Ahmadineyad: "Irán no necesita armas nucleares"

El presidente iraní defiende su programa atómico y arremete contra Occidente

El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, defendió ayer el "derecho natural" de su país a disponer de tecnología nuclear para uso pacífico y negó que se trate de un programa para encubrir el desarrollo de armas atómicas. "Irán no las necesita", dijo. Ahmadineyad aseguró que los países que critican la decisión iraní de retirar los precintos y proseguir la investigación son aquellos "que todo lo quieren resolver con la fuerza".

"Se puede emplear la tecnología nuclear de varias maneras y nosotros la queremos para fines pacíficos. Nuestro país no necesita dotarse con armas nucleares", dijo Ahmadineyad en una rueda de prensa, la segunda que celebra desde su llegada al cargo en junio, y que fue televisada a todo el país.

En ella denunció "la doble moral" de los países occidentales que ya disponen de armas nucleares y que "con sus arrogantes normas" causan sufrimiento. "Líderes que se equivocan al creer que pueden construir la paz llevando la guerra a los demás". Algunos tienen "mentalidad medieval" y creen que pueden privar a Irán del valor de la tecnología sin evidencia de que la vaya a emplear mal. El presidente afirmó que su país conseguirá "a cualquier precio" esa tecnología nuclear, pues "es un derecho natural que tiene fines pacíficos y no se contradice con el Tratado de No Proliferación".

Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania tratan ahora de unificar posturas y convencer al Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) de la necesidad de llevar el caso iraní al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que podría adoptar sanciones. El presidente George W. Bush lo pidió de manera clara el viernes. Horas después, el ministro de Exteriores iraní, Manucher Motaki, advirtió de que si el asunto llega al Consejo, Teherán suspenderá la colaboración con los inspectores de la OIEA.

Ahmadineyad fue claro sobre los siguientes pasos: "Vamos a seguir con nuestro trabajo". El presidente considera que los países europeos (Francia, Alemania y Reino Unido) y no Irán son los que deben adoptar medidas de buena voluntad para "generar confianza" y proseguir las negociaciones, una vía por la que Irán apuesta. Después les lanzó un mensaje: "Sabéis que nos necesitáis más que os necesitamos".

Ataques a Israel

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El presidente iraní, que se ha hecho célebre desde junio, fecha de su llegada al cargo, por sus comentarios sobre Israel (país que propugnó en octubre borrar del mapa) y el Holocausto (que en diciembre lo calificó de mito y dijo que sus cifras de judíos asesinados estaban infladas por Occidente), volvió ayer a la carga: "[Los israelíes] no tienen raíces en Palestina y casi todos ellos son emigrantes. (...) Dejemos que la nación de Palestina decida por sí misma".

Las promesas de Ahmadineyad, realizadas ayer en la rueda de prensa, de que su país no pretende construir bombas atómicas porque no las necesita no cuadran con los intentos de ocultar parte de su programa nuclear, sobre todo en lo que se refiere al enriquecimiento de uranio, que lo mantuvo en secreto durante 18 años. Irán sostiene que todo su programa tiene objetivos pacíficos y es de uso civil, algo que no creen Estados Unidos, Israel y la UE.

El presidente iraní rechazó también las críticas en Occidente sobre la situación de los derechos humanos en Irán y denunció las "torturas de los presos y la segregación contra las minorías en los países que nos acusan a nosotros", una referencia a Guantánamo y a la inmigración.

La disputa internacional sobre el programa nuclear iraní, la posición de intransigencia del Gobierno de Ahmadineyad y las consecuencias que puedan derivarse son factores que contribuyen a elevar los precios del petróleo. El presidente iraní no contribuyó a la calma cuando dijo que su país "tomaría las medidas necesarias para defender sus intereses", dejando de alguna forma abierta la posibilidad de emplear las exportaciones petroleras como un arma.

El presidente Ahmadineyad, durante la rueda de prensa celebrada ayer en Teherán.
El presidente Ahmadineyad, durante la rueda de prensa celebrada ayer en Teherán.REUTERS

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