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Merkel afronta su primera crisis por el secuestro de una arqueóloga alemana en Irak

Los captores amenazan con matar a la rehén si Berlín no rompe con el Gobierno de Bagdad

Un grupo no identificado secuestró el pasado fin de semana en Irak a la arqueóloga alemana de 43 años Susanne Osthoff, que se dedicaba a trabajos humanitarios en aquel país. Los secuestradores exigen en un ultimátum que el Gobierno alemán suspenda todo tipo de colaboración con el Ejecutivo iraquí y amenazan con matar a la rehén y a su chófer, también secuestrado. La canciller federal alemana, Angela Merkel, anunció ayer en un breve mensaje televisado que su Gobierno "hará todo lo que esté en su poder para salvar las vidas de los dos lo antes posible".

Desde el sábado, las autoridades alemanas estaban informadas del secuestro. Osthoff no llegó a su destino de un viaje por el interior de Irak. El lunes entregaron a un empleado de la corresponsalía de la primera cadena de televisión pública alemana (ARD) en Bagdad un vídeo con imágenes de los secuestrados. La ARD sólo emitió una foto fija en la que se puede ver a tres secuestradores de pie, uno de ellos con un lanzagranadas, y a los dos secuestrados de rodillas y con los ojos vendados. Fuentes de la ARD informaron de que en el vídeo los secuestradores amenazan con matar a los rehenes en un plazo muy breve si el Gobierno alemán no rompe todo tipo de colaboración con el iraquí.

No existe una participación ni amplia ni estrecha del Gobierno alemán en Irak. El anterior Gobierno alemán se abstuvo de intervenir en la guerra y la cooperación se limita a la formación de policías iraquíes en un lugar de los Emiratos Árabes Unidos. Durante su primer viaje como canciller, Angela Merkel declaró la semana pasada en París que no se enviarán soldados alemanes a Irak.

Como es habitual en los casos de secuestros de alemanes en el extranjero, se formó de inmediato un gabinete de crisis en el Ministerio de Asuntos Exteriores en el que trabajan diplomáticos, funcionarios de la policía federal criminal (BKA) y de los servicios de espionaje (BND) bajo la dirección del secretario de Estado, Klaus Scharioth. En Berlín se mantuvo en secreto la noticia del secuestro hasta ayer. La canciller Merkel, en un breve mensaje televisado, confirmó el secuestro, que el Gobierno alemán "condena con la mayor dureza posible". Tras declarar que se creó el gabinete de crisis y que contactó de inmediato con el BND, Merkel aseguró: "Todos los esfuerzos del Gobierno federal se orientan a proteger la integridad física y la vida de los afectados".

Se barajan en Berlín varias hipótesis sobre la identidad de los secuestradores. Unos especulan con la posibilidad de que se trata de un secuestro por motivos económicos. Un diario alemán de provincias informa de que el grupo terrorista Al Qaeda que dirige Abu Musab al Zarqaui había amenazado a Osthoff el pasado verano, cuando se encontraba en la ciudad de Mosul. Por este motivo se trasladó a la zona de seguridad en Bagdad bajo la protección de tropas de EE UU.

Osthoff es una persona muy conocida en los ambientes relacionados con Irak y Oriente Próximo. La secuestrada estudió arqueología en la Universidad de Múnich y ejerció esta profesión en muchos países de Oriente Próximo. Tras renunciar a los trabajos arqueológicos, Osthoff se dedicó a labores humanitarias y fue la primera persona civil que entró en Bagdad, en medio de las bombas de EE UU, con un convoy en el que, desde Damasco, transportaba medicamentos y elementos para primeros auxilios. Tras el ataque de las tropas de Estados Unidos contra el hotel Palestina, Osthoff ayudó a algunos periodistas a salir de Bagdad. Osthoff habla árabe, es musulmana, conoce Irak a la perfección y estuvo casada con un iraquí, con el que tiene una hija de 11 años que reside en un internado en Alemania.

El año 2003, el periódico alemán Süddeutsche Zeitung le concedió un premio al coraje cívico por su labor humanitaria en Irak. Procede Osthoff de Glonn, un pueblo de 4.500 habitantes situado 40 kilómetros al oeste de Múnich. Allí estaba empadronada hasta mayo de este año, cuando se dio de baja y partió de nuevo hacia Irak. Su madre, Ingrid Hala, de 62 años, que vive en otro pueblo cerca de Múnich, Rott am Inn, declaró ayer que no tenía contacto con su hija desde hace cinco años. Los lazos familiares no parecen muy estrechos. La secuestrada declaró en marzo de 2004 al Süddeutsche Zeitung: "Mi familia querría que yo trabajase de cajera en un supermercado". Sobre su trabajo en Irak declaró Osthoff: "Si uno comete un error está perdido" y "el que pierde los nervios está muerto".

El alcalde de Glonn, Martin Esterl, declaró que Osthoff tenía "un sentido misionero de prestar ayuda". En declaraciones a la agencia Associated Press, el alcalde se mostró "impresionado por la perseverancia y consecuencia con que ella perseguía sus objetivos. A mí me daba la impresión de que nadie podía apartarla de su objetivo". Según el alcalde, Osthoff era una persona que se movía entre dos mundos: "Creo que nunca se sintió a gusto entre nosotros".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de noviembre de 2005