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Los palestinos votan hoy en unas elecciones clave para resucitar el proceso de paz

Incertidumbre sobre cuál será el papel de Hamás en el Gobierno y en el diálogo con Israel

Los palestinos acuden hoy a las urnas para elegir a 132 diputados en un Parlamento que será radicalmente distinto del que agota la legislatura, que se ha prolongado 10 años. El estreno en unas elecciones generales del Movimiento de Resistencia Islámica Hamás, que muestra ya evidentes síntomas de moderación y al que las encuestas otorgan una presencia notoria en la Cámara, tendrá consecuencias inmediatas en la vida política interna. Pero también en el panorama internacional. Israel, EE UU y la UE le niegan el papel de interlocutor en un proceso de paz sobre el que se cierne la incertidumbre.

Más de dos tercios de los escaños de la actual Cámara están ocupados por legisladores del partido oficial, Al Fatah. Algunos de sus dirigentes, como el carismático Maruan Barghouti, apuestan abiertamente por un Gobierno de unidad nacional. Los propios dirigentes de Hamás, a la espera del escrutinio, no han decidido todavía si desean formar parte del futuro Ejecutivo. Pero varios de sus líderes se decantan por ocupar los Ministerios de Sanidad y Educación para dejar su impronta en materia social. Son conscientes de que no pueden hacerse cargo de las relaciones de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) con Israel, con EE UU o con la UE. Tampoco les quita el sueño. Están convencidos de que se apoderarán de buen número de escaños y de que no podrán ser marginados.

"Si Hamás vence, ¿quién se sentará a negociar con gente que lleva bombas en las manos? ¿Quién pagará los sueldos de los funcionarios, para lo que la ANP depende de la ayuda internacional?", se preguntó ayer el ex primer ministro laborista israelí Simón Peres, hoy en las filas de Kadima, el partido fundado por el primer ministro Ariel Sharon, en coma desde hace 20 días.

La UE abona en gran parte los salarios de los 150.000 empleados de la Administración, entre ellos 70.000 agentes de las fuerzas de seguridad. El devenir del proceso de paz despierta incógnitas y conjeturas en todos los sentidos. Aunque Bruselas ha sugerido que los fondos que aporta a la ANP pueden verse recortados si los islamistas entran en el Gobierno, los dirigentes de Hamás no se amilanan.

Jalil Nofal, uno de los jefes del movimiento en Gaza, afirma: "Llegamos al Parlamento para proteger la resistencia. No podemos fallar a nuestros votantes. No seremos guardianes de los Acuerdos de Oslo ni entregaremos las armas. Sé lo que dijo Javier Solana [responsable de la política exterior de la UE] sobre una posible revisión de la ayuda, pero hemos recibido llamadas de importantes países europeos que aseguran que seguirán apoyándonos, porque no desean aplicar un castigo colectivo a los palestinos. Los europeos saben que nosotros no tiramos el dinero".

Dirigentes corruptos

No será sencillo que la organización islamista se sume a un Gobierno con presencia de muchos de los dirigentes de Al Fatah, a los que han acusado de corruptos. Durante la campaña electoral, las imputaciones contra la vieja guardia del partido fundado por Yasir Arafat han subido de tono. Y también contra varios de sus jóvenes líderes con ambiciones, como Mohamed Dahlan, brazo derecho del presidente Mahmud Abbas.

Uno de los candidatos que está libre del pecado de la corrupción es Salam Fayad, líder de la lista La Tercera Vía, ex funcionario del Fondo Monetario Internacional y ex ministro de Hacienda de la ANP. Fayad dimitió hace meses hastiado de constatar flagrantes desvíos de fondos. Durante la campaña ha pregonado que el 40% del presupuesto se lo embolsaban cabecillas de Al Fatah. Goza de buen cartel y las encuestas le conceden los votos necesarios para ser elegido. No obstante, aunque el futuro Ejecutivo palestino y su primer ministro fueran ajenos a la violencia, Israel no facilitará el camino.

Aunque había anunciado que detendría durante tres días las operaciones para capturar a activistas palestinos, el Ejército israelí detuvo ayer a ocho milicianos y la víspera mató a un chico de 15 años al sospechar que colocaba un artefacto explosivo en una carretera cerca de Ramala. Y el ministro israelí de Seguridad Interior, Gideon Ezra, señalaba ayer en el diario The Jerusalem Post que su Gobierno no permitirá que Barghouti, número uno de la lista de Al Fatah y encarcelado en una prisión israelí, sea nombrado ministro. La posibilidad de que políticos de Hamás participen en el Ejecutivo palestino es una herejía para Israel. Todo son obstáculos para que las negociaciones de paz se reanuden con visos de prosperar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de enero de 2006