinos como un elemento positivo para Oriente Próximo, pero reiteró que EE UU no cambiará si Hamás no rectifica: "No negociaremos con un partido que incluya en su programa la destrucción de Israel". La primera reacción de Washington fue la de condicionar su política a la exigencia de que Hamás renuncie a los atentados suicidas y a la violencia.

Frente a la situación creada y al enorme voto de respaldo a Hamás y de castigo a Al Fatah, la primera reacción de Washington fue la de condicionar su política a la exigencia de que Hamás renuncie a los atentados suicidas y a la violencia, y que corrija el objetivo de destruir a Israel. Los palestinos han demostrado que quieren el cambio, señalaron Bush y la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, "pero creemos que lo que no han cambiado son sus aspiraciones de paz".

Los resultados, dijo Bush, demuestran que "cuando la gente tiene el poder del voto y no se está contento con la situación, se hace saber". La victoria de Hamás es "una llamada de atención que debería abrir los ojos de la vieja guardia palestina; obviamente, la gente no estaba contenta con el statu quo... La gente quiere Gobiernos honrados, servicios, quiere ser capaz de educar a sus hijos en un ambiente en el que haya educación decente y servicios de salud".

A la espera de analizar con más detalle la nueva situación y de elaborar una estrategia algo más sofisticada, Bush se limitó a afirmar: "La paz nunca está muerta, porque la gente quiere la paz". El presidente no respondió directamente a la pregunta de qué va a ocurrir con la ayuda económica de EE UU a los palestinos, pero no descartó cambios. Lo que repitió fue el mensaje dirigido a Hamás: "Si en un programa figura la destrucción de Israel, no se es un aliado para la paz, y nosotros estamos interesados en la paz". Bush no quiso ir más allá, a la espera del nuevo Gabinete, y expresó su deseo de que el presidente palestino, Mahmud Abbas, continúe en su puesto "y siga trabajando para que avance el proceso".

Rice habló por teléfono con Abbas y con altos cargos del Cuarteto que trata de mantener vivo el proceso de paz, formado por EE UU, la UE, Rusia y la ONU, con los que se reunirá el lunes en Londres. [Sus miembros coincidieron en que Hamás debe renunciar a la violencia, en un comunicado difundido por la ONU. "Una solución a dos Estados necesita que todos los participantes en el proceso democrático renuncien a la violencia y al terrorismo, acepten el derecho a la existencia de Israel y el desarme, como precisa la Hoja de Ruta [el plan de paz que contempla la creación de un Estado palestino]", informa Efe.

El Cuarteto felicita al pueblo palestino por un proceso electoral "libre, justo y seguro", y hace un "llamamiento a todas las partes para que respeten el resultado". Pero reafirma que hay "una contradicción fundamental entre la actividad de grupos armados y de milicias y la construcción de un Estado", añade la nota, sin citar a Hamás. En la misma línea -fin de la violencia y reconocimiento del Estado de Israel- se manifestaron ayer España, Francia, Reino Unido o Austria.]

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de enero de 2006