Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
LA REFORMA EDUCATIVA

El presidente de los obispos espera que "todavía sea posible el pacto educativo"

Ricardo Blázquez apela a las "actitudes de reconciliación, de curación de heridas"

La negociación sobre la reforma educativa emprendida por el Gobierno socialista tuvo ayer dos escenarios: el Palacio de la Moncloa y la sede de la Conferencia Episcopal Española. En esta última, el obispo Ricardo Blázquez, presidente de la institución episcopal, pidió que se alcance un pacto educativo. Para ello apeló "a las actitudes de reconciliación, de curación de heridas, de empeño por construir entre todos una sociedad justa y respetuosa de las legítimas diferencias". En la Moncloa, el presidente del Gobierno recibió a las organizaciones contrarias a la protesta educativa que convocó la confederación de padres católicos. Al cierre de esta edición, a las diez de la noche, seguían reunidos.

"Amablemente", sin ir "a rebufo de las cuestiones que otros introduzcan en la sociedad ni por reacción a las iniciativas del Gobierno", y con un diálogo en que se unan "la verdad y el amor". Así quiere actuar el presidente de los obispos y prelado de Bilbao, Ricardo Blázquez. "Esperamos que sea posible todavía el pacto educativo que se solicita con tanta insistencia y con tanta razón desde casi todos los sectores de la sociedad y de la comunidad educativa", añadió.

"El diálogo, en que se unen la verdad y el amor, como enseñó Pablo VI en la encíclica Ecclesiam suam, y el Concilio Vaticano II practicó como procedimiento pastoral, nos invita a proponer el Evangelio y su verdad amablemente", dijo Blázquez en el meollo del discurso con que inauguró ayer la 85 Asamblea Plenaria de la CEE, la primera que preside el obispo de Bilbao desde que en marzo pasado fue elegido para sustituir al cardenal Antonio María Rouco.

En las últimas semanas, el Gobierno socialista y la Conferencia Episcopal se han reprochado mutuamente no decir la verdad, a propósito del conflicto sobre la reforma educativa que debaten las Cortes este otoño. Blázquez no acudió a la manifestación del pasado día 12 en Madrid contra esa legislación, pero apoyó a los convocantes. Ayer señaló que "la acción pastoral de la Iglesia comporta diálogo y anuncio, respeto y parresía [audacia] para proclamar el Evangelio con atrevimiento y sin miedos, escucha atenta del otro y tomar la palabra con claridad. La verdad entra suavemente en el espíritu con la fuerza que le es inherente y propia. Para que se produzca este encuentro necesitamos actitud receptiva, ya que las interferencias, los ruidos y las precipitaciones nos dificultan la percepción y la asimilación sosegada".

Pero el nuevo presidente de los obispos no quiere seguidismos y complicidades. "No queremos actuar en nuestra acción pastoral como a rebufo de las cuestiones que otros introduzcan en la sociedad ni por reacción a las iniciativas del Gobierno, ya que la Iglesia tiene su programa en Jesucristo y su Evangelio presentes en la Iglesia. Queremos que cuando tengamos que decir no, éste sea percibido como el reverso de un sí grande. El Evangelio de Jesús es ante todo anuncio de vida y plenitud y por ello es también denuncia de lo que extravía y confunde, malogra y degrada. El no al aborto es el sí a la vida incipiente y en gestación, el no a la eutanasia es el sí a la vida sumamente debilitada, el no a la violencia es el sí a la paz, el no a las rupturas matrimoniales es el sí a la fidelidad, el no a llamar matrimonio a la unión de dos personas del mismo sexo es el sí a la grandeza del matrimonio inscrita en la misma naturaleza humana", subrayó.

En el capítulo de las "inquietudes y tareas", con este mismo titulo, el presidente de la Conferencia Episcopal indicó que la Iglesia católica quiere ser fermento de solidaridad, concordia y esperanza, apelando para ello al Concilio Vaticano II, celebrado en Roma entre 1962 y 1965. Blázquez dijo ayer que aquel concilio fue recibido por la Iglesia española con fidelidad y determinación, lo que la "capacitó para colaborar eficazmente, en medio de innumerables dificultades, prestando un buen servicio al periodo de nuestra historia que conocemos como la transición".

Añadió Blázquez: "Estamos convencidos de que la sociedad necesita actualizar y profundizar las actitudes de aquella situación crucial para que sean respondidos adecuadamente los desafíos de nuestro tiempo, respetando la justicia y la solidaridad, la libertad y la unidad, la verdad histórica y las legítimas aspiraciones de un futuro mejor para todos. Aquellas actitudes de reconciliación, de curación de heridas, de empeño por construir entre todos una sociedad justa y respetuosa de las legítimas diferencias, culta y solidaria, tienen que tomar constantemente forma y cuerpo en acuerdos al servicio del bien común".

Una enseñanza "postrada"

Sobre la enseñanza de la religión en las escuelas, el obispo Blázquez dijo ayer que su iglesia "no busca" sólo su bien y futuro. "Busca también el bien y el porvenir de la sociedad. No deseamos sólo -y lo deseamos hondamente- que en la LOE sea reconocida adecuadamente la asignatura de religión, un derecho que la Constitución reconoce y que articulan los acuerdos firmados entre la Santa Sede y el Estado español. Queremos también que la educación, tan vital siempre, tan complicada actualmente y tan postrada, sea mejorada, ya que en ella se decide en buena medida el presente y el futuro de nuestra sociedad".

En este punto, explicó que es "de importancia básica el reconocimiento justo y generoso de la libertad de enseñanza, tanto para que los padres puedan elegir, como para que la sociedad pueda llevar adelante sus iniciativas educativas con el sostenimiento de centros de enseñanza y la creación de aquéllos que sean necesarios para responder a la justa demanda de los padres".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de noviembre de 2005

Más información