CUMBRE DE LA UE | Las repercusiones en Polonia

Polonia teme que su agricultura pierda ayudas por la crisis europea

El sector agrario ha tenido un gran desarrollo tras el ingreso en la UE

El Gobierno polaco está intranquilo por el bloqueo en Bruselas del acuerdo financiero de la UE para 2007-2013, porque de ello depende que los fondos comunitarios vayan en mayor o menor proporción a los sectores más sensibles del país, en particular a la agricultura, que ha experimentado un desarrollo "espectacular" en el último año. "Estamos muy preocupados por los recortes que se puedan introducir", indica a este periódico una fuente del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, en Varsovia.

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La prioridad de Polonia es recibir fondos para la modernización del sector agrícola. La agricultura ha sido la estrella en el año que lleva Polonia dentro de la UE. En este corto periodo del tiempo han aumentado las exportaciones, el turismo, la inversión extranjera y el sector industrial, pero el campo en particular ha experimentado un desarrollo positivo gracias a las ayudas recibidas de Bruselas. El apoyo de los polacos a la UE ha subido del 60% al 70%, y en ello ha desempeñado un papel importante el dinero que cada agricultor recibe puntualmente en su cuenta bancaria: las ayudas directas en proporción a las hectáreas de tierra que posee.

Gobierno, oposición y expertos coinciden en atribuir una importancia especial a las mejoras en el sector, porque están calando en capas muy amplias de la población. El sector emplea a un 18% de la fuerza laboral, y de los dos millones de explotaciones, pequeñas y grandes, viven unos cinco millones de personas (el 60% menores de 40 años), aunque el mundo rural representa el 40% de la población del país (38,6 millones de habitantes).

El primer ministro, Marek Belka, aseguraba a este periódico que el sector ha sido el principal ganador. "La apertura de los mercados europeos ha resultado ser una salvación para la agricultura. Nuestras exportaciones han crecido varias decenas de puntos porcentuales, y las ayudas directas han revitalizado el campo".

Esas exportaciones en cuestión han aumentado un 70%, y los agricultores son los principales beneficiarios, "el único grupo que ha podido sentir la ayuda; el resto aún está esperando", asegura Bronislaw Komorowski, dirigente de Plataforma Cívica, partido que seguramente formará parte del Gobierno de coalición conservador que casi con certeza surgirá de las elecciones generales de septiembre.

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Waldemar Guba, encargado del mercado agrícola en el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, cree que el efecto favorable se ha producido porque "hemos utilizado los fondos de manera muy eficaz, y hemos conseguido con éxito la integración de la agricultura en el mercado único". "Es cierto", añade, "que han subido algunos precios, pero también lo han hecho las exportaciones agrícolas".

Este crecimiento no es igual para todos. Contrasta con áreas rurales donde se concentra la población más pobre, dividida en dos grandes grupos. Uno representado por los antiguos trabajadores de las granjas colectivas o koljoz, fincas subvencionadas y mantenidas de forma artificial por el Gobierno que ahora han pasado a manos privadas. Esta bolsa de pobreza está formada por gente a menudo con la moral muy baja que no sabe trabajar por cuenta propia, admite Komorowski, y aunque tuvieran la oportunidad de trabajar no lo harían. El otro grupo se concentra en las granjas muy pequeñas, de las que apenas sacan para subsistir.

El resultado de esto es que las explotaciones medianas y grandes son las que han salido más beneficiadas, y las que tienen mayores posibilidades de expansión hacia el mercado de la UE, y en ello "se les da de maravilla", añade Komorowski.

Las exportaciones se centran en carne, patatas, fresas, tomates, pimientos... Éstas representan alrededor del 30% de las explotaciones agrarias, y son las que podrán competir con los agricultores de la UE.

Las dificultades las tienen las explotaciones pequeñas, que a duras penas se mantienen a flote, tienen escasas posibilidades de desarrollar una agricultura intensiva y están abocadas a desaparecer. Representan el 59% del total.

El Gobierno tiene en funcionamiento un plan que ofrece la jubilación anticipada a estos pequeños agricultores. Se trata de facilitar la venta o el arriendo para potenciar la concentración de tierra y hacer que las explotaciones sean más eficaces.

Una granjera cosecha fresas en Celiny (sur de Polonia), en una imagen de archivo.
Una granjera cosecha fresas en Celiny (sur de Polonia), en una imagen de archivo.REUTERS

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