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Castro moviliza a cientos de miles de cubanos en la guerra de los carteles con EE UU

La oficina norteamericana difunde mensajes en una pantalla durante el discurso del mandatario

El malecón de La Habana fue escenario ayer de una gigantesca movilización contra la Administración estadounidense, en el último capítulo de la guerra de propaganda que libran ambos gobiernos desde hace un año. Durante siete horas, 1.400.000 cubanos, según cálculos oficiales, desfilaron ante la Sección de Intereses de Estados Unidos (SINA), que hace una semana instaló una gran pantalla electrónica en su fachada desde la que transmite noticias y mensajes. "Bush, canalla, fuera con tu pantalla", coreó Castro junto a los manifestantes.

El mandatario cubano abrió la marcha a las ocho de la mañana con un discurso, y la cerró, cerca de las tres de la tarde. El domingo, al convocar el acto, Castro aseguró que las emisiones desde la SINA eran una "grosera provocación", y denunció que su único propósito era "forzar una ruptura de los actuales vínculos diplomáticos mínimos con Cuba".

En vista de lo que ocurrió ayer, resultó claro que EE UU está dispuesto a echar todo el carbón que haga falta a la caldera cubana. A las ocho menos un minuto, cuando el mandatario estaba a punto de empezar a hablar, el gigantesco panel luminoso de la SINA comenzó a emitir: "Si es una batalla de ideas, por qué no pueden discrepar de su Gobierno"; "lea lo que quiera, diga lo que piensa, haga lo que le parezca. Correcto"; "a los que quieran estar aquí respetamos su protesta, a los que no quieren estar aquí disculpen la molestia".

Además de estas observaciones y sugerencias retadoras, pensamientos de Lincoln, Gandhi y Walesa, y cintillos noticiosos que se podían leer a gran distancia. Castro, de espaldas al polémico teletipo, comentó con desprecio: "¡Qué valientes las cucarachas! Parece que Bushecito les dio la orden".

Todo cerrado

Hacía ocho meses que las autoridades no convocaban una manifestación multitudinaria ante el SINA. La última fue el 17 de mayo, y en aquella ocasión participaron más de un millón. La movilización de ayer fue similar: todas las escuelas y facultades de la capital cerraron sus puertas y también los centros laborales, y cientos de autobuses y camiones, más toda la logística imaginable, se puso al servicio de la marcha. El malecón fue engalanado con carteles en los que se equiparaba a Bush con Hitler y al terrorista anticastrista Luis Posada Carriles con la muerte misma. En un póster, una supuesta película titulada El Asesino tenía como protagonistas a un Posada Carriles con las manos ensangrentadas junto a Bush, ambos con colmillos de vampiro. La manifestación de ayer, además de contra la guerra propagandística de la SINA, sirvió para denunciar la posible puesta en libertad en EE UU de Posada Carriles, acusado de la voladura de un avión de Cubana de Aviación en 1976, en el que perecieron 73 personas. "Bandidos, como gastan electricidad", dijo Castro antes de finalizar la marcha al ver que la pantalla seguía encendida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de enero de 2006