El caso de Terri Schiavo acaba en el Supremo de EE UU

El Senado descarta aprobar una ley que permitiría un nuevo juicio

Sólo el Tribunal Supremo de EE UU puede impedir que Terri Schiavo muera por falta de alimentos y líquidos, como desea su marido, después de que un tribunal federal de apelaciones rechazara la petición de sus padres para que los médicos reconecten las sondas que la mantienen viva desde 1990. El Senado acabó con la otra baza que les quedaba, al descartar anoche una ley que les hubiese permitido solicitar un nuevo juicio.

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En el centro para enfermos terminales de Pinellas Park (Florida), donde Terri lleva ya seis días sin alimentos ni líquidos después de que un juez de Florida ordenase que le desconectaran las sondas que la alimentan, la policía detuvo ayer a cuatro adultos y tres niños. Todos ellos, en protesta pacífica, intentaron cruzar el umbral de seguridad con vasos de agua para rehidratarla. La madre de Terri, Mary Schindler, demacrada tras tantas noches sin descanso, hizo un nuevo llamamiento: "Cuando cierro los ojos sólo veo la cara de Terri muriéndose de hambre; por favor, que alguien detenga esta crueldad".

El Gobernador de Florida, Jeb Bush, aseguró que está haciendo todo lo posible por detenerla y anunció la reapertura de una investigación de acusaciones de malos tratos a Terri supuestamente cometidos por el marido, Michael Schiavo.

Dichas acusaciones afloraron de nuevo el martes a raíz de las declaraciones de una de las enfermeras que cuidó de Terri y que aseguró que se ponía fatal después de las visitas del marido, que siempre cerraba la puerta, y que al menos en una ocasión ella comprobó que le había inyectado una peligrosa e innecesaria dosis de insulina. La enfermera, Carla Iyer, lo denunció a la directiva del hospital y a la policía, que aparentemente no hicieron nada. Iyer ha vuelto a reiterar estas denuncias en diversas entrevistas a las cadenas de televisión.

El gobernador, hermano del presidente Bush, también instó ayer al Senado para que aprobase con carácter de urgencia la ley que los padres de Terri pedían. Entre los argumentos que en su opinión justificaban esta iniciativa, está el diagnóstico de un prestigioso neurólogo de la clínica Mayo que, tras analizar a Terri, ha asegurado que la paciente no se halla en un estado vegetativo, sino de "conciencia mínima". "Cabe también la posibilidad", sugirió Jeb Bush, "de que el Departamento de Protección de Familias tome la custodia de Terri".

El recurso al Supremo es la última baza legal que le queda a la familia de Terri que no se esperaba que la justicia federal le diera la espalda, como ocurrió ayer, tras la intervención del Congreso del domingo aprobando una ley de urgencia que exige la reinserción de las sondas y la revisión completa del caso. Pero, primero un juez y ayer, de madrugada, un comité de otros tres magistrados, desestimaron su recurso diciendo que "no han demostrado" por qué merece ser reabierto el caso. Para demostrarlo, los padres piden aportar pruebas que, aseguran, el primer juez del caso descartó.

El Departamento de Justicia de EE UU ha apoyado la apelación de los padres de Terri ante el Supremo con un escrito aclaratorio en el que señala que los tribunales federales no han interpretado adecuadamente la nueva ley aprobada por el Congreso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 23 de marzo de 2005.

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