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EL HOSPITAL DE LEGANÉS

El fiscal descarta 12 de los 25 casos que el consejero consideró sospechosos

Los peritos judiciales analizarán los 13 expedientes restantes para ver si hubo irregularidades

La Fiscalía de Madrid descartó ayer, tras un primer análisis, 12 del total de 25 casos del hospital Severo Ochoa, de Leganés, en los que el consejero de Sanidad de Madrid, Manuel Lamela, observó "una sedación irregular, no indicada, indebida o en exceso". El descarte de estos 12 casos no significa que los fiscales hayan detectado irregularidad médica alguna en los 13 restantes. Ahora, la fiscalía va a requerir al consejero de Sanidad de Madrid, Manuel Lamela, para que le facilite cuanto antes los historiales clínicos completos correspondientes a los pacientes de los 13 casos restantes.

Cuando la fiscalía reciba los historiales clínicos de esos 13 casos, los remitirá a sus propios peritos, de la Clínica Médico Forense de Madrid, para que emitan un informe sobre cada uno de ellos.

Además de los historiales clínicos, la fiscalía enviará a los forenses toda la documentación que posee sobre el caso del hospital de Leganés: las actas de la comisión de mortalidad, el informe del comité de ética de Getafe y los dos informes de la inspección de la Consejería de Sanidad elaborados en septiembre de 2003 y el mes pasado.

Sobre la marcha la fiscalía ha eliminado, por no hallar en ellos ninguna infracción penal, 12 de los 25 casos: seis en los que no se prescribió sedación a los pacientes pese a que los médicos de urgencias aconsejaron su aplicación y otros seis en los que hubo discrepancias sobre el Tranxilium, uno de los fármacos utilizados en las sedaciones.

Algunos médicos favorecen el uso de Tranxilium por razones técnicas -una mayor vida media, que dificulta que el paciente se despierte en un momento crítico-, y otros discrepan de esa apreciación. El fármacos está indicado como válido para el tratamiento paliativo de enfermos terminales. Lo que ocurre es que para las sedaciones existe un protocolo de actuación en el hospital Severo Ochoa que antepone otros fármacos al Tranxilium.

Para descartar estos seis casos, la fiscalía se ha basado, además, en los testimonios que prestaron en la fiscalía el viernes pasado los seis inspectores de Sanidad que suscribieron el informe encargado por la consejería el mes pasado. Los inspectores visitaron las urgencias del hospital entre el 9 y el 21 de marzo y redactaron el informe en el que se basó Lamela para confirmar el relevo del jefe del servicio de urgencias, Luis Montes, y anunciar la destitución del gerente y el director médico del centro. Preguntados al respecto, los inspectores (tres de ellos especialistas médicos) señalaron que ambos fármacos están indicados en la sedación paliativa, aunque el Tranxilium no figura en el protocolo. El protocolo, según fuentes sanitarias, es el conjunto de recomendaciones que debían seguir los médicos en la aplicación de los tratamientos paliativos.

Los 13 casos cuyos historiales médicos va a requerir la fiscalía a Sanidad son aquellos en los que la Comisión de Seguimiento del hospital apreció sedaciones "no indicadas" (6) o "dudosas" (2), dosis excesivas (2) y otras incidencias. Se van a investigar, por ejemplo, los dos casos en los que se aplica sedación a sendos pacientes con coma arreactivo y el de un tercer paciente con Alzheimer que también fue sedado.

Esto no significa que haya habido infracción penal en estos 13 casos. Los inspectores sanitarios no hablaron con los médicos que prescribieron sedación a esos 13 enfermos terminales. Lamela envió a los inspectores al hospital el 9 de marzo tras recibir una denuncia anónima en la que se decía que en los últimos tres años se habían cometido cerca de 400 homicidios en las urgencias de Leganés por sedaciones excesivas o inadecuadas. La visita de los inspectores al hospital duró 12 días. Los investigadores analizaron en ese tiempo 339 casos, y de ahí extrajeron, como dudosos, los 25 antes citados. Pero los extrajeron sin haber hablado con los médicos que atendieron a esos pacientes. Se limitaron a analizar los historiales clínicos -incompletos- que había de esos enfermos y a hablar sobre ellos con los responsables del hospital, pero no con los médicos. Los historiales no habían sido totalmente cumplimentados porque los médicos de urgencias no anotaron en ellos todo lo que prescribían a los enfermos ni el motivo.

Dosis de morfina

Al estar incompletos y ver que en algunos casos se prescribían dosis aparentemente excesivas de, por ejemplo, morfina, los inspectores los catalogaron como dudosos. En la fiscalía indicaron que, si hubiesen podido hablar con los médicos, habrían salido de dudas respecto a si el tratamiento fue el adecuado.

Fuentes sanitarias señalaron ayer: "Administrar por primera vez a un paciente, por ejemplo, 400 miligramos de morfina es una dosis excesiva y contraria al protocolo. Pero si un paciente terminal lleva meses sometido a un tratamiento con morfina, su nivel de tolerancia a esta droga se eleva y, para aplacarle el dolor, no hay más remedio que ir subiéndole la dosis. Por tanto, no se puede hablar de dosis excesiva. No se sabe qué ocurrió, y como los médicos no anotaban todas las incidencias en los historiales, de momento no cabe deducir de ello que la actuación fuese incorrecta".

La fiscalía no va a hacer una investigación global de todos los casos. Los forenses se pronunciarán caso por caso, y sólo se emprenderían acciones judiciales individualizadas en caso de que se estimase que hay negligencia delictiva en alguno de ellos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de abril de 2005