LA RETIRADA DE GAZA

Sharon defiende una salida "vital" para Israel

El primer ministro elogia a los colonos y les promete ayuda para reconstruir sus vidas fuera de Gaza

La retirada de la franja de Gaza "es vital para Israel", aseguró ayer el primer ministro Ariel Sharon, en un breve discurso dirigido a la nación, pocas horas después de que se pusiera en marcha el llamado plan de desconexión israelí. Las palabras del primer ministro se dirigieron especialmente hacia los 8.000 colonos de los 21 asentamientos que serán demolidos, a los que tendió la mano, elogió sus virtudes y su valor, y les prometió ayuda para reconstruir sus vidas. El mensaje se difundía en un día aciago, después de que las fuerzas de seguridad empezaran a entregar las órdenes de desalojo a los colonos que aún no se habían marchado. Allí se produjeron los primeros enfrentamientos, preludio de un proceso de expulsión doloroso que se iniciará mañana.

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"Ha llegado el momento. Estamos comenzando a dar el paso más difícil y doloroso para todos; la evacuación de nuestras comunidades de la franja de Gaza y del norte de Samaria. Este es un paso muy difícil, especialmente para mí. Con el corazón en un puño, el Gobierno de Israel tomó la decisión de poner en marcha el plan de desconexión y el Parlamento no lo aprobó fácilmente", aseguró el primer ministro en el discurso radio televisado.

Sharon reconoció como suyas aquellas palabras pronunciadas tres años atrás, en 2002, cuando respondiendo a las peticiones de desalojo de algunos enclaves por parte de izquierdistas y pacifistas, aseguró que nunca abandonaría los asentamientos de Netzarim o Karafar Darom. Decía entonces que eran "una parte de Israel, como lo es Jerusalén o Tel Aviv". Ayer reconoció que estaba equivocado y añadió que se había visto obligado a cambiar de opinión por que "la realidad del país y de la región son cambiantes".

"No podemos retener Gaza para siempre. Este plan [de retirada] es bueno para Israel en cualquier escenario; reducirá las fricciones diarias y las víctimas de los dos lados. Nos permitirá mirar hacia adentro. Nuestra agenda nacional cambiará. Tendremos libertad económica para estrechar las diferencias sociales y comprometernos a luchar contra la pobreza", añadió Sharon, esbozando de esta manera las dos principales razones para defender la retirada.

Sharon aprovechó la ocasión para tender la mano a los colonos, tratando de esta manera de reducir las tensiones surgidas en los últimos meses y que se exacerbaron especialmente ayer, cuando los soldados y los policías trataron en vano de entrar en los asentamientos para entregarles oficialmente las órdenes de desalojo y comunicarles el ultimátum de 48 horas, que finaliza mañana por la mañana, para que abandonen sus casas voluntariamente.

Un capítulo histórico

"Residentes de la franja de Gaza", continuó diciendo Sharon, "hoy marca el fin de un glorioso capítulo en la historia de Israel, un capítulo central de nuestras vidas como pioneros, como realizadores de sueños. Vuestro dolor y vuestras lágrimas son una parte inseparable de la historia de este país. A pesar de todos los desacuerdos no os abandonaremos y después de la evacuación haremos todo lo que esté en nuestras manos para reconstruir vuestras vidas y vuestras comunidades", prometió el primer ministro. Su discurso encerró también un mensaje a los soldados y a la policía, a los que conminó a actuar con paciencia, ya que no se encontraban frente a un enemigo si no ante sus hermanos y hermanas.

Pocas horas antes de que Sharon pronunciara estas palabras, su Gobierno reunido en Jerusalén había dado luz verde a la segunda fase del plan; la evacuación y desmantelamiento de los 15 asentamientos del bloque de Gush Katif, el más importante y radicalizado de la zona. De esta manera se completan los acuerdos adoptados la pasada semana, cuando se aprobó una medida similar para tres enclaves de Gaza.

La tercera parte del plan, que afectan a otros cuatro asentamientos en Cisjordania, está aún pendiente de ser aprobada oficialmente. El acuerdo suscrito ayer tuvo el apoyo de 16 ministros, pero votaron en contra otros cuatro, todos ellos militantes del partido nacionalista Likud.

"La batalla contra la retirada ha fracasado", aseguraba inesperadamente ayer el diputado del partido Likud, Uzi Landau, uno de los líderes más destacados en el movimiento de oposición a la salida de Gaza. Landau daba así por válidos los balances de la Administración que aseguran que 1.127 familias, sobre las 1.716 censadas oficialmente, ya han aceptado salir de sus casas voluntariamente, aunque muchas de ellas lo harán en el último momento, en señal de protesta.

Seis asentamientos, cuatro en Gaza y dos en Cisjordania han quedado ya vacíos. Fuentes oficiales afirman que sólo 589 familias estarían dispuestas a enfrentarse de manera abierta a las fuerzas de seguridad. Pero aún siendo pocas, no es una tarea fácil, ya que detrás de ellas se esconde un ejército de exaltados, venidos de los asentamientos de Cisjordania o de las filas de la extrema derecha, que se muestran dispuestos a utilizar incluso las armas, antes de ser desalojados.

"Todos a Kissufim. Vamos a intentar descarrilar la máquina de destrucción que ha sido puesta en funcionamiento", bramó ayer por la emisora de radio Aruz 7, el portavoz de los colonos y uno de los lideres de los asentamientos, Pinhas Wallerstein. El agitador alentó a la población a salir hoy a las carreteras y dirigirse hacia el sur para impedir que se cumpla el ultimátum de 48 horas que se le ha dado a los colonos para que abandonen sus casas voluntariamente. El plazo se cumple a la medianoche de hoy.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0015, 15 de agosto de 2005.