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EL FUTURO DE IRAK

Colin Powell comenzó a preparar el cambio de régimen de Irak justo después del 11-S

Documentos desclasificados muestran que Bush ya quería derrocar a Sadam en octubre de 2001

El Departamento de Estado norteamericano empezó a preparar el cambio de régimen en Irak en octubre de 2001, pocas semanas después de los atentados del 11-S, según documentos desclasificados en Washington. El material revela la existencia del plan Futuro del proyecto Irak, en el que el Departamento de Estado, primero, y el Pentágono, más tarde, basaron los trabajos de la transición tras la caída de Sadam Husein. En otro de los documentos se subraya el interés por conocer la experiencia de la transición de las dictaduras de Argentina y Chile hacia la democracia en los años setenta del siglo pasado.

El entonces secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, participó activamente en la larga etapa preparatoria del cambio de régimen de Irak, semanas después de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington. El 24 de febrero de 2001, un mes después de la toma de posesión de George W. Bush, Powell no mostró preocupación alguna por el peligro que podía suponer Irak, sino más bien todo lo contrario. "Sadam Husein no ha desarrollado capacidad significativa alguna respecto a las armas de destrucción masiva. Se muestra incapaz de conseguir poder convencional contra sus vecinos", declaró. Pero en octubre de 2001, Powell ya ponía en marcha, en línea con la nueva orientación del presidente Bush, los preparativos para la transición.

El documento Futuro del proyecto Irak, cuya desclasificación obtuvo el pasado miércoles el Archivo de Seguridad Nacional -una entidad independiente-, tiene fecha 1 de noviembre de 2002. Se trata de una presentación de 30 páginas en la que se describen los objetivos y el programa de trabajo para integrar a iraquíes residentes en EE UU, en Europa y en Oriente Próximo "en la planificación del Gobierno de Estados Unidos para el futuro de Irak: ideas y personas que pueden desempeñar un papel en el Irak post Sadam".

El documento traza la historia del proyecto. "El Departamento de Estado comienza a planificar la transición en octubre de 2001", señala. Según el cronograma, cuatro meses más tarde, el 4 de febrero de 2002, el plan es sometido a los responsables del Departamento de Estado, que crea 16 grupos de trabajo para abordar temas como la justicia durante la transición, el petróleo y la energía, pasando por las infraestructuras y la creación de medios de comunicación "libres".

"Los grupos de trabajo no constituyen un intento de seleccionar un Gobierno iraquí en el exilio, sino de establecer un proceso que permita a los iraquíes que viven fuera o en el norte de Irak -iraquíes libres- realizar una planificación preliminar práctica para lo que se necesitará inmediatamente después de un cambio de Gobierno en Bagdad", señala otro de los documentos desclasificados.

El plan de trabajo describe una agenda completa hasta diciembre de 2002. El grupo de agua, agricultura e infraestructura, por ejemplo, subraya la "importancia fundamental de proporcionar agua limpia a los iraquíes inmediatamente después de la transición" o "la necesidad de asesoramiento urgente sobre temas de medio ambiente tras el cambio de régimen en las ciudades de Basora y Bagdad". Advierte el documento: "Teniendo en cuenta la mentalidad estalinista de Sadam, esperen desastres medioambientales en todo el país".

En uno de los documentos, enviado el 8 de julio de 2002 a diversas embajadas estadounidenses, se cita al secretario de Estado, Colin Powell, quien señala: "EE UU quiere un Gobierno iraquí de amplia base, representativo, que respete los principios de justicia, la ley y los derechos del pueblo iraquí". Entre las recomendaciones dirigidas a los diplomáticos de Argentina y Chile, sugiere: "Deben saber que los iraquíes libres han expresado a funcionarios de EE UU que el Irak post Sadam se beneficiaría de la experiencia de Argentina y Chile en la transición del régimen militar a la democracia. Varios de los futuros grupos de trabajo estarían interesados en su asistencia y apoyo".

La resolución 1.441

En paralelo a este trabajo, la Administración Bush incrementaba mes a mes las tropas norteamericanas en Oriente Próximo. Por su parte, Powell negociaba una nueva resolución sobre Irak en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Mientras el programa de cambio de régimen avanzaba en sus vertientes política y militar, Powell lograba, el 8 de noviembre de 2002, sacar adelante la resolución 1.441, concebida como el paso previo a la guerra de Irak.

Según otro documento desclasificado, con fecha 7 de febrero de 2003, cuarenta días antes de la invasión de Irak, expertos del Departamento de Estado alertaban a la subsecretaria Paula Dobriansky de que el Mando Central de Estados Unidos se "concentra en sus objetivos militares prioritarios y se muestra reacio a asumir un papel político". Según señalaban, "serios déficit de planificación en la seguridad y la asistencia humanitaria" posterior a la guerra "pueden derivar en importantes abusos en materia de derechos humanos, lo cual socavará una campaña militar exitosa y dañará nuestra reputación internacional".

Menú chino para el secretario de Estado

Todo o casi todo, finalmente, se sabe. El presidente Bush reservó a Colin Powell la última escena crucial en la venta de la guerra de Irak: el discurso del 5 de febrero de 2003 ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Powell intervino con el entonces director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), George Tenet, sentado a su lado.

Anoche, un informe especial de la cadena CNN abordó los entresijos de la presentación. El coronel Lawrence Wilkerson, jefe de Gabinete de Powell en aquellos días, dijo: "Miro hacia atrás y sigo pensando que fue el punto más bajo de mi vida". Wilkerson explicó cómo se cocinó la información. "Powell atravesó la puerta. Tenía en la mano unos papeles y me dijo: 'Esto es lo que he conseguido para la presentación ante Naciones Unidas, según la Casa Blanca. Tienes que mirártelo'. Era cualquier cosa menos un documento de inteligencia, parecía uno de esos menús chinos de los que puedes escoger varios platos", explicó. Wilkerson continuó el relato: "Pasamos cuatro noches y cuatro días en la CIA, en Langley (Virginia), con Tenet y otros altos funcionarios de inteligencia analizando los datos de la presentación. Powell no quería limitarse a leer un texto sobre asuntos que podían conducir a una guerra, ya que el texto que le habían dado carecía de toda solvencia".

En una de sus múltiples acusaciones, Powell mostró imágenes en las que se veía, según dijo, que Sadam Husein había montado laboratorios móviles de armas biológicas sobre camiones que resultaría a los inspectores de Hans Blix -jefe de los inspectores de la ONU- prácticamente imposible encontrar. David Kay, el enviado especial del presidente Bush para descubrir las armas de destrucción masiva tras la caída de Bagdad, también fue entrevistado anoche. "A Powell no le dijeron que una de las fuentes de esa información ya había sido calificada por el servicio de información del Ejército norteamericano como un mentiroso, un fabricante de bulos", dijo.

Powell aceptó, pues, el 5 de febrero de 2003 ]]>bordar la venta de la guerra que le encomendó el director de la película, George W. Bush.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de agosto de 2005

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