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CLIMA | Emisiones de gases de efecto invernadero

Un estudio descubre que las plantas también emiten gas metano a la atmósfera

De que el planeta se está calentando, y de que lo hace debido a la acción del hombre, no queda ninguna duda. Lo que aún no se conoce bien son todos los elementos que intervienen en el proceso, elementos a veces nada insignificantes. Por ejemplo investigadores alemanes, británicos y holandeses acaban de descubrir, del todo inesperadamente, que las plantas emiten metano. Y no una cantidad despreciable. Emiten lo bastante como para contribuir entre un 10% y un 30% a la cantidad global de metano en el planeta. Este gas tiene un potentísimo efecto invernadero, así que algunos prevén que este resultado afecte al peso que se da en el Protocolo de Kioto a la reforestación como mecanismo secuestrador de dióxido de carbono. "¿Cómo hemos podido pasar por alto una fuente de metano tan potencialmente importante?", se pregunta en un comentario en Nature (12 de enero) un experto.

Los autores siguen apostando por la reforestación para limitar el calentamiento

Dado el potente efecto invernadero del metano, en las últimas décadas este gas se ha estudiado a fondo. Por eso, "se consideraba que todas las fuentes de metano habían sido identificadas", escribe Frank Keppler, del Instituto Max Planck de Física Nuclear, en Heidelberg (Alemania), primer firmante del trabajo. Una de las fuentes principales son las bacterias que crecen en el ambiente sin oxígeno de los campos inundados de arroz, pero no se sospechaba que también en presencia de oxígeno las plantas emitieran metano.

Keppler demuestra que lo hacen muchas especies, vivas y también una vez muertas. Los investigadores descartaron -esterilizando las hojas- que el metano estuviera producido por bacterias en condiciones anóxicas. Y prueban que la emisión varía en función de la luz solar y la temperatura: cada 10 grados más de temperatura las emisiones se duplican. ¿Cuál es la ruta bioquímica del fenómeno? No se sabe todavía, aunque los autores creen que tiene relación con la pectina, una sustancia que cohesiona las células vegetales.

La emisión de metano detectada, creen los autores, obligará a revisar el inventario de este gas en el planeta. Hasta ahora, las diferentes técnicas con que se ha hecho este cálculo daban resultados distintos, algo que se atribuía sobre todo a los grandes márgenes de error. Es decir, no hacía falta una nueva fuente. Pero ahora, tras haberla encontrado, se interpreta que "podría en última instancia ayudar a reconciliar las diferencias" entre los distintos métodos de cálculo de metano, señala David Owen (Laboratorio del Agua y la Atmósfera, Nueva Zelanda) también en Nature. Keppler sugiere que parte de la emisión de metano atribuida a las bacterias en los campos de arroz corresponde en realidad a las plantas. Si esto se confirma, las propuestas de cultivar arroz en seco no tendrían tanto efecto reductor de emisiones como se espera.

También explica este hallazgo misterios como las grandes bolsas de metano detectadas por satélites sobre las selvas tropicales. Y el "misterioso descenso en el ritmo de crecimiento actual del metano atmosférico", escribe Owen. En la década de 1990 a 2000 el ritmo de acumulación de metano en la atmósfera bajó en unas 20 millones de toneladas al año, cifra que parece casar muy bien con la reducción de la superficie de las selvas tropicales en un 12% en el mismo periodo, debido a la deforestación.

Pero la pregunta clave, a la luz de los nuevos datos, es cuánto metano emiten las plantas en relación al CO2 que absorben. "Las reglas de Kioto permiten usar las reforestaciones desde 1990 como sumideros de CO2, para restar emisiones de otras fuentes. Pero ahora está la posibilidad de que los nuevos bosques aumenten el calentamiento con sus emisiones de metano", opina Owen.

Keppler y sus colaboradores, sin embargo, se han apresurado a aclarar esto. Primero, los autores señalan que los cálculos sobre las emisiones de metano de las plantas son preliminares. Pero en todo caso "nuestras estimaciones muestran que estas emisiones podrían reducir sólo ligeramente el efecto de los programas de reforestación (...)". La reducción sería como mucho de "hasta el 4%", por lo que sigue siendo "definitivamente positivo" plantar árboles para mitigar el calentamiento global.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de enero de 2006