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60 voluntarios prueban una vacuna terapéutica

Todos los expertos están de acuerdo en que una vacuna será la única manera de derrotar definitivamente al sida. Pero hasta ahora nadie ha sido capaz de encontrarla. La primera respuesta alentadora podría estar en 60 voluntarios españoles, personas que tienen el VIH pero aún no han desarrollado la enfermedad. Este grupo lleva un año sin tomar ningún fármaco contra la infección. La mitad sólo recibe la vacuna que se quiere probar; el resto, un placebo.

El ensayo ha sido dirigido por Eduardo Fernández Cruz, jefe de Inmunología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, y en él han participado expertos en sida españoles de otros 13 centros como Santiago Moreno (Ramón y Cajal, Madrid), Bonaventura Clotet (Germans Trias i Pujol, Badalona), Josep Maria Gatell (Clinic, Barcelona) o Federico Pulido (Doce de Octubre, Madrid).

Fernández Cruz explica que "no se trata de un ensayo de qué pasa si los pacientes dejan de tomar los antivirales para evitar sus efectos secundarios, porque se ha demostrado que esto no funciona. Se trata de la última fase, la prueba del algodón, del Remune, un prototipo de vacuna terapéutica contra el sida".

Los resultados de la fase anterior del ensayo se publicaron el viernes en la revista Vaccine. En ellos se demuestra que tras un seguimiento de al menos tres años, los voluntarios que recibieron la vacuna junto con su medicación habitual tienen una tasa de fracaso (medida como una bajada de defensas o una subida de la concentración de VIH en sangre) un 37% menor que los que no la tomaron.

En la publicación también se muestra cómo quienes recibieron Remune (una inyección intramuscular cada tres meses durante al menos tres años) tienen una respuesta inmunológica mayor que los que no fueron inmunizados.

El Remune ha sido una vacuna polémica. Está compuesta por virus de la inmunodeficiencia humana inactivados a los que se les ha quitado su cubierta. A los dos años de empezar una prueba internacional, la mayoría de los investigadores lo dejó. Sólo el equipo español siguió adelante.

El siguiente paso del ensayo será en octubre, cuando los voluntarios lleven al menos un año sólo con Remune. Entonces se sabrá si la vacuna, que ha sufrido varias modificaciones en cinco años, ha servido realmente.

Fernández Cruz no espera que la inmunidad sea del 100%. "Pero eso no es lo más importante. Hay estudios que demuestran que una vacuna de una eficacia de un 30% ya sería un gran avance y podría evitar millones de nuevas infecciones en el mundo", indica.

El médico adelanta otra conclusión que puede ser polémica: "Hemos visto, por ejemplo, que, si queremos una vacuna terapéutica eficaz, es mejor aplicarla antes de que los linfocitos bajen de un nivel. Ello va en contra de las pautas actuales de tratamiento, que apuntan a que la medicación debe retrasarse lo más posible en las personas seropositivas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de agosto de 2004