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NUTRICIÓN

Enfermedad de reyes

Una dieta excesivamente rica en carne y alcohol, como la que protagoniza los excesos gastronómicos de estas fiestas, es la causante de la gota, enfermedad de reyes.

Alejandro Magno, Enrique VIII de Inglaterra, el emperador Carlos V de España, Voltaire, Newton, Darwin o Leonardo Da Vinci fueron algunos de los personajes históricos que padecieron los dolores de la gota. Se trata de una enfermedad metabólica, conocida desde la antigüedad, que se caracteriza por depósitos de ácido úrico en las articulaciones, y se asocia típicamente con el aumento de los niveles de este ácido en la sangre.

Fue descrita por Hipócrates como una enfermedad propia de los varones griegos de edad media y clase social alta. Por ello se la ha denominado enfermedad de reyes desde un principio. Asociada al bienestar y a los excesos gastronómicos, también es frecuente en mujeres posmenopáusicas y en aquellas personas que consumen mucho alcohol.

Los principales factores que aumentan las posibilidades de padecer gota son una dieta excesivamente rica en carne, sobre todo carnes rojas, y el consumo de alcohol. El riesgo aumenta un 21% por cada porción adicional de carne que se ingiere al día, y un 7% por cada porción adicional de alcohol. También han de evitarse las vísceras, salsas y concentrados de carne, carnes de caza y ciertos pescados (anchoas, boquerones…) y el marisco.

Debido a que el ácido úrico se elimina normalmente por los riñones, la gota crónica puede llevar a la formación de cálculos renales, por lo que se recomienda beber abundante agua (más de dos litros al día) para evitar una orina muy concentrada. El ayuno prolongado y las dietas para adelgazar demasiado estrictas son también muy peligrosos, pues pueden precipitar un ataque agudo.

Los humanos son los únicos mamíferos en los que la gota se desarrolla espontáneamente, ya que sólo nosotros podemos presentar un aumento de los niveles de ácido úrico en sangre. Esto puede ser debido a la sobreproducción del mismo o a una disminución de la capacidad del riñón para eliminarlo. Se desconoce la causa precisa de este defecto metabólico, que se presenta más frecuentemente en las personas que padecen diabetes, obesidad, hipertensión arterial o enfermedades renales.

En la gota aguda, el dolor es muy intenso y comienza frecuentemente durante la noche. Suele afectar al dedo gordo del pie, la rodilla y el tobillo y provoca su inflamación. La articulación aparece caliente y enrojecida.

El tratamiento contra la gota busca aliviar el dolor y la inflamación en el ataque agudo mediante la colchicina y antiinflamatorios, pero también debe prevenir nuevos episodios disminuyendo los niveles de ácido úrico a través de un fármaco llamado Alopurinol y una dieta adecuada.

Pilar Riobó es jefa asociada de endocrinología y nutrición de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de enero de 2005