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CATÁSTROFE EN ASIA

Un maremoto arrasa el sur de Asia

Un seísmo de 9 grados en la escala de Richter, el mayor en 40 años, causa al menos 12.000 muertos

Una gigantesca muralla de agua acabó ayer con la vida de al menos 12.000 personas e hirió a varios miles, según el balance provisional de víctimas. Decenas de turistas extranjeros se encuentran entre las víctimas y cientos siguen desaparecidos en el mayor terremoto registrado en el mundo en los últimos 40 años y el quinto en un siglo, que sacudió la mañana del domingo la isla de Sumatra (Indonesia) y originó mareas de olas gigantes en el sureste asiático, que inundaron zonas costeras del país y de Sri Lanka, India, Bangladesh, Tailandia, Maldivas y Malaisia. Olas de hasta 10 metros de altura arrasaron poblaciones enteras, se llevaron por delante a sus habitantes y sumergieron miles de kilómetros de islas turísticas en varios países de la zona.

Más de un centenar de turistas occidentales y asiáticos continúan desaparecidos

El seísmo golpeó la costa occidental de Sumatra a las 7.59, hora local (la una de la madrugada en la España peninsular), de ayer con una intensidad de 9 grados en la escala abierta de Richter, la mayor alcanzada en la región hasta ahora. Al movimiento de tierra de Sumatra le siguió otro de 7,3 grados de magnitud en las islas indias de Andaman y Nicobar, en el océano Índico.

Esta catástrofe natural, que ha dejado miles de personas sin hogar y cientos de pescadores desaparecidos justo un año después del seísmo que arrasó la ciudad iraní de Bam dejando 33.000 muertos, ha arrojado un saldo provisional de 12.000 fallecidos sólo en Sri Lanka, India e Indonesia. Maldivas, popular destino turístico, sufrió inundaciones en casi todo su territorio, que sólo se eleva un metro sobre el nivel del mar y que fue batido por olas de 1,3 metros, lo que dejó fuera de servicio su aeropuerto internacional.

Sri Lanka fue uno de los países más afectados por la catástrofe, con más de 4.500 fallecidos, a los que se sumaron un millón de desplazados tras la destrucción de pueblos costeros enteros, en los que miles de personas intentaban escalar a los sitios más altos para evitar ser engullidos por el agua en lo que se considera el peor maremoto desde que tienen memoria, según fuentes de la policía.

Un portavoz de la oficina del presidente, Chandrika Kumaratunga, hizo un llamamiento a la comunidad internacional tras conocer que cerca del 5% de la población, un millón de personas, había sido afectada e informó de que había sido declarado el Estado de desastre nacional ante la gravedad de la situación. El Ejército y la Marina enviaron equipos de rescate para intentar ayudar a los supervivientes. El presidente esrilanqués, que se encontraba de vacaciones en Gran Bretaña, anunció el regreso a su país sin demora. Varias docenas de fallecidos eran miembros de la marina que hacían su patrulla diaria en la zona y de la Fuerza Especial de Operaciones.

Junto a Sri Lanka, India fue el país más afectado, con más de 3.000 personas que perdieron la vida y otros centenares de desaparecidos. Cadáveres esparcidos en las playas del sur de India, adonde les arrojó la masa de agua, y otros lanzados contra camiones en la ciudad de Madras, ofrecían una imagen desoladora de la destrucción causada por las olas gigantes, las primeras que sacuden al país. Cientos de personas huían ayer con cacerolas y toras, y pertenencias en la cabeza. El primer ministro indio, Manmohan Singh, ofreció ayuda urgente a Sri Lanka. En Indonesia, un país propenso a sufrir terremotos al estar situado en el llamado Círculo de Fuego del Pacífico -una de las zonas geológicas más inestables del mundo, con volcanes en erupción de forma regular-, el número de muertos supera los 4.450.

La gran mayoría de las víctimas del seísmo al que siguió un maremoto se produjeron en la provincia de Aceh, en el norte de la isla de Sumatra, cerca del epicentro del movimiento de tierra, la zona más dañada del vasto archipiélago, de 17.000 islas, y a 1.300 kilómetros de Jakarta, informaron representantes militares, gubernamentales y de centros hospitalarios.

Tailandia, en cuya capital, Bangkok, se sintió el seísmo, más de 390 personas murieron y varias decenas están desaparecidas, la gran mayoría en las islas que suelen atraer a turistas de todo el planeta en esta época del año. Songjla, Phuket, Krabi, Phang Nga, Satung, Trang, Ranong y Surat Thani son las provincias más afectadas y algunas de las preferidas por los visitantes extranjeros, según fuentes oficiales que explicaron que el Gobierno envió helicópteros a la pequeña isla turística de Koh Phi Phi, donde han sido hallados 11 muertos, y a otros lugares para evaluar los daños y las necesidades más inminentes.

En Phuket, en el sur de Tailandia, una ola de hasta 10 metros de altura arremetió contra los hoteles situados en primera línea de playa. Al menos seis extranjeros se ahogaron en la playa de Karon, en la costa oeste de Phuket, señaló un policía local, y otras 31 en Krabi, en la costa sur del país. "Nada como esto nos había ocurrido hasta ahora", aseveró el primer ministro tailandés, Thaksin Shinawatra.

Muchas personas perecieron cuando tomaban el sol y fueron tragadas por la avalancha de agua, mientras que otras, que hacían submarinismo, murieron al ser estrelladas contra los arrecifes de coral. Más de un centenar de turistas occidentales y asiáticos están desaparecidos, 70 de ellos en el conocido Cabo Esmeralda, indicó un responsable turístico oficial.

En Malaisia, la cifra de muertos era de una cuarentena. Casi toda la ciudad de Male, capital de las islas Maldivas, quedó anegada. Las autoridades indicaron que temían por la vida de los numerosos turistas extranjeros, que eligen este destino para pasar las vacaciones en esta época del año.

El número de fallecidos podría incrementarse cuando se conozcan las dimensiones reales de la catástrofe, advirtieron las autoridades de los países afectados.

Japón, un país de la región que no ha sufrido ningún daño, comenzó el domingo a preparar el envío de ayuda a Sri Lanka a petición de su Gobierno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de diciembre de 2004