Reportaje:

Una historia con tomate

Castielfabib se ha convertido en un foro en el que se busca recuperar, sensibilizar y degustar esta hortaliza en sus variedades

Entrara por Galicia o Sevilla -existen referencias sobre ambas posibilidades- parece bien documentado que la introducción en Europa de esta hortaliza se produjo durante la primera parte del siglo XVI de la mano de los conquistadores españoles. Su nombre deriva del náhuatl (dialecto indígena mexicano) tomatl y era considerado como un alimento con virtudes afrodisíacas y símbolo de buen augurio. Con el tiempo, este producto logró tener un papel principal en la cocina del viejo continente.

"Es la hortaliza que tiene más importancia económica en el mundo, la que más ha evolucionado en nuevas variedades" y está muy presente en la dieta española, esgrime Nacho Lánderer, uno de los organizadores de la II Tomatada, un punto de encuentro, exposición y degustación de las variedades tradicionales del producto y de la gastronomía que lo tiene como ingrediente. Una segunda edición, organizada en el complejo rural Los Centenares de Castielfabib, que tiene vocación de continuidad y que se celebró durante varios fines de semana de agosto y septiembre. "¿Conocemos todas sus formas, colores, sabores, tamaños y usos?", se pregunta la organización de esta cita en la presentación del evento.

Mermelada, gazpacho, ensaladas, guisados o rellenos. "Cada variedad de tomate puede tener un uso", explica Lánderer. Y varios. Algunos más clásicos y otros casi experimentales. Durante el encuentro, por ejemplo, se presentó un flan de tomate con gelatina y base de patata y maíz. La degustación del producto incluyó también la variedad en crudo y sin ningún ingrediente añadido "para saber qué piensa el consumidor" de cada una de ellas.

La iniciativa pretende servir, igualmente, de ensayo para recuperar y caracterizar variedades tradicionales -hasta 40 se cultivan y muestran en parcelas ecológicas de la cooperativa Ceaga- aunque la degustación, que se realizó durante desayunos, comidas y cenas, se centró en una veintena de variedades.

La fiesta de la biodiversidad dedicada al tomate surgió de un proyecto de I+D+i denominado "

Experimentación en Agricultura en el Rincón de Ademuz" y está organizada por Ceaga (Castielfabib Explotaciones Agrarias y Ganaderas) Cooperativa Valenciana en colaboración con la firma de servicios para iniciativas en el mundo rural Vía Rural Desarrollo, de la que Lánderer es socio director.

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Lánderer explica que la mayoría de las variedades que se cultivan o degustan en estas citas son valencianas. Una de ellas es propia de Castellfabib, llamada "Tomate morao o Tomate del Terreno" (rosa muy intenso). Buena parte de ellas, en cualquier caso, proceden del IVIA (Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias), aunque también son resultado de la colaboración dentro de la Red de Semillas Resembrando e Intercambiando, un grupo formado a nivel nacional por asociaciones y personas individuales interesadas en recuperar variedades de cereales y hortalizas. La Tomatada pretende sensibilizar al consumidor sobre la pérdida creciente de diversidad agrobiológica, al tiempo que informarle de la riqueza varietal de este producto.

La temporada abarca los meses de agosto, septiembre y octubre. "No podemos exigir al mercado que nos de tomates todo el año y estén buenos", explica el socio director de Vía Rural Desarrollo. Nacho Lánderer comenta, en este contexto, que los supermercados no se venden variedades sino formatos. También comenta la intención de experimentar con tomates secos, como forma natural de transformar y guardar este producto.

Otra de las ideas que el socio director de Vía Rural Desarrollo menciona es establecer algún tipo de relación con restaurantes en busca de potenciar un consumo responsable, variado en formas, sabores y colores y ecológico.

La II Tomatada incluye una ruta guiada por la zona en la que se organiza la cita. Castelfabib es uno de los siete municipios que forman Rincón de Ademuz, cifra que se eleva hasta 17 si a ellos se añaden las aldeas de esta comarca del interior de la provincia de Valencia ubicada entre Cuenca y Teruel y cuya población supera a duras penas los 3.000 habitantes. El Rincón de la Biodiversidad es (www.elrincondelabiodiversidad.org) un proyecto iniciativa de Ceaga, Vía Rural desarrollo y CERAI que pretende sensibilizar y contribuir a recuperar recursos, actividades, cultivos y especies animales de esta comarca valenciana.

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