DESAPARECE EL AUTOR DE 'TRES TRISTES TIGRES'Columna
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Una figura paterna

Le conocí hace poco más de veinte años en el festival de cine de Miami. Desde el primer momento caí rendido ante el encanto de su conversación. Nunca se lo dije, pero Guillermo representaba para mí una figura paterna. Adoraba a los actores, para él eran los auténticos autores de las películas. Y conoció a muchos de los más grandes. Era cariñoso, entretenido y didáctico, y tanto él como Miriam se especializaron en ser maravillosos amigos de sus amigos. Cuando le conocí en Miami yo ya había leido Tres tristes tigres y le manifesté mi fascinación e interés de convertirla algún día en una película, sabiendo tanto él como yo que esa era una tarea imposible. Ttt es una novela demasiado buena para sintetizarla en una simple película. Desde ese primer encuentro nos hemos encontrado muchas veces, siempre junto a su inseparable Miriam, a propósito de algún evento literario, musical o cinematográfico, disciplinas todas ellas en las que Guillermo era un maestro. Su libro de críticas Cine o sardina es probablemente uno de los libros de cine más reveladores y completos que yo haya leído. En la última década convertí en tradición invitarle a la primera proyección de mis películas, siempre con el miedo de que no le gustaran porque su opinión era y será venerada por mí. No me hago a la idea de que ya no está aquí.

Más información

Guillermo Cabrera Infante y Pedro Almodóvar, en septiembre de 1997.
Guillermo Cabrera Infante y Pedro Almodóvar, en septiembre de 1997.LUIS MAGÁN

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 22 de febrero de 2005.

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