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EL FUTURO DE IRAK | La investigación

Bush optó por la guerra un año antes de que la CIA elaborase su informe

La agencia de espionaje de EE UU no hizo su trabajo hasta 2002, a petición del Congreso

La Agencia Central de Inteligencia (CIA) elaboró su informe sobre Irak, con datos inciertos, exageraciones e información sesgada y manipulada, en apenas tres semanas, según el informe del Comité de Inteligencia del Senado norteamericano hecho público el viernes. El destinatario no fue la Casa Blanca sino el Congreso, quien solicitó a la CIA el informe cuando el presidente George W. Bush pidió la delegación de poderes para declarar la guerra a Irak.

La Agencia entregó el documento en octubre de 2002, casi un año después de que Bush pusiera en marcha la preparación de la guerra. El informe del Comité de Inteligencia describe los errores, "prejuicios de grupo", información sesgada, ocultación y manipulación de fuentes en el principal documento sobre Irak elaborado por la CIA. Durante un año, los senadores han examinado la llamada Estimación de Inteligencia Nacional, 90 páginas, sobre las presuntas armas de destrucción masiva en manos del régimen de Sadam Husein, y han concluído que la mayor parte de sus conclusiones eran falsas. Han necesitado 550 páginas para valorar el documento de 90.

Bajo el sugerente epígrafe "La rápida elaboración de la Estimación de Inteligencia Nacional de octubre de 2002", el Senado evoca las circunstancias bajo las que nació el documento. Los Gobiernos norteamericanos, según ex agentes de la CIA consultados por este periódico, han encargado ese trabajo a la Agencia antes de adoptar una grave decisión. Pero en esta ocasión, la Casa Blanca no lo solicitó. Bush adoptó la decisión de ir a la guerra contra Irak al menos un año antes, en noviembre de 2001, dos meses después del 11-S.

A primeros de septiembre de 2002, Bush, después de preparar a la opinión pública durante un año, solicitó al Congreso autorización para declarar la guerra contra Irak. Según la Constitución -artículo 1, décima sección-, no se puede hacer la guerra sin el consentimiento del Congreso "a menos de ser invadido realmente o de hallarse en peligro tan inminente que no admita demora".

Varios senadores, demócratas y republicanos, subrayaron, tras conocer la petición de Bush, que no contaban con un amplio informe sobre Irak. El 10 de septiembre, Bob Graham, entonces presidente del Comité de Inteligencia del Senado, escribió al director de la CIA, George Tenet, sugiriéndole que aportara una Estimación de Inteligencia Nacional sobre las presuntas armas de Irak. El 1 de octubre, después de 20 días, el documento, de 90 páginas, fue enviado al Senado. Uno de sus redactores, Robert D. Walpole, oficial de inteligencia para Programas Estratégicos y Nucleares de la CIA, declaró al Senado que un informe de ese calibre "lleva meses" Y añadió: "Ponerlo todo junto en semanas, especialmente un informe con la profundidad de éste, se ha hecho a un ritmo acelerado". A mediados de octubre, en base a este documento, el Congreso delegó en Bush la declaración de guerra.

La inexistencia de las armas de destrucción masiva llevó al Comité a analizar las falsas afirmaciones de la CIA sobre Irak y a examinar el comportamiento de la Administración Bush en su campaña a favor de la guerra, es decir, si manipuló al Congreso y a la opinión pública sobre los riesgos que representaba Sadam. Sin embargo, el dictamen sobre este segundo capítulo ha quedado pospuesto por "falta de tiempo", según declaró el presidente del Comité, el republicano Pat Roberts. El senador demócrata, John Rockefeller, estimó que podía elaborarse durante el verano para ser presentado en octubre. Pero los republicanos no están por la labor de pronunciarse antes de las presidenciales del 2 de noviembre.

Uno de los pasajes más reveladores del largo informe del Senado es el relato sobre cómo se preparó la declaración del secretario de Estado, Colin Powell, ante el Consejo de Seguridad de la ONU, el 5 de febrero de 2003. Todos los datos que aportó se han verificado falsos, erróneos, inciertos o sesgados.

Después de saber que Powell pensaba hablar sobre los presuntos laboratorios móviles para fabricación de armas biológicas con que contaba Irak, el único agente de la CIA que conocía a la principal fuente de información (un ingeniero exiliado iraquí), escribió un email a su superior pidiéndole una reunión urgente. Propósito: Powell tenía que quitar la información. Razón: el informante era una fuente insolvente.

El 4 de febrero de 2003 su superior le contestó: "Como dije anoche, tengamos en mente el hecho de que esta guerra va a tener lugar con independencia de lo que diga o no diga, y los poderes probablemente no están terriblemente interesados en si sabe de lo que está hablando. No obstante, en interés de la Verdad debemos a alguien una frase o dos de alerta si honestamente tienes reservas".

Resultado: Powell dio gran importancia a los laboratorios móviles con datos, dijo, "sólidos".

"Este hecho me recuerda la guerra de Vietnam y el falso incidente del golfo de Tonkín de 1964", dijo ayer a EL PAIS Ray McGovern, analista de la CIA durante 27 años. "El informe del Senado debía haberse centrado en Bush ya que las falsedades eran un hecho conocido. Adoptó la decisión de ir a la guerra de Irak sin una Estimación de Inteligencia Nacional, algo inusual. Si uno decide ir a la guerra un año antes, mal puede argumentar, como está ocurriendo ahora, que ha sido intoxicado o engañado por el documento de la CIA. Tenet sabía lo que Bush necesitaba y decidió hacer el trabajo sucio".

El ex agente enfatiza: "La CIA, de lo que me avergüenzo, ha llegado muy abajo en sus niveles de corrupción. Pero aquí ha habido corruptores: Bush, Dick Cheney, Donald Rumsfeld, Paul Wolfowitz, Douglas Feith...".

Si bien la Comisión acordó dejar el capítulo político, su informe incluye dos testimonios de gran interés. Richard Kerr, un miembro de la CIA que revisó el trabajo de los agentes, señaló al Comité que "hubo mucha presión. La Casa Blanca, el Departamento de Estado, de Defensa, planteaban cuestiones, sobre todo respecto de las armas o el asunto del terrorismo. ¿Por qué ha seleccionado esta información y no la otra?" Según el Senado, esas preguntas siempre se resolvieron, sin pruebas, en una misma dirección: a favor de que Irak era un peligro. También el Ombudsman de la CIA entrevistó a docenas de analistas de la CIA. Y, según el informe, sintió que el "martilleo" de la Administración Bush era más duro que lo que él había vivido durante sus 32 años en la Agencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de julio de 2004