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Reportaje:

Sartori, el lúcido teórico de la democracia

El Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales premia la trayectoria del pensador italiano

Poco después de recibir la noticia, Giovanni Sartori (Florencia, 1924) declaró en Roma estar muy satisfecho con el premio y comentó que su papel como teórico es "observar bien la política, con toda la honradez posible, y hacerla entender a los ciudadanos". El jurado del Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales destacó la contribución de Sartori a la "elaboración de una teoría de la democracia" y "su compromiso con las garantías y las libertades de la sociedad abierta". La candidatura de Sartori se impuso por mayoría en la última votación del jurado. El filósofo alemán Rüdiger Safranski quedó finalista. El premio, que será entregado en Oviedo en octubre por el príncipe de Asturias, está dotado con 50.000 euros y una escultura de Joan Miró.

El jurado destacó de la obra de Sartori su decidida defensa del "necesario equilibrio de los diversos poderes en las sociedades democráticas". Con una amplia obra traducida a más de 30 idiomas, profesor emérito de la Universidad de Florencia y titular de la cátedra de Humanidades Albert Schweitzer en la Universidad de Columbia (EE UU), codirector de la Revista Italiana de Ciencia Política (que fundó en 1971) y editorialista del diario Il Corriere della Sera, el pensador italiano es uno de los grandes protagonistas del debate político contemporáneo. Su gran preocupación ha sido la de comprender los sistemas democráticos de Occidente, y ha analizado también la pluralidad social del presente. Sus contribuciones a la ciencia política de las dos últimas décadas han sido fundamentales para asumir la diversidad de las sociedades complejas y evitar así la fragmentación del cuerpo social.

"Su gran contribución investigadora al debate contemporáneo de la ciencia política", su esfuerzo y mérito en "la elaboración de una teoría de la democracia" y "su compromiso con las garantías y las libertades de la sociedad abierta" fueron algunos de los rasgos de Sartori que el jurado destacó. El fallo elogia, además, que haya "reflexionado y alertado con particular agudeza sobre los problemas sociales e institucionales de nuestro tiempo y sobre el necesario equilibrio de los diversos poderes en las sociedades democráticas".

Ésta es la segunda vez que el galardón de Ciencias Sociales recae en un italiano: en 2000 fue concedido al cardenal Carlo María Martini. Con Sartori, es la cuarta vez consecutiva que el premio recae en un autor que se ha ocupado de arrojar luz sobre los conflictos de las sociedades actuales. Anthony Giddens (2002), Jürgen Habermas (2003) y Paul Krugman (2004) fueron los anteriores autores galardonados.

La candidatura de Sartori había sido defendida por varios miembros de este y anteriores jurados de los Premios Príncipe de Asturias. Fue, sin embargo, el presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga, que un año más presidió las deliberaciones del galardón de Ciencias Sociales, el que dio carta de naturaleza el martes a esta candidatura formalizándola de manera oficial. Aunque el filósofo alemán Rüdiger Safranski llegó a la final y la opción de Sartori se impuso por mayoría, el presidente del jurado aclaró que la concesión a éste del galardón no suscitó "ninguna discrepancia".

Fraga sostuvo ayer que Sartori "es un hombre eminente y tiene la misma audiencia en Europa que en América". En octubre pasado, como recordó ayer Europa Press, al recibir el premio periodístico Manuel Ibáñez Escofet en Barcelona, el pensador italiano tachó de "cobardía e irresponsabilidad" la retirada de las tropas españolas de Irak, ordenada por José Luis Rodríguez Zapatero, argumentando que el conflicto no se resolvía con la marcha del país de las tropas occidentales. Aunque se opuso a la guerra, Sartori entendía que con la retirada occidental de Irak podía existir el riesgo de que el poder del Estado cayera en manos de los "terroristas". "Ahora", dijo entonces, "la solución no es salir del país, porque el problema ya está creado".

El catedrático de Sociología Luis González Seara, que también participó en las deliberaciones, elogió de Sartori "su vida entera de investigación" y destacó que incorporara a los poderes tradicionales -ejecutivo, legislativo y judicial- el peso de los medios de comunicación, "que son decisivos en nuestra época para que ese equilibrio y esos controles y garantías permitan que la sociedad democrática pueda cumplir realmente las funciones que le corresponden".

José Luis García Delgado, catedrático de Economía Aplicada y ex rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, llamó la atención sobre la proyección de Sartori en Latinoamérica y España, subrayando algunos temas sustanciales de su obra: "Qué es la democracia y cuál es su porvenir, y cuáles son los problemas de las sociedades que, por ser capaces de recibir a un gran contingente de inmigración, son mucho más complejas de lo que habíamos pensado hace muy poco tiempo".

"Montesquieu decía que todo poder tiende al abuso", comentó Carmen Iglesias, catedrática de Historia de las Ideas Morales y Políticas, y "Sartori ha profundizado en la necesidad de contrarrestar esa tendencia a través de otros organismos que sirvan de contrapeso". "Por su valentía", añadió Carmen Iglesias, "Sartori nunca temió caer en lo políticamente incorrecto, y eso nos ha hecho recapacitar sobre los tópicos que circulan de forma trivial y frívola".

Ángel Gabilondo, rector de la Universidad Autónoma de Madrid, subrayó el interés de la obra de Sartori a la hora de tratar problemas como los de la inmigración y la multiculturalidad, y Manuel Cruz, catedrático de Filosofía Contemporánea en la Universidad de Barcelona, incidió en sus trabajos sobre el peso de la televisión en la conformación de la opinión pública, informa Efe.

Licenciado en Ciencias Sociales en la Universidad de Florencia en 1946, Sartori ha dado clases de Filosofía Moderna, Lógica y Doctrina del Estado en las universidades estadounidenses de Stanford, Yale y Harvard y en el Instituto Universitario Europeo de su ciudad natal. A sus 80 años, mantiene una intensa actividad intelectual. Algunas de sus obras de referenciason ¿Qué es la democracia? (1997), Homo videns: la sociedad teledirigida (1998) y La sociedad multiétnica. Pluralismo, multiculturalismo y extranjeros (2001).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de junio de 2005