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El Consejo de Seguridad lleva los crímenes de Darfur a La Haya

EE UU no se opone, pese a rechazar la legitimidad del tribunal

El Consejo de Seguridad de la ONU decidió ayer llevar ante la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya los crímenes contra la humanidad cometidos en la región sudanesa de Darfur. EE UU, que amenazó con vetar la resolución al desconocer la autoridad de la Corte, se abstuvo al lograr a cambio una cláusula de excepción para sus nacionales. Es la primera vez que Naciones Unidas envía un caso al tribunal de La Haya.

El texto deja claro que los cascos azules extranjeros -civiles o militares- desplazados a Sudán sólo podrán ser juzgados en sus respectivos países si son acusados de algún crimen de guerra. Washington teme que sus ciudadanos puedan ser enviados ante el Tribunal de La Haya por motivos políticos.

EE UU optó finalmente por la abstención para no bloquear el acuerdo. Argentina, Benin, Dinamarca, Filipinas, Francia, Grecia, Japón, Reino Unido, Rumania y Tanzania, todos firmantes del Tratado sobre el que se basa el tribunal, apoyaron la resolución. Rusia apoyó también el texto y Brasil, un país muy legalista, optó por la abstención al estar en desacuerdo con la cláusula de excepción con la que se premió la abstención estadounidense. Junto a Washington y Brasil se abstuvieron China y Argelia.

Un eventual veto de la Administración estadounidense, como señalaron los embajadores, podría haber lanzado la señal de que se pueden cometer abusos contra los derechos humanos en Darfur sin ser castigados. El embajador francés ante la ONU, Jean-Marc de la Sablière, dijo que la resolución supone una victoria para "aquellos que luchan contra la impunidad". "Hay un solo perdedor: todos aquellos que han cometido crímenes en Darfur y que pretenden cometer más atrocidades", añadió.

El Consejo de Seguridad daba de esta manera un paso importante para la consolidación de la autoridad del Tribunal de La Haya para juzgar y castigar este tipo de violaciones contra los derechos humanos, al ser el primer caso que envía la ONU para su examen.

Impulso de credibilidad

También representa un impulso de credibilidad para el Consejo de Seguridad, muy erosionado por la guerra diplomática en las semanas previas a la invasión de Irak. La negociación del texto definitivo de la resolución sobre Sudán se ha desarrollado de una manera transparente y con un alto grado de compresión mutua, como señaló el embajador británico.

Jartum expresó su rechazo a esta resolución y ayer hizo lo propio al decir que la resolución sobre la corte de La Haya "es un arma contra los pobres, porque los fuertes pueden conseguir todas las exenciones que quieren".

Es la tercera resolución sobre Sudán adoptada por el Consejo en la última semana. Se trata de una estrategia para evitar que las diferencias sobre un aspecto concreto puedan bloquear la parte en la que hay acuerdo. Los Quince autorizaron el jueves por unanimidad el despliegue de un contingente de 10.000 cascos azules y 700 policías para velar por el cumplimiento de los acuerdos de paz de enero, que ponen fin a 21 años de conflicto entre el norte musulmán y el sur cristiano.

La segunda resolución se aprobó en la madrugada del miércoles y con ella se reforzaban las sanciones que se aplican a Jartum y los rebeldes que minen el proceso de paz, bajo la forma de embargo de armas y congelación de bienes. Esta vez no fue posible el consenso y tres países se abstuvieron (China, Rusia y Argelia). Consideran que una estrategia de mano dura podía trastocar las negociaciones en curso.

La ONU calcula que la crisis en Darfur se ha cobrado la vida de 180.000 personas y cuantifica en 1,8 millones los desplazados, de los que 200.000 se encuentran en los países vecinos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de abril de 2005