Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La Alianza Atlántica reclama más dinero para estar a la altura de sus nuevas misiones en el mundo

Los países de la Alianza Atlántica no gastan lo suficiente en Defensa y por ello no es posible estar a la altura de los desafíos que supone la adaptación de la OTAN a su nuevo papel para actuar con agilidad en crisis fuera de su tradicional área de operaciones. Así lo indicó ayer el secretario general de la organización, Jaap de Hoop Scheffer, haciéndose eco de la necesidad de reformas y de responder a demandas como las planteadas por España y otros países para modificar la política financiera de la organización. Sólo siete aliados cumplen el compromiso de gastar por encima del 2% en Defensa. España dedicó en 2004 a ese renglón el 1,3% de su Producto Interior Bruto (PIB).

Los compromisos de mejora en las capacidades adquiridos en Praga en 2002 han producido algunos resultados, "pero aún existen deficiencias graves, en particular para el apoyo del despliegue de nuestras fuerzas", señalaba el comunicado final de la reunión de ayer de ministros de Defensa de la OTAN. "Estamos haciéndolo bien", dijo Scheffer en relación con operaciones en Afganistán, Kosovo o la inminente de Darfur (Sudán). "Se necesita que las fuerzas sean más utilizables, que haya otra estructura. Para ello se necesita dinero. Queda bastante por mejorar".

Estados Unidos está a la cabeza, con el 3,9%, en el compromiso de gasto en Defensa, mientras España es el cuarto que menos gasta, con el 1,3%. Carencias básicas son la falta de aviones de corto y largo alcance y de aviones nodriza, todos ellos necesarios para operaciones en zonas alejadas como Darfur.

España asumirá el 1 de julio la responsabilidad de la Fuerza de Respuesta Rápida de la Alianza, mal llamada internacional, según indicó José Bono, el ministro de Defensa, a sus colegas, porque los gastos corren todos a cargo del país que la dirige. De los alrededor de 8.000 soldados con que contará menos de mil serán de Portugal y Hungría y otros países con aportaciones simbólicas. "La financiación corre a cargo del país líder. Los otros no pagan. Esto tiene el problema de que si hay que desplegar, además de los gastos de formación de la fuerza, tendremos los del despliegue", subrayó Bono. "Se pondrá en dificultades la racionalidad financiadora de la Alianza".

Los ministros analizaron las operaciones en marcha. Sobre Darfur insistieron unos y otros en que no se trataba de competir con los planes de la UE, con la que se coordinarán. Se dio reconocimiento oficial al despliegue en el Oeste de Afganistán, donde España desempeñará un papel decisivo, y se empezó a pensar en la futura extensión hacia el sur del país, donde habrá que ver cómo organizar la relación entre la operación de la OTAN, de reconstrucción, y la Libertad Duradera, antiterrorista, dirigida por Washington.

En Kosovo se mantendrán durante todo el año los 17.000 efectivos (860 españoles) ante las delicadas negociaciones sobre el estatuto del territorio. "Nuestra posición no es favorecer el independentismo", señaló Bono. "Serbia tiene que jugar un papel si cumple con los requerimientos del Tribunal Internacional de La Haya", que reclama la entrega de criminales de guerra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de junio de 2005