Gabriel Jackson y Víctor Alba analizan la figura de Negrín

El ensayo Juan Negrín (Ediciones B) ofrece dos visiones opuestas del que fue primer ministro del Gobierno de la República durante la Guerra Civil. Las firman Gabriel Jackson, a favor, y Víctor Alba (seudónimo de Pere Pagès Elíes, fallecido en marzo de 2003), en contra. "Alba entregó su texto en diciembre de 2000. Jackson, debido a otros compromisos, no pudo entregarlo antes. Tristemente, ahora que se publica el libro uno de sus autores no está entre nosotros", dijo el editor Rafael Borràs en la presentación de la obra.

"Negrín fue el primer ministro de la derrota en la Guerra Civil. El que ha perdido, siempre tiene la culpa. Nunca ha sido estudiado objetivamente por ser el perdedor de la guerra y por su falta de encaje en el partido socialista", señaló Jackson como posibles razones del desprecio con el que ha sido tratado el político por parte de algunos estudiosos.

El historiador se propuso con esta aportación "rescatar a Negrín de algunas de las falsedades que se consideran ciertas". "Era un dirigente con grandes conocimientos económicos sobre el funcionamiento del capitalismo. Por eso representó a los socialistas en las comisiones parlamentarias de los presupuestos. Luego fue ministro de Hacienda en el Gobierno de Largo Caballero. Es evidente que este hombre sabía como manejar el dinero", dijo. Sobre su formación universitaria y capacidad política, tantas veces puestas en duda, añadió: "Era el más europeísta de los líderes republicanos. Hablaba francés, inglés, italiano, alemán y ruso. En los meses anteriores a su muerte estaba estudiando chino. Pasó ocho años en Alemania para doctorarse en fisiología. Tradujo del francés al alemán un importante artículo de esta disciplina. Era un hombre culto y preparado".

Controversia histórica

Para Jackson, la incomprensión que se ha generado en torno a la figura de Negrín se debe a una controversia histórica más amplia: "La bibliografía sobre la Guerra Mundial ha deformado la verdad sobre los años treinta del pasado siglo. Mucha historiografía era claramente anticomunista por la pervivencia de la Unión Soviética. Se aseguraba, por ejemplo, que Satlin había traicionado a la República o que buscaba un pacto con Hitler desde el año 1936. Eso es mentira", explicó el historiador.

Para Alba, todo lo contrario.En su retrato, aparece como un gris "tecnócrata", "un típico conservador hispano capaz de aliarse con el diablo para evitar cambios" y un "sibarita" amante de los excesos. Jackson no negó los gustos exquisitos de Negrín, pero consideró necesario incluir matices para no deformar la verdad histórica: "Pablo Iglesias, Julián Besteiro y Largo Caballero tenían costumbres muy austeras. A Negrín le gustaban mucho las mujeres, comer bien y los trajes buenos. No obstante, y aunque no escribió mucho, en algunas de sus cartas muestra la convicción de que lo importante no son las personas relevantes, sino la ciencia, la educación o, cuando ejerció como primer ministro de la República, el bien común".

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 06 de enero de 2005.

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