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EL FIN DE UNA ERA

El mundo da su último adiós al 'rais'

Árabes y europeos cierran filas en El Cairo en torno a la nueva dirección palestina

El Cairo, la ciudad en la que nació y creció Yasir Arafat, dio ayer su definitivo adiós oficial al padre de la nación palestina. Jefes de Estado y de la diplomacia de una cincuentena de países acudieron a despedirle, en un sobrio y escueto funeral, antes de que el cuerpo sin vida del ex guerrillero partiera hacia Ramala para ser enterrado. Los líderes árabes y europeos convirtieron la ceremonia en una cumbre informal para establecer posiciones ante el nuevo ciclo abierto en Oriente Próximo tras la muerte del rais. La consigna fue unánime: apoyo a la nueva dirección palestina y confianza en una transición política tranquila, que desemboque lo antes posible en elecciones presidenciales en los territorios ocupados.

En un acto que contó con más del doble de policías y fuerzas de seguridad que de asistentes, faltó el calor y el dolor del pueblo, obligado a homenajear al líder en privado. Fueron 14 jefes de Estados y más de 40 delegaciones oficiales los que desfilaron en el cortejo fúnebre bajo un sol incansable. Todos hombres -salvo dos delegadas extranjeras-, como establece la tradición musulmana.

Suha Arafat, vestida de negro y con pañuelo, y la hija de ambos, Zaua, de 9 años, con el pelo suelto y los ojos enrojecidos por las lágrimas, tuvieron que conformarse con unirse a la comitiva una vez terminado el acto, para acompañar el féretro del líder palestino hasta el avión que lo transportaría hasta la frontera con Gaza y, de allí, en helicóptero, hasta Ramala. Antes, el jeque Mohamed Sayed al Tantaui, con autoridad religiosa sobre todos los suníes, celebró una brevísima ceremonia religiosa (apenas cinco minutos) en la mezquita de Al Galaa, a las afueras de la ciudad, en la que leyó suras (versículos) del Corán y tuvo palabras de homenaje para Yasir Arafat, cuyo cuerpo yacía en el interior de un ataúd, envuelto en una bandera palestina y colocado mirando a La Meca.

El mundo árabe sin fisuras asistió en pleno al funeral de tal vez el único hombre capaz de unirlos. Argelia, Jordania, Túnez, Líbano, Marruecos, Egipto, Yemen... Incluso el príncipe heredero saudí, Abdalá, cuyo país enfrió sus relaciones con el líder palestino desde el apoyo de éste a Irak tras la invasión de Kuwait, acudió. Y el presidente sirio, Bachar el Asad, que siempre se resistió a recibir a Arafat en vida. Estados Unidos estuvo representado por su enviado para Oriente Próximo, William Burns, y por parte de Israel, como era de esperar, no asistió nadie.

Los líderes de la nueva Autoridad Palestina acudieron en pleno:el presidente del Parlamento y, por tanto, presidente interino de Palestino, Rouhi Fatú; el primer ministro, Ahmed Qurei (Abu Alá), y el nuevo líder de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Mahmud Abbas (Abu Mazen), encargado de recibir el pésame de la comunidad internacional.

Fue en una carpa colorida y ornamentada donde los líderes mundiales, uno por uno, desfilaron ante el presidente egipcio, Hosni Mubarak; Abu Mazen, y Fatú para mostrar sus condolencias. Y fue allí donde durante más de tres cuartos de hora, jefes de Estado y ministros de Exteriores de más de medio centenar de países aprovecharon para intercambiar impresiones y para mirar a un futuro palestino sin Arafat. "Ha habido una importante presencia de líderes árabes y de otros países y, sí, el funeral ha servido para comprobar que todos estamos dispuestos a apoyar al nuevo liderazgo palestino y a impulsar una nueva dinámica para salir del estancamiento y la falta de iniciativas", aseguró el ministro de Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, horas después del funeral.

Las alabanzas a la nueva dirección y la confianza en la celebración de elecciones en 60 días fueron el denominador común en el encuentro. "La nueva dirección palestina está actuando de manera extraordinariamente inteligente para garantizar una transición pacífica", expresó minutos antes de la ceremonia el alto representante para la política Exterior de la UE, Javier Solana. "El pueblo palestino está reaccionando con una gran serenidad, siendo consciente de que la unión entre ellos hará más fácil la transición. Nosotros (la UE) vamos a apoyar el fortalecimiento de las nuevas instituciones para que las elecciones se produzcan lo antes posible", agregó Solana, a modo de profecía autoinducida. "La primera reunión tras el funeral será para fijar la fecha de las elecciones", insistió Moratinos.

Sólo algunos líderes, como el ministro de Exteriores palestino, Nabil Shaat, prefirieron aferrarse al pasado, sin atreverse a vislumbrar un futuro sin el que fuera su gran amigo. "Es un día muy triste para los palestinos y de respeto a una persona de su autoridad. Nadie va a reemplazar a Arafat", declaró Shaat a este diario, minutos antes de incorporarse a la comitiva.

En un silencio sepulcral, sólo interrumpido por las herraduras de los seis caballos negros que tiraban de la calesa mortuoria, los restos de Yasir Arafat esperaban a pleno sol la salida de los dignatarios. Finalizados los pésames, la marea de líderes y miembros de los cuerpos de seguridad y la marcha fúnebre acompañaron a pie el féretro con el cuerpo del batallador de la causa palestina hasta la pista de aterrizaje, en un momento en el que el presente se convertía en historia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de noviembre de 2004