LA REFORMA DEL ESTATUTO CATALÁN

Rajoy: "El Estatuto es el precio que debe pagar Zapatero para seguir gobernando"

El líder del PP pide la devolución del texto o su reforma entre los dos grandes partidos

Mariano Rajoy, líder del PP, equiparó ayer la inconstitucionalidad del proyecto de Estatuto catalán con la del plan Ibarretxe. Se preguntó por qué entonces no se le da el mismo trato, es decir, se devuelve a Cataluña. Se respondió: "Porque si el señor [José Luis] Rodríguez Zapatero no asegura el trámite del Estatuto, no puede gobernar". Según Rajoy, el Estatuto "es parte del precio que el presidente debe pagar para que le permitan seguir gobernando". En la réplica, Rajoy dijo que no entiende el apoyo del PSOE y concluyó que "muchos españoles han visto que el problema es Zapatero".

"Cataluña no es más que una coartada para que Zapatero lleve adelante sus fantasías federalistas y camine hacia la España plurinacional"
"Todos sabemos qué significa el término nación en la Constitución. No necesitamos que nadie revuelva su significado según convenga al talante"

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La deuda que, según Rajoy, tiene Zapatero con los partidos que forman el Gobierno tripartito de Cataluña marca "la diferencia sustancial entre el Estatuto [catalán] y el plan Ibarretxe", y explica que la admisión a trámite del proyecto vasco fuese rechazada en el Congreso el pasado febrero y el catalán fuera ayer admitido con el único voto en contra del PP. Esa supuesta deuda, además, hizo dudar a Rajoy de que Zapatero vaya a reparar "la inconstitucionalidad que impregna todo el texto". Y le llevó a concluir que las promesas del jefe del Ejecutivo de garantizar esa constitucionalidad son "una ficción de firmeza", pues "la distancia entre el Estatuto y la Constitución es tan abismal que cualquier acomodo es imposible".

Junto a la deuda que el presidente tendría con el tripartito, Rajoy mantuvo que el jefe del Ejecutivo es el "principal mecenas de este delirio", porque "Cataluña no es más que una coartada para que Zapatero lleve adelante sus fantasías federalistas y camine hacia la España plurinacional".

Por eso, se dirigió a los diputados socialistas y les pidió que le ayuden a frenar "este fraude descomunal". En la réplica, pasadas las once de la noche, mantuvo que no entiende por qué el PSOE ha apoyado este proyecto. No así que lo haga Zapatero, quien, según él, "quiere imponer una reforma subrepticia de la Constitución como efecto colateral del nuevo Estatuto".

Eso ocurre, según él, a partir de la definición de Cataluña como nación. "Todo el Estatuto está construido sobre un supuesto falso que dice: Cataluña es una nación, luego es soberana, luego sus poderes emanan de su soberanía, luego tiene derecho a decidir en solitario sus relaciones con el Estado español". Afirmó que ni Cataluña ni ninguna autonomía son una nación porque, según el artículo 2 de la Constitución, sólo lo es España. "Todos sabemos qué significa el término nación en la Constitución. No necesitamos que nadie revuelva su significado según convenga al talante", clamó Rajoy. Y "ese error esencial no se arregla ni con maquillajes ni con chirigotas polisémicas".

Pero el líder de los populares sostuvo que el "maquillaje" es el objetivo de Zapatero. "El PSOE y sus socios del tripartito necesitan un Estatuto elástico, impreciso y ambiguo que permita soslayar la Constitución". Por eso, anunció que el PP quedará fuera del pacto para enmendarlo.

Rajoy, en todo caso, ofreció tres vías "honorables de acuerdo". La primera "consiste en devolver el Estatuto a sus autores: hacer lo mismo que con el plan Ibarretxe". Esa vía fracasó con los votos de todos menos el PP.

Como segunda opción "libre de sospecha" pidió "tramitarlo como una reforma constitucional". Con ese fin, el PP presentó ayer su recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional, en el que pide que ése sea el trámite. Con él, según Rajoy, se "daría a todos los españoles la oportunidad de intervenir en algo que afecta a sus derechos y sus intereses", pues las reformas constitucionales culminan en un referéndum en toda España.

La tercera opción "no es nueva". El líder popular desempolvó la oferta que llevó a La Moncloa el 14 de enero para que los dos grandes partidos pactaran las reformas estatutarias y de la Constitución, aunque admitió que aquella oferta no prosperó.

Y anunció que si estas tres opciones fracasan entenderá que "no existe voluntad de acuerdo" con el PP. Adelantó que "por primera vez en la historia de nuestra democracia puede ocurrir que un estatuto se apruebe de espaldas al consenso constitucional", es decir, del acuerdo de los dos grandes partidos. Rajoy recomendó a Zapatero que no dé "ese salto en el vacío" pues, con ello, "oficializa la ruptura de la mejor garantía de nuestra estabilidad política": el que "los grandes partidos hayan acordado los grandes temas de Estado". Para este Estatuto, Rajoy subrayó que el PP "no se prestará a ningún remiendo". Estará en la Comisión Constitucional, para "vigilar cada paso" y para "informar a los españoles", pero no para "servir de coartada en este fraude ni para legitimar la ilegalidad" que, según él, ayer se puso en marcha en el Congreso.

Mariano Rajoy saluda a los diputados del Partido Popular, que aplauden puestos en pie su intervención.
Mariano Rajoy saluda a los diputados del Partido Popular, que aplauden puestos en pie su intervención.ULY MARTÍN

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 02 de noviembre de 2005.

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