Columna
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La rosca en el vino

¡Valientes noticias las que llegan desde La Rioja! En el último pleno del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rioja, se acordó estudiar la implantación de chips o virutas de roble en la elaboración de vinos tintos. No podía ser de otra manera. Su uso se va extendiendo y es mejor regular que seguir haciéndolo a escondidas. Todo lo demás sería taparse los ojos a la realidad, pero queda tanto que cambiar en el negocio del vino que ésta es sólo la punta del iceberg. Un negocio que se vende como algo artesanal, y a veces lo es, no tiene por fuerza que estar anclado en procesos de elaboración y comercialización estancados en el tiempo de bonanza para el producto.

Los próximos retos: el corcho, por fuerza, con el que estamos acabando, ya que todas las reservas de alcornoque de los países productores, que se encuentran en el área del Mediterráneo (España, Portugal, Argelia, Marruecos), resultan muy escasas.

La industria del vino mundial no para de producir. Cada día se elabora más y el campo no da para todos. Silicona, altec, tapón de rosca, por citar algunos, serán los próximos estanques que veremos en nuestras fabulosas botellas de vino. Sólo hace falta que alguna afamada bodega dé el salto para que las demás le sigan los pasos. Desde luego, la comercialización de los productos en nuevos mercados emergentes será más fácil. La disyuntiva que se presenta puede ser la siguiente: mandar el vino con tapón de rosca a China o regalar y enseñar el manejo de un sacacorchos, que para ellos es un instrumento desconocido. Aquí no entran los restaurantes que se encuentran entre nosotros.

Llama también la atención el tamaño de la botella. Está regularizado y aceptado el de 37,50, 75 y 150 centilitros. ¿Qué pasa con la de un litro? ¿Por qué no embotellamos en recipientes de 100 centilitros? La mágnum o botella de litro y medio está ganando adeptos, pese a que ciertas bodegas nos cobren más caro por este formato, una cosa que no se entiende.

Aún así, estos pequeños problemas son salvables. Más complicado puede llegar a ser si hablamos del material del recipiente. La industria del vidrio puede estar tranquila. Muy difícil lo tienen los fabricantes del plástico o de bricks para aumentar sus ventas en el sector del vino.

La barrica, tan popular, seductora, orgullo del bodeguero ante sus invitados, regulariza todo el proceso de calidad de los vinos de Rioja: crianza, reserva, gran reserva, siempre la barrica marcando sus tiempos y, se supone, la calidad. Formato único de 225 litros. ¿Para cuándo poder regularizar esas nuevas barricas de mayor capacidad que se empiezan a ver en algunos calados?

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Ni todas las barricas son iguales ni, por supuesto, los vinos que contienen. La tipicidad y uniformidad de los vinos de una región tienen que ser su bandera, pero los nuevos productores que se niegan a ahogar sus mostos en las barricas merecen una solución: no se puede seguir manteniendo la confusión con estos vinos madurados en barrica y que aparezcan en el mercado con la contraetiqueta genérica.

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