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Umbral presenta el último Premio Planeta como "una novela sin estilo"

Los políticos del PP Mariano Rajoy y Josep Piqué asisten al acto

Los políticos del PP Mariano Rajoy y Josep Piqué presenciaron en primera fila, ayer en el Casino de Madrid, el último episodio de la polémica que desde su anuncio persigue al Premio Planeta 2005. Desde el estrado, los escritores Francisco Umbral y Pere Gimferrer (miembro del jurado) hablaron de la novela ganadora, Pasiones romanas, de Maria de la Pau Janer, y de la finalista, Y de repente un ángel, de Jaime Bayly.

José Manuel Lara Bosch, presidente del Grupo Planeta, abrió el acto de presentación de las novelas ganadora y finalista del Premio Planeta 2005, que se falló el pasado 15 de octubre. Ante un nutrido auditorio -en cuyas primeras filas también se encontraban Jaime Ostos y Matías Prats-, agradeció a los medios de comunicación su contribución para "crear un hábito de lectura" que es "un buen negocio para los editores".

Vestida de rosa salmón, con altos tacones, perfecto bronceado y amplia sonrisa, la ganadora, Maria de la Pau Janer, escuchó las palabras que a ella y a su novela Pasiones romanas les dedicó Francisco Umbral. "Es urgente avisar que esta novela es una novela sin estilo, porque el estilo es la impronta masculina por excelencia. A la mujer, cuando es estudiante, nadie le explica que la novela no es la trama sino el estilo. María de la Pau Janer está incardinada en las últimas fórmulas que no sabemos si son buenas o malas. Tampoco tiene estilo Pérez-Reverte y nadie se lo reprocha". El escritor confundió el orden de los folios de su escrito -que la editorial Planeta no quiso facilitar posteriormente- y no dudó en afirmar que "la muerte de la literatura viene con la muerte del estilo". Umbral situó Pasiones romanas dentro del espectro de la novela de mujeres, "que va del sentimentalismo tradicional al feminismo posmoderno". A pesar de todo, aseguró que es una novela numerosa, "de las que a mí me gustan".

Maria de la Pau Janer se mostró de acuerdo con Umbral en que la muerte del estilo lo es también de la literatura. "No se ha entendido lo que ha querido decir", declaró tras la presentación. "Ésta es mi novena novela y mi estilo ya está probado. Agradezco a Umbral que haya estado a mi lado".

Pere Gimferrer presentó la novela finalista del peruano Jaime Bayly, Y de repente un ángel. Elogió su "concisión de estilo" y su "sabia arquitectura tras una aparente simplicidad". El autor premiado arrancó su intervención con una alusión al novelista Juan Marsé, que dimitió del jurado del premio tras expresar su opinión sobre la baja calidad de las obras a concurso. "Quiero expresar mi sincero agradecimiento a todos los miembros del jurado, a todos, incluso a los de espíritu francotirador, aguafiestas y rebelde. Creo que todo escritor debe decir lo que piensa, aun a riesgo de que le echen de la fiesta", afirmó Bayly antes de referirse a los orígenes de su novela, inspirada en la mujer que cuida de sus hijas en Perú.

Nativel Preciado, Espido Freire, Lucía Etxebarria y Ángela Vallvey fueron algunas de las ganadoras y finalistas de anteriores ediciones del premio que estuvieron en el cóctel posterior a la presentación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de noviembre de 2005